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Un bebé recién nacido por cesárea / PIXABAY

La escalada de las cesáreas, ¿el camino fácil?

El porcentaje de estas intervenciones en España se aleja peligrosamente de la recomendación lanzada en 1985 por la OMS

9 min

Parir por cesárea en España es cada vez más frecuente. De hecho, se estima que aproximadamente uno de cada cuatro partos se practican de este modo. Pese a tratarse de una operación quirúrgica de gran complejidad, todavía hay quien habla de esta opción como “el camino fácil” en comparación a un parto vaginal.

“Existe este mito, pero nada más lejos de la realidad”, desmiente Laia Casadevall, matrona y autora del libro Guía para un embarazo consciente (Vergara). Para ella, “una cesárea es una cirugía abdominal mayor con grandes riesgos para la madre que incluyen mayor riesgo de trombosis, hemorragia, lesiones a órganos cercanos durante la intervención y muerte”. Además, “puede condicionar la futura vida reproductiva, aumentando los riesgos en futuros embarazos y partos”.

Grandes riesgos para el bebé y la madre

Tampoco es el camino fácil para el bebé. “Ellos necesitan nacer por el canal vaginal, no hacerlo supone un mayor riesgo de problemas respiratorios al nacer, ingreso en ucin y una disbiosis del microbiota intestinal que implica mayor riesgo de padecer ciertas enfermedades en edad adulta como alergias, asma, enfermedades autoinmunes u obesidad”, sostiene Casadevall. No duda esta profesional en señalar la cesárea como “el camino más difícil; el que más intervenciones y pérdida de sangre implica; el que más esfuerzo necesitará la madre para recuperarse”.

No es, por tanto, una operación inofensiva y fácil. “Parir por cesárea implica un mayor riesgo de infección, trombo, hemorragia o histerectomía; la mortalidad materna es cuatro veces superior al parto vaginal; hay un mayor riesgo de depresión posparto; aumentan las posibilidades de sufrir a posteriori un embarazo ectópico; y, también, se multiplica el riesgo de implantación anormal de la placenta en futuros embarazos, de repetición de cesárea o de muerte fetal intrauterina”, afirma la misma matrona.

Una mujer observa a su bebé tras un parto con una comadrona / CG
Una mujer observa a su bebé tras un parto con una comadrona / CG

Cesáreas programadas o de urgencia

También hay riesgos para el bebé, que al nacer por cesárea puede tener más dificultades de respiración. “El bebé humano está biológicamente preparado para nacer por el canal vaginal”, afirma. Lo contrario no es lo que él espera ni necesita para adaptarse a la vida extrauterina. Las hormonas del parto juegan un papel importante en este aspecto, por lo que hay que diferenciar entre las cesáreas programadas o las de urgencia, “donde ha habido un trabajo de parto previo”, describe Casadevall.

“Las programadas, a diferencia de lo que popularmente se piensa, son las que más riesgos implican a nivel respiratorio para el bebé, pues este no ha dado la señal de estar preparado para nacer”, prosigue. También este tipo de cesáreas se han asociado, en algunos estudios científicos, a un mayor riesgo de desarrollar problemas neurológicos a largo plazo. “Por otro lado, también sabemos que este tipo de nacimiento altera la adquisición del microbiota intestinal, conllevando mayor riesgo a largo plazo de padecer ciertas enfermedades autoinmunes, alergias, obesidad o eccema”, detalla.

Exceso de cesáreas

Casadevall habla también del posparto tras una cesárea para tratar de explicar las molestias y el dolor que puede sentir una mujer. “No tiene nada de fácil empezar tu posparto con una cicatriz que duele. No tiene nada de fácil querer establecer una lactancia materna con dificultades para tener en brazos a tu bebé en según qué posturas. No tiene nada de fácil la recuperación de un posoperatorio con una criatura que demanda a su madre 24 horas al día”.

A pesar de los múltiples riesgos y del posparto complicado al que se enfrentan las que son madres por cesárea, el porcentaje de este tipo de intervención en España se aleja peligrosamente de la recomendación lanzada en 1985 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que consideraba que la tasa ideal de este tipo de intervención debe oscilar entre el 10% y el 15% del total de partos. Pero solo las madres menores de 15 años cumplen con la cifra (10,20%). Cuanto mayor es la edad más crece el porcentaje y más se aleja este de la tasa recomendada. Entre las mujeres de entre 15 y 19 años que dieron a luz en 2020, el porcentaje de partos por cesárea fue del 15,7%; entre los 20 y 24 años el porcentaje aumenta hasta el 18,7%; entre los 25 y los 29 años, el 22,2% de partos fueron cesáreas; en el grupo de 30 a 34 años, el 25,7%. La cifra aumenta mucho entre los 35 y 39 años: 29,5%, llegando a casi el 40% (38,5%) en las mujeres de entre 40 y 44 años. Más allá de los 45 años, la cifra se dispara hasta el 58,2%, según el Instituto Nacional de Estadística (2020). De media, las tasas de cesárea son más altas en la sanidad privada.

Madre con un bebé en la etapa posparto / PXFUEL
Madre con un bebé en la etapa posparto / PXFUEL

La tasa de cesáreas, más alta en la sanidad privada

En España, en el año 2019, en la sanidad pública se realizaron un 21,9% de cesáreas mientras que en la privada este porcentaje fue del 35,4%. “Sabemos por numerosos estudios que independientemente de los deseos maternos o el estado de salud de la madre o el bebé, el número de cesáreas en la privada sobrepasa con creces el de la sanidad pública. Y esto suele ser por motivos de agenda, organizativos y económicos, desgraciadamente”, señala la profesional de la obstetricia.

“Es obvio que hay un abuso de cesáreas, y no debería ser así si realmente nos preocupa la salud materna y neonatal. Estas intervenciones salvan vidas cuando están bien justificadas médicamente. Pero las cesáreas innecesarias no mejoran los resultados maternos y neonatales, sino que los empeoran. Debemos ser cautos y no abusar de las intervenciones médicas porque tienen un alto coste de salud pública”, esgrime Casadevall.

Cesáreas poco respetadas

Asimismo, la autora del libro Guía para un embarazo consciente cree que la sobremedicalización en el parto hace que muchas cesáreas de urgencia acaben siendo necesarias. Esto, sin embargo, hace que muchas madres sientan una gran tristeza o decepción por no haber logrado el parto vaginal deseado.

“Muchas de ellas deseaban un parto diferente y acaban con una cesárea muchas veces poco respetada, acompañada e incluso traumática. Siempre digo que no se trata tanto del parto que acabamos teniendo, sino de la experiencia vivida. La mayoría de ellas te cuentan entre lágrimas cómo fueron ignoradas, cómo perdieron el control de su parto, la separación innecesaria de sus bebés o su pareja… Son cosas que podemos cambiar y que no requieren de grandes infraestructuras, simplemente humanidad y respeto. Es urgente actualizar protocolos y profesionales para reducir el número de cesáreas innecesarias y para que las que realmente son necesarias puedan ser vividas desde el amor, el respeto y la consciencia”, insiste Laia Casadevall. “Son muy importante los profesionales que elegimos para que nos acompañen”, concluye.