Menú Buscar
Imagen aérea del sector Trabal de Sant Cugat / CG

La inseguridad ciudadana de Sant Cugat del Vallès pasa de largo de los comercios

Sostienen que los robos en los locales son puntuales y no como para crear alarma

05.10.2016 00:00 h.
3 min

La sensación de inseguridad que se percibe entre los habitantes del municipio barcelonés de Sant Cugat del Vallès no amenaza a los comercios de la zona. Parece que el incremento de robos con fuerza en domicilios que tan de cabeza trae a los vecinos no tiene el mismo efecto entre los comerciantes.

No, al menos, en su conjunto. Según ha informado a Crónica Global Jesús Carballo, portavoz de la asociación Sant Cugat Comercio, la situación no dista demasiado de la que en cualquier otro municipio se considera normal. “Se ha detectado algún que otro robo pero no es tan considerable como para hacer una situación de alarma”.

Robos puntuales

En la línea de mantener la calma ante la situación actual que vive el municipio vallesano, Carballo asegura que “es algo que se da muy puntualmente, algún robo de algún monedero de vez en cuando pero se considera dentro de la normalidad, una vez cada seis meses”.

No existe ningún repunte, por lo tanto, que indique que los comercios del barrio, habitado por una población de clase media alta, también estén inmersos en la nube de inquietud en la que viven los vecinos. “No tenemos esa sensación”, sentencia el portavoz de Sant Cugat Comercio.

Vecinos descreídos

No parecen estar de acuerdo con él algunos de los residentes. “No sé en qué mundo vive”, dice a este medio Manel Ortiz, secretario de la Asociación de Vecinos de Sant Cugat Centro. “En el bar Venecia de la calle Elías Rogent han entrado a robar tres veces, dos de ellas en un mismo mes”, discrepa.

Añade que también han entrado a robar en varios de los establecimientos de las calles más céntricas y comerciales del municipio, Santiago Rusiñol, entre ellos dos conocidas empresas de telefonía, en las que los ladrones estamparon un coche para romper el cristal del escaparate y poder acceder al interior. “Y lo que no sabremos”, añade indignado.