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El Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca / EFE

Atentar contra la autoridad para quedarse en España

Internos del Centro de Internamiento de Extranjeros de Barcelona agreden a policías para evitar la extradición

Nuria Vázquez
2 min

Buscan motivos para que no les obliguen a volver a su país y el atentado a la autoridad es, para ellos, una buena forma de conseguirlo. Algunos de los internos del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca de Barcelona agreden a los agentes de la Policía Nacional cuando están a punto de ser extraditados para volver a ser condenados y continuar en España.

"Te agreden o te presionan para que les hagas algo. Ahí tienes total indefensión", han explicado fuentes policiales a Crónica Global. Ellos son el objetivo principal, pero también buscan enfrentamientos con los funcionarios del centro o entre los propios internos.

La autolesión como plan B

Autolesionarse es otra de las técnicas que utilizan algunos internos cuando saben que su condena está llegando a su fin. "Cuando están a punto de embarcar, se cortan o se abren la cabeza para que no les monten en el avión", señalan esas mismas fuentes.

Si llegan a subir, se hacen sus necesidades encima y se restriegan sus excrementos por el cuerpo para provocar el rechazo de la tripulación de cabina y que el comandante los expulse del avión.

De ambas formas consiguen retrasar el viaje, que se vuelve a programar para una semana más tarde, como también lo retrasan mediante la petición de asilo --y su correspondiente tramitación-- justo cuando están a punto de expulsarlos.

Internos con antecedentes

Los policías que trabajan en este tipo de centros recuerdan que un alto porcentaje de los internos --entre el 70 y el 80%-- tienen antecedentes penales y que uno de cada once expulsados del país estaba cumpliendo condena en la cárcel.

La pena máxima que pide un juez para un interno es de 60 días, aunque normalmente cumplen condenas de 40, o de 30 días prorrogables a 30 más.