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Claudia Rodríguez Zúñiga, fallecida en extrañas circunstancias en Wad Ras / CEDIDA

La extraña muerte de Claudia Rodríguez Zúñiga en la cárcel de Wad Ras

La familia de la joven aporta informes toxicológicos que pondrían en duda la posibilidad de que la joven se suicidara en prisión

12 min

Ana Zúñiga, la madre de Claudia Rodríguez Zúñiga, fallecida en marzo de 2018 a los 21 años mientras estaba en prisión preventiva en la cárcel de mujeres de Wad Ras de Barcelona, solicita que se investigue la muerte en extrañas circunstancias de su hija. Cuatro años después, la familia mantiene intacta su lucha para que se abra una causa penal y se esclarezca las circunstancias del deceso. Por ahora, sin éxito. 

La madre de la joven fallecida asegura, como así constatan los informes aportados a este medio, que su hija tenía un trastorno límite de la personalidad. Además, en el pueblo en el que se asentaron tras venir de Colombia​, Palafolls, la joven, diagnosticada con un 65% de discapacidad, era víctima de bullying por su condición sexual. Claudia se fue a Barcelona huyendo del acoso. En la capital catalana encontró su lugar, comenzó a estudiar un grado de estética y rehizo su vida.

“Estaba muy contenta”

“Le comenzó a ir bien, empezó a relacionarse con más gente, se sentía integrada”, recuerda su madre. Claudia regresó a su pueblo para pasar un fin de semana con su familia y amigos. “Estaba muy contenta porque le habían concedido una beca para trabajar en un centro de uñas”, explica su madre. Esa fue su última visita a casa.

Claudia se encontró con el grupo de jóvenes que, según su familia, la acosaban. Siempre según su relato, un chico se dirigió a ella y le pidió un porro. Claudia le explicó que no tenía. Ante su negativa, el joven le robó el móvil. Fue entonces cuando ella entró en crisis. “Se puso muy nerviosa porque en el teléfono tenía fotos de desnudos artísticos y temía que las difundieran”, explica la familia. La chica acudió a la policía municipal e intentó presentar una denuncia, pero fue derivada a Mossos d'Esquadra. Esto habría agravado su cuadro de ansiedad. Se dirigió a su casa y cogió una puntilla de cocina con el objetivo de autolesionarse, como había hecho con anterioridad. Sus amigos intentaron detenerla y la convencieron para esperar en la calle a que llegara su madre.

Pidieron internarla en un psiquiátrico

En ese impase, la joven vio al grupo de personas al que pertenecía el chico que le había robado el teléfono y se dirigió hacia ellos. Después de mantener una acalorada discusión, ambos se enzarzaron en una pelea y ella le clavó el cuchillo. Claudia fue detenida por los Mossos y trasladada a Wad Ras. Su madre aportó al juzgado la documentación que demostraba que sufría problemas psíquicos. “Pedimos que la trasladaran a un psiquiátrico, el lugar idóneo para ella”, confirma su madre. Sin embargo, la decisión de la justicia fue que permaneciera en la cárcel de Vila Olímpica. 

Prisión de mujeres de Wad Ras de Barcelona / EUROPA PRESS
Prisión de mujeres de Wad Ras de Barcelona / EUROPA PRESS

Ocho meses después, el 11 de marzo de 2018, cuando los funcionarios de prisiones hacían el recuento de internas ,descubrieron a Claudia tumbada en la parte superior de una litera y cubierta con una sábana. Cuando la destaparon vieron que tenía una bolsa atada a la cabeza y que ya no presentaba signos de vida. Los funcionarios intentaron reanimarla hasta que llegó el SEM, que solo pudo certificar su defunción.

¿Pudo hacerlo sola?

La incógnita radica en la compatibilidad de la dosis de benzodiacepinas hallada en la sangre de la joven y el método elegido para quitase la vida. La madre, apoyada por varios informes toxicológicos y forenses que ha encargado la familia, asegura que su hija estaba demasiado sedada como para quitarse la vida por sí misma. En el informe tóxico realizado por el Instituto de Medicina Legal de Cataluña se recoge que “las sustancias ansiolíticas, neurolépticas y antidepresivas aparecen en dosis realmente elevadas, en la franja tóxico-mortal”.

En la misma línea, el doctor Aitor M. Curiel López de Arcaute, doctor en Medicina y médico especialista en medicina legal y forense, que revisó la documentación médica aportada por la familia, incide en su informe en que Claudia llevó a cabo “una ingesta masiva, no de uno de los fármacos que tenía prescritos sino de su metabolito, que aparece en valores posiblemente letales”. Sorprende que dicho fármaco “la paciente no lo tenía prescrito y al cual no tenía por qué tener acceso”.

Pone en duda la ingesta voluntaria

En este sentido, el doctor Curiel denuncia “la falta de un correcto control y custodia sobre” una paciente con antecedentes de episodios autolíticos, sobre la que se deberían haber extremado “los cuidados con el fin de prevenirlo”. Su informe concluye que la causa de la muerte puede ser “un suicidio complejo o un homicidio encubierto”.

Claudia Rodríguez Zúñiga / CEDIDA
Claudia Rodríguez Zúñiga / CEDIDA

Por otra parte, el doctor Alexis Benatti Marilungo, experto en toxicología, subraya en su informe las altas dosis del fármaco prescrito por los facultativos de Wad Ras. En este sentido, incide en que “la medicación era controlada y suministrada por el personal penitenciario, por lo que Claudia no tenía acceso a la misma". "Por lo tanto, se puede inferir que por la situación en la cual se encontraba, privada de su libertad bajo un estricto régimen de supervisión, no es factible que la Srta. Rodríguez Zúñiga haya realizado una ingesta voluntaria del fármaco”, sentencia este documento. 

“No sería factible el suicidio”

El doctor Benatti señala que si la medicación le fue suministrada sobre las 20.30 horas de la noche, durante la cena de las reclusas, en el momento en el que Claudia se quitó la vida, sobre las 21.45 horas, la medicación ya habría hecho efecto. Es decir, habría alcanzando unos niveles de toxicidad muy altos que habrían alterado su capacidad de coordinación y motriz. “En esta circunstancia no es probable que la Srta. Rodríguez Zúñiga haya tenido la habilidad y destreza suficiente para poder elaborar y desarrollar su plan suicida”, asegura el facultativo. 

“Basándome en la bibliografía científica, en mi experiencia particular como médico especialista en toxicología y medicina legal, puedo concluir que los valores farmacológicos no corresponden a las dosis terapéuticas prescritas por psiquiatría, por lo que se puede deducir que la dosis administrada era mayor y que no deja ningún lugar a dudas que Claudia horas antes del hecho presentó un sin número de signos y síntomas de intoxicación aguda que no fueron advertidos por los funcionarios y con los relevantes valores de concentración hallados no sería factible que la Srta. Rodríguez Zúñiga pudiera desarrollar y prosperar el acto suicida como es manifestado en el informe de autopsia aportado”, concluye.

No hay caso

No obstante, aunque la causa administrativa sigue abierta contra la Generalitat, la causa penal se cerró al poco tiempo del fallecimiento. La jueza alegó que “no existe ningún ilícito penal que deba ser investigado” y considera, tras evaluar toda la información aportada, que se trata de una muerte suicida. La magistrada basa su conclusión en que los funcionarios cumplieron con el protocolo previsto y se apoya en que los Mossos no hallaron ningún indicio de criminalidad en la celda en la que apareció el cuerpo sin vida de Claudia.

En este sentido, una reputada criminóloga explica que, aún tratándose de un patrón suicida atípico, el hecho de que los forenses lo consideren improbable no quiere decir que sea imposible. La especialista incide en que el hecho de suicidarse con fármacos esta muy vinculado al género femenino, que por lo general recurren a muertes mucho menos violentas que los hombres.

Dos posibles interpretaciones

La criminóloga da dos posibles interpretaciones a este caso. Por un lado, cree que podría tratarse de un intento de reforzar la autolisis, en un suicidio cometido mediante un método combinado. Además, sugiere que podría haber recurrido a la segunda opción valorando que los fármacos podrían ser insuficientes. Recuerda, asimismo, que se trataba de una persona muy joven, privada de libertad y con un trastorno psiquiátrico.

Sea como fuere, sería necesario investigar por qué una joven con problemas psiquiátricos como Claudia acabó interna en una cárcel convencional. Y, sobre todo, por qué si tenía que dormir acompañada en la enfermería se encontraba sola en su celda, tras haber tenido acceso a una bolsa de plástico.

Los fallos del sistema que no supo protegerla se investigan y son un toque de atención a la gestión de las cárceles catalanas, donde los casos de suicidios de reos son incluso materia de debate parlamentario. La consejera de Justicia, Lourdes Ciuró, se ha marcado como objetivo de la legislatura acabar con esta lacra. Mientras, la familia de Claudia mantiene intacta su lucha para que se reabran las pesquisas para saber con detalles qué sucedió en marzo de 2018 en Wad Ras, incluso han abierto una petición den Change.org para este fin. Por el momento, sin frutos.