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Una imagen de la Federació Catalana d'Autisme, que lucha contra el 'bullying' en la comunidad / FEDERACIÓ CATALANA D'AUTISME

La comunidad autista se echa a la calle: "A los 18 dejamos de existir, somos una generación perdida"

El colectivo convoca movilizaciones en Barcelona y Madrid para dar visibilidad a sus reivindicaciones y pedir al entorno que le "facilite la vida"

6 min

La comunidad autista dice basta. Por eso, ha decidido echarse a la calle para reivindicar recursos también a partir de los 18 años, ya que lamentan que, aun con déficits, la atención se centra sobre todo en la primera infancia. “Cuando creces es todavía peor. Muchos autistas están desaparecidos, hablamos de una generación perdida”, explica Patrícia Bárcena, parte fundadora de Comunidad Autismo y persona con Trastorno del Espectro Autista (TEA), diagnosticada a los 41 años.

Por eso, el colectivo ha convocado varias movilizaciones en Barcelona y Madrid para dar visibilidad a sus reivindicaciones. Y es que aseguran que es necesario concienciar al entorno, explicar sus necesidades y pedirles que les “faciliten la vida”. Las concentraciones tendrán lugar el 18 de septiembre y 8 de octubre, respectivamente, y también cuentan con el apoyo de las principales asociaciones.  

Cartel de la manifestación del próximo 18 de septiembre en plaza Sant Jaume de Barcelona / TWITTER
Cartel de la manifestación del próximo 18 de septiembre en la plaza Sant Jaume de Barcelona / TWITTER

En primera persona

Se trata de las primeras manifestaciones en las que participan no solo los familiares, sino los propios protagonistas. “¿Quién mejor que ellos en primera persona para poder darse visibilidad y explicar las necesidades que tienen?”, se pregunta la portavoz de la Asociación Asperger Cataluña, Natalia Radó.

La primera de ellas tendrá lugar el 18 de septiembre a las siete de la tarde en la plaza Sant Jaume de la Ciudad Condal. El objetivo es pedir a la sociedad, a través de testimonios, que haga un “esfuerzo para adaptarse al autismo, no al revés”. “Esto va de pedagogía, de comprensión y de empatía”, explica Virginia Martínez, promotora de la iniciativa y madre de Isabel, una joven con autismo.

Un sistema educativo poco preparado

La segunda será el 8 de octubre en la plaza España de Madrid y ha nacido a través de las redes sociales. En ella, pedirán también que en las etapas educativas superiores --Bachillerato, Formación Profesional (FP) y universidad-- tengan en cuenta a las personas con TEA y adapten, por ejemplo, los contenidos. “Dan por hecho que los autistas no llegan a esos estudios y que, los que llegan, no necesitan apoyo porque son muy inteligentes”, lamenta Bárcena.

Esa “falta de consideración” explica que el porcentaje de fracaso escolar sea tan elevado entre el colectivo y, por ende, la tasa de desempleo. Según datos de Autismo Europa, en 2021 el paro se situaba entre el 76% y el 90%. “Es muy difícil competir en el mercado laboral si no te dejan estudiar y formarte”, explica esta mujer, que sufre las dificultades del día a día en sus propias carnes.

'Bullying' y suicidio

También quieren dar visibilidad a otros problemas a los que deben hacer frente. Entre ellos, el bullying. Y es que “tres de cada cuatro personas con autismo sufren acoso en la escuela y consideran la etapa educativa como un infierno”. La Federació Catalana d'Autisme establece que el porcentaje de estudiantes con TEA que lo sufren a escala internacional es del 46,3. Además, alerta del riesgo "elevado de suicidio". Es el caso de María [nombre ficticio], que “con 11 años intentó suicidarse por las dificultades que se encuentra diariamente”. 

Por eso, es importante que quienes la rodean sean conscientes de la influencia que tienen sobre esa persona, para bien y para mal. “Cada persona autista es un mundo y el contexto también”, ha afirmado. En este sentido, llama a la participación en una concentración que estará adaptada. “Agitaremos las manos en vez de dar aplausos para disminuir el impacto sensorial y respetaremos la distancia interpersonal”. 

Cartel de la manifestación del 8 de octubre en la Plaza España de Madrid / TWITTER
Cartel de la manifestación del 8 de octubre en la Plaza España de Madrid / TWITTER

Discrepancias del colectivo

No obstante, las redes sociales están destapando cada vez más discrepancias al tratarse de un “colectivo muy neurodiverso”. Una persona tendrá unas necesidades y sus demandas serán muy diferentes que las de alguien con un nivel uno, cuya capacidad de interacción y de comunicación no se ven tan alteradas, pero "sí tienen dificultades en el ámbito de las alteraciones sensoriales, malentendidos o relaciones sociales”, apunta Radó. Son precisamente estas personas quienes se encuentran con más trabas en el entorno laboral ordinario, ya que sus compañeros, en ocasiones, "no comprenden sus necesidades”.  

Asimismo, existe una parte de la comunidad que discrepa en que algunos familiares “pongan voz a sus hijos”, dice Marta Robles, psicóloga especialista en TEA, y añade que, del mismo modo, hay familiares que no apoyan movimientos de adultos autistas tardíamente diagnosticado. Pese a estas opiniones varias dentro del espectro, defiende que “no se pierda el foco de atención en defender los derechos de estas personas, sean cuales sean sus características y sus necesidades de apoyo", pues todo el mundo debería poder recibir lo que necesite por parte de las Administraciones.