Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Niños comiendo comida basura en un comedor infantil / PIXNIO

La otra pandemia del siglo XXI: la obesidad infantil

El 28% de niños de entre tres y ocho años en España sufre sobrepeso, una enfermedad muy relacionada con el poder adquisitivo de las familias

10 min

España lucha desde hace meses contra una pandemia, la del Covid 19. Ésta ocupa horas y horas de espacio mediático, acumula una gran parte de los recursos económicos de nuestro país y recibe toda nuestra atención. Sin embargo, hay otra pandemia en España que ya viene de años atrás y avanza de forma tan silenciosa que se ha colado en muchos hogares sin despertar suspicacias. Amenaza, si no se toman medidas drásticas, con convertirse en imparable: la obesidad infantil.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 41 millones de niños menores de cinco años con sobrepeso y más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con la misma dolencia. En España los datos no son menos alarmantes.

El nivel socioeconómico, un condicionante

Hace menos de un mes, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, presentó los resultados del Estudio Aladino 2019 sobre la Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España. Este informe de referencia en la vigilancia de la obesidad infantil en España, que se enmarca en la Iniciativa COSI que la OMS desarrolla en Europa desde 2007, se realizó en una muestra aleatoria y representativa de 16.665 escolares de nuestro país con edades comprendidas entre los seis y los nueve años. Los resultados son, a priori, desalentadores y, además, la renta económica parece ser un claro condicionante: el 23,2% de niños y niñas de familias con rentas inferiores a 18.000 euros brutos anuales sufre obesidad. En cambio, en el caso de familias con rentas superiores a 30.000 euros, la cifra de niños obesos se reduce a casi la mitad: 11,9%.

El informe de la Gasol Foundation sobre obesidad infantil es todavía más pesimista que el Estudio Aladino de 2019. La fundación presidida por el jugador de baloncesto Pau Gasol revelaba el pasado agosto que el 28% de los niños de entre tres y ocho años en territorio español padece obesidad o sobrepeso. "La obesidad infantil se ha convertido en una pandemia silenciosa en nuestra sociedad y, lamentablemente, nuestro país se sitúa en la cabeza de la lista de territorios europeos con un mayor índice de obesidad entre los niños", sostenía la estrella deportiva en la presentación del informe.

 

Obesidad infantil en España / ALIMMENTA

Si alguien conoce bien la evolución de la obesidad infantil en nuestro país es el doctor José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Para él, “aunque la situación sigue siendo preocupante, no ha empeorado en los últimos 4-5 años”, tal y como se indica en el Estudio Aladino. “Es cierto, por eso, que tampoco ha mejorado”, matiza. No obstante, que las cifras no hayan crecido en los últimos años es síntoma, para este especialista en pediatría, “de que los mensajes de los últimos 10 años van calando en la población”.

Aun así, destaca, “aún queda mucho camino por recorrer. El último estudio Aladino refleja que el 40% de padres de niños con obesidad (Índice Masa Corporal-IMC-superior a 30) y el 90% de padres con niños con sobrepeso (IMC superior a 25) considera que sus hijos tienen un peso adecuado”.

Menos juego y más actividades sedentarias

¿Y cómo hemos llegado a esto? Para el coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, “la forma como vivimos ahora es muy diferente a la de hace 25-30 años. No sólo hemos cambiado el patrón de nuestra alimentación (un ejemplo claro es el bajo consumo de legumbres o de cereal integral), sino que los niños juegan menos, lo hacen poco al aire libre y han aumentado de forma considerable el número de horas de actividades sedentarias (exposición a pantallas). A eso último ha contribuido el ejemplo de los padres”.

Las actividades sedentarias aumentan la obesidad infantil / PIXNIO
Las actividades sedentarias aumentan la obesidad infantil / PIXNIO

Precisamente, este reputado experto en nutrición infantil cree que el papel de los padres “es crucial”. “En las edades iniciales (prescolar) porque el modelo de respuesta de los padres a la actitud de los niños frente a las comidas marca cómo será la relación de estos con las mismas”, explica, “más adelante, durante la adolescencia, porque más que decirles lo que tienen que hacer hay que compartir espacios comunes con ellos, y la mesa familiar lo es”.

¿Y por qué son los niños de familias con menos recursos económicos los que más sobrepeso u obesidad padecen? El doctor Moreno lo atribuye a varios motivos. “No sólo es que el precio de los alimentos saludables es más elevado, sino, sobre todo, que los recursos sociales --tiempo para dedicar a los niños, tiempo para la cocina, iniciativa, etc.-- son menores en las familias de rentas más bajas”. “La pobreza no es sólo la falta de medios materiales, sino sobre todo de la capacidad de gestionar los recursos”, sentencia.

El Gobierno quiere controlar la publicidad

Para intentar parar esta epidemia que afecta de forma grave a casi un tercio de los menores españoles, el Gobierno quiere controlar la emisión de publicidad de los productos alimentarios que no son saludables, habitualmente destinados al público infantil. Lo hará aprovechando el decreto que impondrá el sistema NutriScore, o semáforo nutricional, como etiquetado en todos aquellos productos destinados a venderse en un supermercado. 

Dos de las medidas estrella de este decreto serán que sólo se emitirán anuncios de comida o bebida de aquellos alimentos con menos azúcares y calorías; y la ampliación de la edad de los menores protegidos de esos anuncios. Subirá de los 12 actuales hasta los 15 años.

Niños y niñas utilizando smartphones / GOOGLE
Niños y niñas utilizando 'smartphones' / GOOGLE

Medidas educativas y de precios

Desde la Asociación Española de Pediatría piensan que, pese a que “la regulación de la publicidad infantil puede ayudar, si no se acompaña de otras medidas, fundamentalmente educativas, pero también de hacer accesible a menor precio alimentos saludable, probablemente tenga un recurrido limitado. Legislar es necesario, pero no es suficiente”.

Establecer líneas rojas en cuanto a alimentos poco saludables, “no es la idea. Se trata de intentar educar en la elección de lo más saludable y de una forma equilibrada y sostenible”. En cuanto a cómo debería ser la alimentación durante la infancia y adolescencia, el coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría lo tiene claro: “Debe ser variada, basada fundamentalmente en frutas, verduras, legumbres y grano integral, con suficiente aporte de lácteos, agua como bebida principal, ajustada a las necesidades de la edad y de la actividad. Además, añadiría dos características más: sostenible y respetuosa con el medio y en compañía, preferiblemente.”

Una niña posa delante de frutas y verduras / GOOGLE
Una niña posa delante de frutas y verduras / GOOGLE

¿Los otros hábitos? “Al menos una hora diaria de actividad física moderada a intensa y menos de dos horas de actividades sedentarias (pantallas). Porque las probabilidades de que un niño con sobrepeso sea un adulto con obesidad son altas y las consecuencias del sobrepeso ya comienzan a verse en edades juveniles: hipertensión, diabetes, apnea del sueño, problemas articulares… Parece que el periodo de tres a cinco años es un momento clave para determinar estas trayectorias”, advierte el pediatra José Manuel Moreno. Tomemos nota.