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Uno de muchos ancianos, potencial víctima de estafa, con un móvil en las manos / PXFUEL

Ocho detenidos por hacerse pasar por empleados de banca y estafar 50.000 euros a ancianos

Los delincuentes hacían creer a sus víctimas que se les había cargado un cobro fraudulento para ganarse su confianza y obtener así sus datos personales

3 min

Hacían creer a sus víctimas que eran empleados de su entidad bancaria y les informaban de que alguien había efectuado un cargo fraudulento en sus cuentas corrientes. Así actuaba una banda de ocho estafadores para ganarse la confianza de personas de edad avanzada, acceder a sus datos personales y, con la excusa de hacer gestiones para devolverles el importe sustraído, utilizar la información obtenida para comprar móviles y tablets de alta gama. Efectivos de Mossos d'Esquadra han desarticulado el entramado criminal, que habría gastado 50.000 euros de una treintena de ancianos, no solo en Cataluña, sino en otros lugares de España.

Fue el pasado 28 de octubre cuando los agentes arrestaron a los presuntos estafadores. La investigación comenzó cuatro meses antes, cuando la policía detectó que se habían consumado tres engaños en la misma localidad --Berga-- en pocos días. Las pesquisas permitieron averiguar que uno de los integrantes de la banda tenía acceso a datos sensibles de los objetivos que había seleccionado gracias a un empleo anterior, y es que dicha información era clave para que las víctimas otorgasen veracidad a la falsa alerta.

Estafa a ancianos

Con la excusa de poder realizar supuestas gestiones para recuperar el importe sustraído, los delincuentes reclamaban más datos personales a las víctimas y, una vez en su poder, adquirían dispositivos electrónicos para revenderlos y conseguir así dinero en efectivo. El líder del grupo había diseñado la puesta en escena del engaño, mientras en un segundo nivel otros tres integrantes seleccionaban los objetivos. Eran estos los que se encargaban de efectuar las llamadas para ejecutar el timo.

Por debajo de ellos se encontraban otros cuatro individuos que ejercían de "mulas económicas". Es decir, retiraban el dinero de cajeros automáticos y abrían cuentas corrientes para poder hacer las transacciones desde las de los afectados. Todos ellos están acusados de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal. Tras pasar a disposición judicial, su líder ha ingresado en prisión provisional y los siete restantes se encuentran en libertad con cargos a la espera de juicio.

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