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Una mujer embarazada espera el primero de sus hijos / PIXABAY

La frustración de la infertilidad: cómo afrontar que los hijos no lleguen

Acudir a técnicas de reproducción asistida supone una montaña rusa emocional que frecuentemente lleva a plantearse tirar la toalla

14 min

Resulta contradictorio y frustrante que, mientras se calcula que en España alrededor del 35% de las gestaciones son no planificadas, entre un 15 y un 17% de las parejas sufran un sinfín de contratiempos para convertirse en padres de forma natural. Afortunadamente, estas 800.000 parejas que se enfrentan a la infertilidad cuentan con centenares de clínicas de reproducción asistida, con profesionales muy preparados, técnicas cada vez más precisas y un altísimo porcentaje de éxito que los ayudarán a ver cumplido su deseo de ser padres.

Sin embargo, hasta lograrlo les espera una montaña rusa emocional y un largo camino de dificultades y miedos donde tirar la toalla será muchas veces una necesidad.

'No tires la toalla'

La zaragozana Marian Cisterna tenía dos deseos en su vida: convertirse en escritora y ser madre. Junto a su marido, un día decidió que era la hora de convertir el segundo deseo en realidad. Pero pasaron los meses, y con ellos decenas de intentos. Sin embargo, el embarazo no llegaba. “Uno de los momentos más duros que hemos vivido fue cuando supimos que teníamos un problema de fertilidad y que no sería fácil quedarnos embarazados. Imagina, tantos años intentando no quedarnos y ahora, mira tú, resulta que iba a ser difícil”.

Pero no intentarlo no formaba parte de las opciones, así que depositaron todas sus ilusiones en la reproducción asistida. De todo el proceso nació su otro deseo: convertirse en escritora. Su libro, No tires la toalla, hazte un bonito turbante, de Editorial Mira, llegó con el objetivo de acompañar a otras personas en su misma situación.

El estrés: ¿causa o consecuencia?

El perfil de pacientes que suelen traspasar por primera vez las puertas de una clínica de reproducción asistida “son, la mayoría, parejas entre los 39 y 42 años, sin hijos y con deseo de maternidad de entre uno y dos años”, explica la doctora Silvia González, experta en reproducción asistida en IVI Barcelona. Sobre qué causa que cada vez aumente más el número de parejas con problemas de fertilidad, cree que “la edad de búsqueda de embarazo y los estilos de vida hacen que cada vez se retrase más el inicio de maternidad en la mayoría de los casos y este factor tiene relación con la disminución de la reserva ovárica de la mujer y, en consecuencia, con una menor calidad de los óvulos y de los embriones”.

Muchos de los pacientes que llegan a IVI Barcelona y a otras clínicas de reproducción asistida de nuestro país han escuchado de boca de familiares o amigos decenas o centenares de veces el tan frustrante consejo “relájate y ya verás cómo el bebé llega”. Sin embargo, aclara González, “el estrés no es una causa de infertilidad per se”, sino más una consecuencia de todo el proceso.

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Una mujer embarazada / PIXABAY

Bienestar emocional

Aunque, matiza la ginecóloga de IVI Barcelona, “sí es importante que los pacientes en el momento de iniciar el proceso de reproducción asistida estén en las mejores condiciones posibles, buen estilo de vida, alimentación saludable y, sobre todo, un buen bienestar emocional para llevar todo el proceso en las mejores condiciones. Algunos estudios sí que hablar de mejores pronósticos en aquellos pacientes que tiene una actitud más positiva. Lo que yo veo en mis pacientes es que llevan mejor el tratamiento de reproducción si tenemos controlado el estrés en la medida posible”.

Con estrés o sin él, lo cierto es que no todos los pacientes se enfrentan a un proceso de fertilidad con la misma actitud, ni todos asumen la infertilidad de la misma manera. “En general, las mujeres asumen mejor el tener que realizar el tratamiento de reproducción, sobre todo cuando nos estamos planteando algún cambio de gameto”, reconoce desde IVI Barcelona la doctora González, con más de 14 años de experiencia en reproducción asistida.

Culpa y vergüenza

En el proceso, pasar por distintas fases emocionales es comprensible y normal: “Está la fase de 'a ver, yo lo voy a llevar bien, ¿eh?, no voy a darle vueltas todo el día'. Luego vas pasando por el 'Dios mío, pero ¿qué pinto yo en una consulta de fertilidad?'; el 'yo seré de las que no lo consiga, ya verás'; el 'me rindo'; 'lo retomo'; 'lucho hasta el final'; 'a mí ni me hables de otro tratamiento'; 'voy a pedir cita para el siguiente ciclo'. Hemos pasado por una infinidad de fases, algo completamente habitual, quien lo ha vivido sabe el carrusel de emociones al que te enfrentas. Es un no stop de altos y bajos”, cuenta, siempre positiva, Cisterna.

La culpa y la vergüenza son dos de los sentimientos que suelen darse de forma habitual durante el proceso y “es lo primero que deberíamos erradicar. No somos culpables de nada, pero a casi todos se nos pasa por la cabeza eso de 'no voy a poder darle hijos a mi marido, o nietos a mis padres, o sobrinos a mis hermanos'. Sin embargo, no hemos venido al mundo para darle nada de eso a nadie, esto debemos tenerlo claro. Y la vergüenza creo que es porque la infertilidad ha sido un tema tabú durante muchísimos años. De todos modos, observo que la gente lo comparte menos ya no por vergüenza, sino porque bastante duro es vivirlo como para que todo el mundo te atosigue o pregunte insistentemente por ello, aunque lo haga con buena intención. Los pacientes suelen estar agotados y no les gusta estar dando ruedas de prensa y explicaciones constantemente. Desde aquí hago un llamamiento a nuestro entorno: señores, señoras, sean pacientes con los pacientes, están atravesando una etapa muy complicada. No-los-juz-guen. Tiéndales la mano y abrácelos con fuerza. Es todo lo que necesitan”, insiste Cisterna.

Envidia y celos

La envidia y los celos también ocupan una parte importante cuando se sufre infertilidad. “Estos dos sentimientos son algo común que no deben causar culpabilidad ni vergüenza. Es normal que cuando uno no puede conseguir lo que otros pueden con facilidad, se sienta de forma negativa”, apunta la psicóloga Diana Guerra, de IVI Barcelona. Y es que se calcula que alrededor del 60% de los pacientes en búsqueda de un hijo a través de la reproducción asistida, necesitan ayuda psicológica. “No sólo les atendemos por problemas patológicos, sino también para ayudarles en tomas de decisiones o en información sobre las opciones de tratamiento”, añade.

A Cisterna le ayudó “poner mi energía en otros proyectos. En esta aventura de reproducción asistida nos crispa los nervios no poder hacer nada: todo está en manos de la ciencia, la naturaleza y la suerte, y tú te tienes que quedar esperando a que los tres factores unan sus varitas y hagan la magia. Así que a mí escribir, fundar una asociación para pacientes (Grupo de Apoyo Hello!) y, sobre todo, ayudar a otros que estaban en el mismo proceso me salvó emocionalmente y me hizo más ameno el camino. De verdad que ayudar te ayuda, sientes fuegos artificiales por dentro cuando alguien te dice que gracias a hablar contigo se siente un poco mejor”.

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Un hombre abraza a una mujer embarazada / PIXABAY

Problemas de pareja

La relación de pareja es algo que puede resentirse durante un proceso de fertilidad. “Nos encontramos con muchos problemas de pareja, tanto por diferencia de opiniones, como por nivel de humor distinto, así como con problemas sexuales. Es importante pedir ayuda psicológica que pueda dar pautas o aconsejar en este sentido”, sostiene Guerra.

Para la escritora Marian Cisterna “es fundamental respetarse mucho, empatizar, darse tiempo para asimilarlo y cuidar con amor el uno del otro, no perdiendo la parcela de pareja que existía antes de todo esto (que por cierto será un entreno brutal para la maternidad/paternidad cuando llegue). Generalmente cada uno lleva un ritmo y tiene diferente modo de plantarle cara a la infertilidad. En pareja mientras uno siente la necesidad de estar continuamente barajando opciones, el otro prefiere pensar que si ya estás en capilla no hay de qué preocuparse. Esa descompensación a veces te lleva a discutir, uno por insistente y el otro por querer desconectar. Pero hay que recordar que estás con la persona a la que quieres y te enamoró mucho antes de que este trauma llegara a vuestras vidas. Hay que cuidar a tu pareja y él/ella te tiene que cuidar a ti. Es la base de todo ante cualquier obstáculo en pareja y, ciertamente, éste no va a ser el único que paséis juntos. Ahora, también te digo, superado esto, lo superas prácticamente todo”.

Un 85% de éxito

Para Guerra es recomendable, al iniciar cualquier tratamiento de reproducción asistida, “afrontarlo con optimismo, las mejores estrategias son las optimistas y sanas. Los estudios demuestran que la esperanza es una de las variables que más predicen el éxito. Las personas que creen que lo conseguirán, luchan hasta el final. Cada paso en el proceso se ha de considerar un logro, un paso más cerca del final. Hay que confiar en el equipo médico y en que se encontrará solución al caso”. No habla en vano esta profesional de la salud mental, puesto que, según datos del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), “podemos hablar de tasas por ciclo del 60% en situaciones de muy buena calidad embrionaria, hasta tasas acumuladas del 80-85% en un ciclo completo con sus embriones congelados”, manifiesta la doctora González. Sin embargo, si el porcentaje de éxito ciertamente es altísimo, hay una pequeña parte que no lo logra. “En muy contadas ocasiones hemos tenido que tomar la decisión de tirar la toalla, pero cuando sucede son momentos difíciles para todas las partes”, admite González, de IVI Barcelona. Afrontarlo es duro.

Cisterna, que finalmente consiguió quedarse embarazada, aunque perdió al bebé cuando estaba embarazada de cuatro meses, aconseja a aquellos que no lo consiguen “que se den su tiempo, que si tienen que llorar lloren, que si se sienten enfadados con el mundo no se juzguen, que los sentimientos desbaratados que les visitan son normales. Y que pidan ayuda si sienten que solos no van a poder superarlo. Antes, durante y después, contar con un especialista en psicología y que, a ser posible, esté familiarizado con los pacientes de reproducción asistida, es fundamental. Cerrar bien las heridas, no hay nada como eso. Y que te señale las herramientas que tienes para hacerle frente. Nunca podemos tirar la toalla. En todo caso... ¿Nos hacemos un bonito turbante? Hay que seguir, no podemos perdernos la siguiente temporada de nuestra vida. A saber qué hay preparado ahí delante para nosotros. Es un regalo de por vida”.