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Joana Bonet / GUILLERMO CERVERA

Joana Bonet: "A las mujeres nos ha faltado deportividad y 'fair play'"

La escritora y periodista acaba de publicar 'Fabulosas y rebeldes', libro en el que relata episodios de su vida y cómo se hizo mujer

27.07.2019 00:00 h.
23 min

Joana Bonet (Vinaixa, 1966) es escritora y periodista. Ha llegado a la cima de su profesión, dirigiendo diversas revistas de moda femenina, como Marie Claire o, actualmente, Fashion & Arts. Asegura, sin embargo, que le "mueve más el ansia de belleza, que el ansia de dinero o éxito”. Y es que, para Bonet, la estética es parte de la ética y por eso afirma que "necesitamos a políticos perfumados". Acaba de publicar su libro Fabulosas y rebeldes (Destino) en el que relata episodios de su vida como su primera experiencia sexual, que terminó en un aborto. Su libro no rehuye temas íntimos y comprometidos, y confiesa que "podía haber callado" y solo contar "sus logros como directora y editora de revistas femeninas", pero que para ella "era mucho más importante no seguir oscureciendo la vida real de las mujeres".

--Pregunta. En su libro explica que nunca ha deseado tener pene... ¿A qué viene esta confesión?

--Respuesta. Así es. Hay escritoras que para mí han sido grandes referentes, como Susan Sontag, que en sus diarios cuenta como durante algunos años quería ser chico, que le atraían los juegos de chico. Incluso la búsqueda de una alteridad, la sensación que decía Beauvoir del pensamiento ético de Emmanuel Lévinas de que la mujer es el otro del hombre. En este caso era el hombre el otro de la mujer. Pero yo nunca me he sentido con el otro, me sentía conmigo misma. Siempre me reconocí mujer, además de nacer mujer, me reconocí viviendo en el cuerpo de mujer. Esto forma parte de alguna manera de lo preformativo y la cultura de la fluidez sexual. Sentía el gozo de ser niña, no me gustaban los juegos bruscos. Nunca fui muy atlética... Con la llegada de la menstruación pues fui replegándome hacia los mundos sensibles de la música, el arte, la escritura y la literatura.

--En ese sentido, parece que esté diciendo que, en su caso, el género concuerda totalmente con su sexo, ¿no? A diferencia de la cultura de la fluidez...

--No, porque la representación de género que yo tenía, de entrada, estaba marcada por una gran ausencia de referentes, del tipo de mujeres que a mí me gustaban. Las mujeres del pueblo con el delantal aceitoso, las mujeres de negro de las que hablo en el libro, me aterrorizaban. Mi madre renunció a ser maestra porque tuvo cinco hijos. Yo no me sentía representada por mi madre en cuanto a mis deseos de proyección. De hecho, cuento que algunos de los pocos momentos en los que la veía como una mujer liberada era cuando en el coche, en unos de los viajes largos a A Coruña, después de escuchar el fútbol, ella ponía los casetes de María Dolores Pradera, Mari Trini, Chavela Vargas, Édith Piaff y fumaba un Paxton. Y pensaba: “Ostras, aquí sí que me gusta mi madre”. Para mí la feminidad ha sido una celebración, no un lastre.

--Cita a Pippi Calzaslargas como referente. Que curiosamente ahora nos parece una maleducada y prepotente. ¿Por qué antes no?

--Porque ahora mismo hay una dictadura de lo políticamente correcto, y nos hace ver a todos que los modelos que no responden a un formato muy construido y a un guion muy cerrado en la forma en cómo relacionarse con los otros nos parecen detestables. Pero en el caso de los niños es muy importante ver los programas cerca de ellos para poder intervenir y contribuir en la interpretación que dan. Con Pippi veíamos a una chica que no quería ser un chico, se sentía muy bien siendo chica y ni lo cuestionaba. Tampoco ponía en cuestión las atribuciones que le habían sido dadas. Era autosuficiente, tenía mucha fuerza y aportaba un punto de transgresión importantísimo para que los niños nos sintiéramos importantes.

Joana Bonet con Karl Lagerfeld
Joana Bonet con Karl Lagerfeld

--A veces parece que con la cuestión de niños transgénero, o supuestamente transgénero, se esté, paradójicamente, recuperando un esquema tradicional de roles: si no encaja en el rol clásico, es que quizás se siente del sexo opuesto...

--Cada caso es un mundo. El tema de reasignación sexual son casos muy delicados. Se debe trabajar de una manera multifactorial y con distintos especialistas. Pero sin frivolidad... Mi hija, por ejemplo, quiere ser entrenadora de fútbol de la liga masculina y quiere ser la primera. Nunca me plantearía, ni ella ni yo, que no es femenina. ¿Qué es ser muy o poco femenina? Esto forma parte del estilo de vida de cada persona, de sus valores estéticos. Es un constructo personal. Evidentemente, a veces te identificas con estereotipos... Por ejemplo, el de la maternidad integrista, de aquellas que parece que cuando son madres ya no pueden hacer otra cosa y dan el pecho a demanda. Es un estereotipo como el de la mujer florero. Hay que reivindicar el humanismo, donde primero es la persona y después es el proyecto. Donde nada de lo humano nos es ajeno. Esta es la sociedad que yo reivindico. Y, desde este paraguas, desde su vis humanista, el feminismo es positivo. Tanto para la mujer como para el hombre. También ha habido modelos muy tóxicos para los hombres...

--¿El feminismo llamado de cuarta ola representa todo esto?

--A mí me gustaría que sí. No es aconsejable adjetivar el feminismo, ni feminismo liberal ni radical. Debemos entender que feminismo no es sinónimo de machismo. No soporto ni el sectarismo ni la visceralidad. Prefiero convencer antes que denunciar y victimizar. El feminismo ha conquistado el espacio público, pero falta la igualdad real. En este sentido estoy a favor de las cuotas, porque todavía falta que lleguen más mujeres a las cúpulas de las empresas, etc.

--¿Qué relación ve entre la ética y la estética?

--La educación es pegamento social. Y la vulgaridad nos expulsa de los principios. Si tú sostienes un principio férreamente, pero eres una persona grosera, que huele mal, que escupe y que habla de una manera agresiva, te desautorizas completamente. Y tus principios no se sostienen. La música de la partitura está desafinando. En cualquier ideología prevalece una estética, y en las relaciones humanas también prevalece una corriente estética, más allá de la belleza y del impacto visual. Educación, sensibilidad, respeto a los otros... La moda y la belleza también han sido ascensores sociales importantes y han contribuido a romper tradiciones que nos parapetaban y nos esclavizaban.

Joana Bonet en la radio Onda Cero
Joana Bonet en la radio Onda Cero

--¿La moda y la belleza empoderan a las mujeres?

--A mí la moda me ha dado unas oportunidades increíbles, me ha hecho mucho más libre. La narración visual que me ha ofrecido la moda me ha servido para entender la evolución de nuestras sociedades... Es la segunda piel de la humanidad. Y las variaciones que experimentan ayudan a explicar nuestra historia. Desde los pantalones que nos invitó a ponernos Coco Chanel, liberándonos de las cinturitas estrechas de las mujeres flor con los que se iba a los bailes de máscara, pues evidentemente dimos un salto proporcional. Aquí se ve esta relación de ética y estética en su momento más vibrante. En esta época las mujeres tienen que empezar a trabajar, los hombres están en las cárceles después de la Segunda Guerra Mundial, y Coco Chanel hace trajes para las mujeres con los gabanes de los hombres colgados en las casas. La mujer se activa y forma parte de la población activa. Marguerite Duras decía que había militado siete años en el Partido Comunista pero le chiflaban los diamantes. Aquí hay otra relación entre ética y estética.

--¿Algún caso reciente de romper esta relación entre ética y estética?

--El chaleco elegido por Josep Borrell cuando se reunió con el presidente de Mozambique. Era el chaleco que llevaban los países que estaban fuera de la OTAN para desmarcarse del traje occidental con corbata. De los países no alineados. Llevar ese chaleco no fue un acierto porque digamos que era una chaqueta con reminiscencias colonialistas ante un líder africano... Se rompió la sensibilidad, el buen gusto, la educación... Necesitamos políticos perfumados. Necesitamos políticos jóvenes perfumados, más finos y sensibles.

--Hay mujeres que dicen que la moda las esclaviza.

--No conozco ninguna mujer a mi alrededor que se haya sentido esclavizada por los dictados de la moda ni por las tendencias de temporada. La moda se ha democratizado, se ha hecho transversal, es up to you ir como quieras. Aquellos que se sienten esclavizados están esclavizados por sí mismos porque nadie les obliga. Existen unos cánones, pero cada vez menos... En Fashion & Arts hemos hecho modas con mujeres de 60 años y de todo tipo. La industria de la moda es menos conservadora de lo que se creen. Ahora mismo, todos los creadores se han apuntado a la moda de las zapatillas deportivas. Todos los creadores se han apuntado a la zapatilla deportiva logrando que por primera vez baje la venta de los tacones y se dispare la venta de zapatillas. Eso ocurre en la medida que la mujer va avanzando en el ámbito público. La metáfora de que necesitamos caminar más rápido.

--A veces también se equipara el burka con los tacones. Una suerte de relativismo cultural.

--Es absolutamente perversa la comparación del burka con los tacones y errática. El burka es borrar la identidad de un rostro. Nada tiene que ver con el velo, que existe en muchas culturas. El burka te invisibiliza, no tienes cara ni incluso mirada en el espacio público. Los tacones, como mucho, te generan unos juanetes horrorosos. De todas maneras, tampoco comparto el eurocentrismo de decirle a las mujeres árabes lo que tienen que hacer, cómo tienen que ir, etc. La transición la tienen que hacer ellas, como nosotros hicimos. Con solidaridad, por supuesto, sí, porque la primera ola del movimiento feminista se olvidó de las mujeres negras, no votaron hasta 45 años más tarde.

--Habla de la solidaridad entre mujeres, y de crear vínculos. Ahora esto tiene un nombre (sororidad), ¿cree que en general la lealtad entre hombres es más fuerte que entre mujeres?

--Las mujeres tenemos que aprender a discutir en público, a llevarnos la contraria, a poder ser colegas con derecho a equivocarnos y a resolverlo de una manera abierta y sin doble fondo. No vale que hagamos mala sangre con cuestiones como la envidia, la frustración o cuestiones no resueltas de cada uno. Los hombres, en este sentido, nos enseñan que son capaces de discutir y después jugar un partido de fútbol. Es la deportividad lo que nos falta. La deportividad y el fair play. En el caso de las mujeres negras, en España nos hace falta mucho para avanzar, hay muy pocas actrices o modelos negras en las portadas de las revistas. Algunas actrices negras y mulatas me han comentado que no les dan las portadas. En la industria de la moda el tema de las mujeres negras es una asignatura pendiente. Por eso Rihanna está triunfando con su nueva línea fenty. La señalización de la identidad debe de ser muy abierta, señalízate como quieras siempre que no me invadas con tu olor corporal, tu ruido, que tu falta de armonía no lo envilezca todo. A mí el ansia de belleza me mueve cada día, y me mueve más el ansia de belleza que el ansia de dinero o éxito. El ansia de amistad o de poesía. Cualquiera de las mujeres que ha llegado intacta al vértice de la pirámide del poder no debería desentenderse de las razones por las que tantas otras no lo han conseguido.

--¿Qué le parece, por ejemplo, el uso excesivo de camisetas con mensaje, chanclas o bermudas que se observa en el Congreso de los Diputados?

--Creo que es muy importante la pulcritud, la limpieza, el buen gusto. Es una forma de acercarte al otro, y más cuando eres representante público. La aversión al lujo me parece incomprensible, y más cuando esto significa tiempo, origen –materias con denominación de origen--, silencio, sobriedad, calidad. ¿Cómo puedes estar en contra del lujo por principio porque piensas que esto tiene que ver con la opulencia? Hoy visitar un museo es un lujo y no oler mal es un deber.

--Su concepto de belleza, citando a Eco y a Schiller como una forma de elevar el alma me parece, por otro lado, un concepto burgués de la belleza. No todos pueden permitirse la vida nihilista y desaprensiva.

--Podría ser. Pero hay una contemplación de la belleza ascética que necesita de muy poco. Los conventos y monasterios desprenden una belleza increíble, la belleza de la piedra. Hay una belleza franciscana que viene de la naturaleza y que no es para nada burguesa. Más bien conecta más con todos los movimientos hippies, de una belleza que en su momento sublimó el amor libre, la margarita y el símbolo de la paz. Fue a beber de las fuentes del budismo y el ascetismo. La posición nihilista sí tiene más que ver con la burguesía o la autoexpulsión del sistema habiendo estado dentro. Es un quiebro que podemos llevar a cabo aquellos que hemos estado dentro del sistema. También me conmueve el ansia de belleza de la gente humilde, que celebran los momentos más importantes poniéndose sus mejores galas. Esa para nada es burguesa. O la austeridad nórdica, que con muy poca cosa construye una belleza sencilla.

--En el libro también habla de su primera experiencia sexual.

--Yo me he sentido siempre con el deber de romper algunos techos de cara a otras mujeres que no se han sentido cómodas con su rol público. Al haber dirigido algunos medios u ostentando direcciones ejecutivas, que significa administrar presupuestos muy elevados, etc. Por todo esto me he sentido con la responsabilidad de ser correa de transmisión para otras mujeres. Y narrar a partir de algunos hechos de mi vida el viaje que representa hacerse mujer. También creo que es una cosa poco contada cómo nos hacemos mujeres. En mi primera vez me quedé embarazada y terminó en un aborto. Me podía haber callado y solo contar mis logros como directora y editora de revistas femeninas, pero para mí era mucho más importante no seguir oscureciendo la vida real de las mujeres. Y quiero relatar episodios que no son nada fáciles o agradables de evocarlos en una redacción, como es un aborto.

--Habla de los avances que ha traído la tecnología para que, por ejemplo, las mujeres puedan ser madres solteras. ¿Hasta qué punto es un avance relativo? Fernando Savater opina que los hijos tienen derecho a tener una filiación completa, padre y madre.

--Yo le preguntaría a Fernando Savater si ha hablado con todos los hijos e hijas que tienen un padre biológico en su DNI pero que nunca ha ejercido como padre. Porque hay un problema enorme que es el abandono del padre. Yo lo he vivido con mi hija. El rechazo del padre existe y es brutal. A veces no es por mala leche, es por no saber... Yo tengo la experiencia de haber sido padre y madre de una hija y la he sacado adelante sola. La maternidad en solitario la he vivido y no la he buscado y por supuesto que la celebro. Pienso que cualquier mujer tiene derecho a ser madre si es su deseo y un proyecto de vida meditado. Para educar y criar a un hijo se necesita una tribu, una red de familia, abuelos, amigos, cuidadoras --tanto en la escuela como en el espacio privado--. Muchas de nosotras que nos hemos encontrado con una maternidad en solitario --por elección o por circunstancias-- hemos contado con otro tipo de referentes masculinos para nuestros hijos, sean familiares o pareja.

--Usted es una mujer que tiene una perspectiva muy internacional, es catalana pero ha vivido en el extranjero muchos años. ¿Qué opina del 'procésindependentista?

--Soy una catalana que llevo 22 años viviendo en Madrid, sigo soñando en catalán pero me siento ciudadana del mundo. Para mí la identidad no es el terruño, es un aspecto mucho más abstracto de nosotros mismos. No me gustan ni las fronteras ni los muros. Me gustan los puentes. Las lenguas existen para comunicarnos y no para incomunicarnos. Las posturas sectarias y viscerales en torno el procés, sean a favor o en contra, me resultan muy ajenas a mi manera de pensar. No me gustan las banderas de ningún color, son meros trapos. ¿Cómo vamos enfadarnos nosotros, seres racionales y un poquito ilustrados, por el color de un trapo?

--¿Qué líder político de los actuales le parece el más feminista? ¿Y el más bello?

--El más bello, ninguno (risas). Quizás el más feminista es Pablo Iglesias. Ahora cuida los niños. Pero prefiero responder con nombres de mujeres que representan el feminismo, como Irene Montero o Ana Pastor (PP) que son solventes en lo suyo y comprometidas.

--Hablando de mujeres. ¿Con qué mujer se queda de todas las que habla en el libro?

--Me quedo con todas, por aspectos distintos. Rodoreda, Didion, Duras, Sylvia Plath... Con Margarita Rivière compartimos una herencia muy afrancesada, fue la primera corresponsal de Marie Claire en España. Compartimos la expresión de la moda como expresión cultural. Pero si debo elegir una quizás Plath, cuando dice que solo le satisface sacar buenas notas y que los chicos le hagan caso. Yo hubo un tiempo en mi vida que solo quería eso, sacar 10 y salir con chicos. Los hombres me han encantado. He tenido varias relaciones, algunas más positivas que otras, pero el intercambio hombre-mujer para mí ha sido divertido, fértil, a pesar de las losas al desamor. Un desamor al que a veces las mujeres nos hemos colgado del amor y del desamor, y allí entra la autocompasión que hay que desactivar porque es uno de los peores géneros literarios.

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