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Imagen de los dos festivales que causan polémica en Salou / CG

Los dos festivales que desquician la costa catalana

Hasta 400 franceses se emborrachan diariamente con dos turoperadores de Salou, denuncian las patronales; ellos lo niegan

7 min

Son los dos festivales que torturan la fiesta catalana. Dos turoperadores reúnen cada dia hasta 400 jóvenes en Salou y alrededores para emborracharse con la excusa de fiestas en catamarán y reuniones en masías, según las patronales del sector. Un portavoz del segundo evento lo niega y asegura que "cumplen con las medidas sanitarias" y que su agencia de eventos se ciñe a la normativa vigente al dedillo. 

Pese a ello, el sector turístico ve "impunidad" ante la falta de medidas contra la pandemia y la "competencia desleal", pues ellos se rigen por el toque de queda y el cierre de pistas de baile, entre otras medidas. 

Lo denuncian Fecalon y la Asociación Provincial de Empresarios de Salas de Fiesta y Discotecas, que explican a este medio que ya no saben "qué hacer para que las administraciones actúen". Según la patronal y la entidad empresarial, los dos festivales "son borracheras masivas día tras día", lo que perjudica a sus negocios, pero también a la situación sanitaria. 

"Se reúnen en masías y en barcos"

Desde la Asociación Provincial dan más claves. "Son turoperadores franceses pirata. Lo organizan todo por internet y en negro, no tributan nada. Como está todo el mundo con ganas de salir por los confinamientos, acude mucha gente", explican. "Se reúnen en masías y en un catamarán que alquilan. Allí, con la excusa de que son vacaciones deportivas, organizan fiestas que no respetan los horarios, el toque de queda, la distancia ni las mascarillas. Es un descontrol". 

Según la entidad, ello perjudica a todo el mundo. "Al ocio nocturno que abre, le restan clientes, porque los asociados cumplen escrupulosamente las medidas y cierran a las 00:30 horas. A los que estamos cerrados, nos hunde aún más, porque aumentan los contagios. Y es perjudicial para toda la sociedad porque no pagan ni un euro legítimo", critican los empresarios. 

Fecalon: "Competencia desleal"

Desde Fecalon, la patronal de ocio nocturno subraya que los agentes de viaje son "muy visibles en las redes sociales". Según la organización empresarial, "no aportan turistas a la ciudad, pero los captan en las calles y playas para llevarlos a un lugar secreto, donde se saltan todas las restricciones". En esta operativa participan "autobuses alquilados y un catamarán", amén de unos "20 promotores por agencia, todos extranjeros, sin permiso de trabajo, ni contrato ni nómina". 

Este medio se ha puesto en contacto con los promotores de los dos festivales señalados. El primer turoperador asegura en su web que es la agencia líder en viajes para jóvenes franceses. Sostiene que cuenta con oficina en Lyon (Francia), seguro de responsabilidad civil y la experiencia de haber trasladado a "155.000 clientes en 12 años de historia". Por su parte, la otra empresa es más amateur: no tiene oficina, solo una dirección en el Puerto de Barcelona. 

"Somos una empresa registrada"

Tras la publicación de esta noticia, un portavoz de una de las agencias ha precisado que la empresa de eventos "es seria, está registrada en Girona y emplea a todos sus trabajadores con arreglo a normativa". La fuente corporativa se ha desmarcado de las acusaciones de operar fiestas ilegales y ha insistido en que "ellos trabajan con bares autorizados y cumplen la legislación vigente" con todas las consecuencias. La empresa se ha ofrecido a aportar documentación que, hasta este momento, no ha enviado. 

Pese a esta versión, Eduardo Abenójar, presidente de la Asociación de Restaurantes y Ocio Nocturno de Salou (Arons) ha corroborado lo apuntado por Fecalon y la Asociación Provincial de Discotecas. Ha indicado que Sunbreak es "legítimo y organizado", y que "trae turistas al municipio, aportando riqueza". Según él, la otra agencia "opera desde la semilegalidad, captando a turistas en la playas y la noche". 

Ibiza infiltrará a turistas

Cabe recordar que el descontrol en Salou, uno de los 176 municipios catalanes en los que rige el toque de queda entre 01:00 y 06:00 horas, tiene lugar cuando Ibiza ya ha anunciado una campaña para poner coto a las fiestas ilegales que se celebran en la isla. El Consejo de Ibiza infiltrará a turistas de entre 30 y 40 años para que éstos informen de las celebraciones que no respetan las medidas sanitarias. Los colaboradores avisarán a las autoridades o incluso a la policía si la fiesta ya ha empezado. 

En el caso de Cataluña, los turoperadores fantasma operan a todo gas cuando el ocio nocturno lucha por no asfixiarse. Ello es así porque la Generalitat a principios de julio, después de reabrirlo el pasado 21 de junio tras 15 meses cerrado, tomó la decisión de cerrarlo por el empeoramiento de la situación epidemiológica. La medida impactó en la línea de flotación de un sector que lleva más de un año y medio sin prácticamente facturar y con ayudas de las administraciones que tildan de "insuficientes".