Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Un mosso inspecciona una de las plantaciones de marihuana de la organización desarticulada / MOSSOS

Cae una de las mayores redes de marihuana en Cataluña: se embolsaba entre 9 y 12 millones anuales

Los Mossos detienen a 56 personas y se incautan de 1.250 kilos de cogollos, 22.600 plantas y más de 225.765 euros en metálico

7 min

El pasado 24 de mayo los Mossos d’Esquadra y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria desmantelaron, en un operativo conjunto, una de las mayores organizaciones criminales asentadas en Cataluña y dedicada al tráfico de marihuana. En total, efectuaron 56 detenciones y 37 entradas y registros. 

Este jueves el subinspector Josep Boixadé, jefe de la División de Investigación Criminal (DIC) en la Región Policial Central, y el jefe del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria a la demarcación de Girona, Antonio Lajusticia, han compartido los detalles de esta investigación tutelada por el juzgado de instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, que culminó con la macrooperación del pasado día 24. 

El nexo, un electricista

La investigación se inició en mayo de 2021, cuando la policía autonómica recibió una denuncia anónima sobre una posible plantación de marihuana en una nave industrial de Sant Vicenç de Castellet, en la comarca del Bages. Cuando los agentes desmantelaron, bajo una orden judicial, este cultivo, descubrieron que la instalación era compleja. “Estaba muy bien hecha, es inusual encontrarse con este tipo de instalaciones, hechas por alguien que tiene un elevado conocimiento”, ha expresado el subinspector.

Siguiendo el rastro de estas instalaciones, los agentes localizaron plantaciones de marihuana que cumplían las mismas características en todo el territorio. “Estaban dispersas en las cuatro provincias y todas tenían instalaciones de elevada complejidad técnica para obtener un mayor rendimiento”, ha explicado Boixadé. El nexo de todos estos cultivos era un electricista, uno más de los hilos que unían los tres sectores que formaban parte de la organización criminal. 

Un narcoasalto puso a la DIC en jaque

Los agentes decidieron efectuar la macrooperación a raíz de un hecho fortuito: un narcoasalto de un grupo rival, que aunque no llegó a materializarse --se equivocaron de nave-- elevó el uso de violencia entre ambas organizaciones criminales. Por eso, los Mossos decidieron desplegar el dispositivo de forma apresurada. 

Durante los registros, la policía autonómica se incautó de 1.250 kilos de cogollos de marihuana, 22.600 plantas y más de 225.765 euros en metálico, una pistola, un revólver con munición real, una pistola de aire comprimido y diversas armas blancas. Una vez desmanteladas las plantaciones, los inmuebles okupados serán devueltos a sus legítimos propietarios, aunque muchos de ellos han sufrido daños significativos ya que la organización modificó su estructura para adaptarlos a las necesidades de la actividad ilícita derribando tabiques y abriendo boquetes. De los 56 detenidos, con edades comprendidas entre los 19 y 58 años y de nacionalidad albanesa, 13 han ingresado en prisión

Un negocio de 12 millones de euros

Los investigadores creen que la organización se embolsó, solo en Cataluña, más de tres millones de euros con el tráfico de esta sustancia, una cifra que podría multiplicarse por tres o por cuatro con la exportación de esta sustancia al resto de Europa, de forma que intuyen que podrían haber ganado entre nueve y 12 millones de euros anuales

Por estos hechos, la Agencia Tributaria ha abierto una investigación paralela por un presunto delito de blanqueo de capitales. “El dinero que ganaban en Cataluña lo devolvían al circuito de dinero legal, principalmente, por tres vías”, ha explicado el jefe del Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria a la demarcación de Girona, Antonio Lajusticia. La primera, mediante el envío de dinero hacia Albania, país de origen de los detenidos, en maletas o pequeñas transacciones económicas. Por otra parte, compraban negocios en Cataluña, principalmente bares y cafeterías en los que inyectaban este dinero y lo hacían pasar por beneficio de estos negocios. Y finalmente, con la compra de inmuebles por parte de los jefes de la organización. 

La exportaban por carretera

La organización desarticulada cultivaba principalmente dos variedades de marihuana modificadas genéticamente: amnesia y critical. Estos dos tipos se caracterizan por tener unos efectos muy potentes, por su facilidad de cultivo, floración corta y un precio en el mercado negro que oscila entre los 2.300 y 2.500 euros el kilo, significativamente superior a la media de esta sustancia. 

La droga que exportaban hacia Europa la transportaban principalmente por carretera, aunque también mediante un grow shop de la provincia de Barcelona. El dinero que obtenían con estas operaciones ilícitas suponía la principal fuente de ingresos de la organización, que reinvertía una pequeña parte en la instalación de más plantaciones. 

Cataluña, el huerto de Europa

Los encargados de esta macrooperación --inhibida a la Audiencia Nacional porque afectaba a las cuatro provincias catalanas-- han lamentado que Cataluña se ha convertido en un “importador de criminalidad y exportador de marihuana a nivel europeo”. 

Han insistido en que la producción de marihuana aumenta exponencialmente en el territorio desde 2017, con organizaciones europeas que se han asentado en Cataluña y han cogido las riendas de esta actividad e individuos que solían dedicarse a otros hechos delictivos, como robos con fuerza, “y se han pasado a la marihuana porque es un negocio más lucrativo”. En este caso, han relatado, la organización traía a compatriotas para que hicieran las labores de jardineros o vigilantes y, cuando tenían antecedentes, los mandaban de nuevo a Albania. 

Defraudaron 1,5 millones a Endesa

En este dispositivo también participaron 50 técnicos de Endesa que constataron, tras  realizar 29 inspecciones, que la organización había realizado pinchazos fraudulentos en 28 de los domicilios utilizados para la producción de marihuana. La compañía eléctrica ha cuantificado la energía defraudada en 4’39 GWh, lo que supone el equivalente al consumo anual de 1.256 hogares catalanes y una pérdida de más de 1,5 millones de euros