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Miembros de la asociación de las Kellys de Barcelona / KELLYS

La jornada laboral de las Kellys: medicadas y sin pausa para comer

Las camareras de piso denuncian la falta de derechos básicos en sus puestos de trabajo

28.04.2019 00:00 h.
6 min

“Cuando me vi incapacitada y querían echarme es cuando abrí los ojos”, cuenta Vania Arana, portavoz de Las Kellys de Barcelona. Esta camarera de piso se unió a la asociación --desde noviembre de 2018, también sindicato-- con la salud maltrecha tras años limpiando habitaciones de hotel. “Pensé, a mí no me maltratan más”, relata. Ahora, que ha conseguido estar “en plantilla”, lamenta que acude al trabajo “medicada” y que algunas compañeras se desmayan “porque no pueden ni hacer una pausa para comer”.

Aunque en agosto del año pasado las camarera de piso consiguieron el reconocimiento de enfermedades laborales propias, como la bursitis, la epicondilitis o el síndrome del túnel carpiano, parece que no ha servido de mucho. “Vas al médico y no lo achaca al empleo, porque dicen que las sufres desde hace 14 años. Claro, es el tiempo que llevamos trabajando”, critica Arana, quien, al igual que muchas otras encargadas de la limpieza en los hoteles, toma algún fármaco antes de comenzar su jornada laboral; algo que se ha convertido en una rutina para el colectivo. 

Trabajo digno

Las reinvindicaciones son claras: “Queremos descansos, un trabajo digno y menos cargas laborales”. En cinco horas, por contrato, --que acaban siendo ocho--, las kellys tienen que adecentar entre 20 o 30 habitaciones. “Si perteneces a la plantilla del hotel, te persiguen para que rindas más, y te acaban sancionando por baja productividad”, sostiene. Esta es solo una de las presiones que sufren por parte de sus superiores.

"Una compañera se lesionó un brazo mientras trabajaba en un hotel. Después de dos meses de baja la despidieron. Es madre soltera. ¿Qué va hacer?”, lamenta. "Por eso iremos a juicio, la empresa no puede echar a una empleada así. Primero tienen que reconocer su enfermedad laboral, y después readmitirla", subraya.

Vania Arana, portavoz de 'Las Kellys' en Barcelona / CG

Vania Arana, portavoz de 'Las Kellys' en Barcelona / CG

Estrategia del miedo

“Juegan con el miedo”, señala Vania, que cuenta que muchas de sus compañeras no se pueden arriesgar a perder el poco dinero que ingresan si se quejan. “Muchas son madres solteras, con hijos pequeños, y extranjeras. Algunas ni siquiera hablan castellano”, explica.

"Divide y vencerás" es la estrategia de los empresarios hoteleros, explica Arana. “Cuando una compañera se sindica, lo ven con malos ojos y lanzan el mensaje al resto del colectivo. Algunas nos ven como enemigas por reclamar nuestros derechos, e incluso se apartan o dejan de hablarnos”, relata. Reivindicar sus derechos ya ha tenido consecuencias para una de las trabajadoras del Hotel Central Barcelona, que fue despedida, y ahora se encuentra a la espera de juicio.

Rechazan la equiparación salarial

¿Qué reclama este colectivo para mejorar sus condiciones laborales? Desde Kellys BCN rechazan la equiparación salarial con las limpiadoras externas. “Esa medida que proponen UGT y CCOO no es la solución. Seguiríamos sin tener derechos laborales. Las que no pertenecen a la plantilla del hotel tienen contratos por días o por horas, que no dan ningún tipo de seguridad”, denuncia Arana.

La petición de las camareras de piso es clara: “no a la externalización del servicio”. Reclaman que los hoteles tengan en nómina a las trabajadoras y que respeten derechos tan básicos como las pausa para el almuerzo. “Muchas compañeras no comen y sufren desmayos”, sostiene. “Antes no tenías derecho ni a ir al cuarto de baño, ni parar para beber un vaso de agua”, denuncia. La petición es tan básica como que se les permita realizar una pausa de cinco minutos cada dos horas, o poder ir al lavabo sin tener un conflicto con su supervisor, y poder parar para comer.

Tripadvisor

Otra de las iniciativas por las que están luchando es para que la plataforma online Tripadvisor, que recoge opiniones sobre restaurantes y alojamientos, incluya una sección en la que los clientes puedan dejar sus comentarios sobre la situación de las trabajadores de los hoteles.

Una iniciativa que serviría para señalar a los establecimientos que incumplen la normativa de derechos y seguridad laboral, y premiar a los que sí la respetan. 

Miembros de las Kellys de Barcelona durante el "té revolucionario" / LAS KELLYS

Miembros de las Kellys de Barcelona durante el "té revolucionario" / LAS KELLYS

Hotel Central

Tras el cese de una trabajadora del Gran Hotel Central por afiliarse al sindicato, las kellys organizan cada viernes un "té revolucionario". Las camareras de piso se plantan ante el alojamiento con una mesa y varias sillas para informar a todo aquel que quiere escucharlas, viandantes y clientes, de la injusticia que ha cometido la empresa con una de sus compañeras. 

A la espera del juicio, que se celebrará en noviembre, las kellys mantendrán esta protesta semanal. Arana asume que les queda mucho camino por recorrer, lamenta la inacción política que achaca a las presiones del lobby hotelero, pero no está dispuesta a rendirse: “Seguiremos luchando por nuestros derechos”, reivindica.

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