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Investigador haciendo pruebas en el cerebro. Cerebral / EFE

Un estudio determina que el cerebro tarda 200 milisegundos en procesar la información

En este tiempo, los datos percibidos del estímulo se transmiten a través de las diferentes áreas cerebrales

2 min

El cerebro es el órgano protagonista de miles de investigaciones hoy en día. Su morfología y funcionamiento focalizan el esfuerzo de la comunidad científica, que avanza a grandes pasos. Uno de los últimos estudios internacionales en esta materia, liderado por el investigador Gustavo Deco, director del Centro de Cognición y Cerebro de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), ha determinado que el cerebro humano tarda alrededor de 200 milisegundos en procesar la información y ser consciente de las señales del entorno que recibe.

La investigación, publicada en Nature Communications, apoya y amplía el conocimiento que había hasta ahora sobre cuándo la información se vuelve conscientemente disponible en el cerebro humano. Estos 200 milisegundos son el tiempo óptimo en que se transmiten los datos a través de las diferentes áreas del órgano para hacer el procesamiento consciente de lo que se percibe.

Los resultados podrían extrapolarse para comprender el tiempo de procesamiento en personas enfermas

Este trabajo aporta importantes datos sobre las redes que están involucradas en la transmisión de información en el cerebro en su conjunto, según explica Deco, que ha puntualizado que estos resultados, de manera más general, “podrían ser usados para comprender por qué la escala temporal del procesamiento consciente cambia en algunas enfermedades y sobre los cambios existentes en la enfermedad neuropsiquiátrica, e incluso en la íntima naturaleza de la conciencia".

Primate / UNSPLASH

Primate / UNSPLASH

Este trabajo, en el que también han participado Josephine Cruzat y el profesor Morten Kringelbach de las universidades de Oxford (Reino Unido) y Aarhus (Dinamarca), se complementa con otro estudio reciente en primates, que registró varias áreas cerebrales y encontró que la aparición de un estímulo visual se asocia con una fuerte actividad sostenida en la corteza prefrontal cuando el animal reporta haber visto el estímulo.