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Ecologistas contra la urbanización de lujo de Custo en la Costa Brava

Desde el consistorio de Cadaqués explican que el proyecto obtuvo la licencia en 2013 y que cumple la normativa

23.03.2019 00:00 h.
5 min

Desde la plataforma SOS Costa Brava y Amics de la Natura denuncian que la urbanización de lujo en Sa Guarda, un proyecto del diseñador Custo Dalmau y su hermano, destruye el entorno natural de Cadaqués. Asociaciones ecologistas subrayan que en el emplazamiento hay un muro de piedra seca que es patrimonio de la humanidad catalogado por la Unesco, además de existir pendientes que superan el 20%, una característica que según el nuevo Plan Director Urbanístico (PDU) contempla la moratoria para paralizar obra nueva. Eso sí, la licencia de esta obra data de 2013, por lo que escapa a la nueva normativa.

Un proyecto con licencia desde 2013

El concejal de Urbanismo de Cadaqués, Santiago Sanés, explica a Crónica Global que el proyecto, que pretende construir 104 viviendas y un hotel, cuenta con licencia desde 2013, aunque ha arrancado hace poco más de un mes. “No está dentro del parque natural de Cap de Creus, sino cerca. Se encuentra dentro de los límites de actuación”, señala. Además, el regidor explica que “no está en una zona catalogada” y resta importancia a los muros de piedra seca: “excepto el centro del pueblo, todo el término municipal está lleno de muros de piedra seca, si tenemos que parar todas las construcciones, estamos listos”, señala.

Por su parte, Lluís Castillo, de Amics de la Natura de Cadaqués, cuenta que se han reunido en tres ocasiones con representantes del consistorio de la localidad y que no ha servido para nada. “La piedra seca es patrimonio de la Unesco”, subraya, y denuncia que la contrucción del hotel y las viviendas “cambiaría la fisonomía del pueblo”.

Castillo denuncia que los trabajos que se están llevando a cabo en Sa Guarda parecen estar preparando la cimentación cuando “no tienen permiso para construir”. La licencia con la que cuentan los promotores solo permite la urbanización de la zona, lo que significa hacer las instalaciones y operaciones necesarias, como la canalización, el tendido de electricidad, y el trazado de calles, pero no la construcción de edificios. El inicio de estas actuaciones ya ha tenido la primera consecuencia sobre el terreno: la destrucción de la mina de agua que se encontraba en la zona.

Antes y después de la mina de agua de Sa Guardia en Cadaqués / CG

Antes y después de la mina de agua de Sa Guardia en Cadaqués / CG

Territori no puede parar las obras

Desde el Departamento de Territori explican a este medio que están “analizando y estudiando” el proyecto y si éste se adapta al PDU de revisión de suelos del litoral de Girona. Además, en paralelo a esta actuación, han aprobado dos moratorias: una que prohíbe otorgar licencias de obra a menos de 500 metros del litoral de Girona y una segunda que suspende durante un año la construcción de obra nueva, pero no afecta a Sa Guarda. “No se puede parar”, aseguran las mismas fuentes.

Tras recibir la queja de las entidades ecologistas, desde la Generalitat han seguido el procedimiento habitual en estos casos: pedir el proyecto al consistorio de l’Empordà. “Está pendiente de un análisis jurídico y no hay un plazo establecido”. Eso sí, desde Urbanismo aclaran que no tienen potestad para interrumpir las obras: “El Ayuntamiento de Cadaqués es el único que las puede paralizar”. Si el Govern decidiese frenarlo --con un decreto ley, por ejemplo-- tendría que indemnizar a sus promotores, y la suma podría ser cuantiosa. 

Proyecto sin viabilidad

Por su parte, los hermanos Dalmau avanzaron a principios de este mes que reducirían a la mitad el número de viviendas que contemplaron construir en la zona en un principio, bajo el argumento de minimizar el impacto ambiental, a petición de Urbanismo. Sin embargo, fuentes del sector indican que hace un par de año éstos intentaron, sin éxito, vender el proyecto por su escasa viabilidad. ¿Los motivos? Falta de fondos para sufragarlo y la escasa demanda para poder colocar las casas, una vez construidas. De momento, las obras siguen su curso con la oposición de muchos habitantes de Cadaqués que velan por la protección de la zona, con el beneplácito del consistorio y la inacción de la Generalitat.