Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Caracoles listos para el Aplec en Lleida / EP

Aplec en Lleida: buenos caracoles y buena fiesta

Para los amantes de los caracoles como propuesta culinaria, se trata de una cita imperdible en esta ciudad del 20 al de 22 de mayo

5 min

La Fira del Caragol de Lleida 2022 deja atrás las cancelaciones causadas por la pandemia del coronavirus y empieza a activar su maquinaria. Miles de personas visitarán esta localidad catalana para disfrutar de una de sus debilidades gastronómicas en un ambiente repleto de diversión. Y lo mejor de todo es que esta fiesta de Lleida no implica solamente comida. La lista de actividades del Aplec de este año cuenta con un gran número de propuestas para que todos los visitantes puedan disfrutar de este manjar y, además, pasar un buen rato.

¿Qué es el Aplec del Caragol 2022?

Se trata de la fiesta gastronómica más destacada de Lleida. Se celebra durante tres días en el parque de los Campos Elíseos y, aparte del encuentro culinario, incluye en su programación pasacalles, actuaciones musicales y espectáculos de pirotecnia.

Participan tanto miles de ciudadanos de esta localidad como los visitantes que se acercan durante estas fechas. Además, los leridanos se organizan en collas, que en la última jornada protagonizan un desfile festivo lleno de color. En estos días se consumen nada menos que 12 toneladas de caracoles, una cifra impresionante para los que disfrutan de este tipo de platos.

Todas las actividades que tienen lugar durante el evento y su gran carga gastronómica hacen que se convierta en una celebración muy conocida en toda España e incluso en parte de Europa.

El caracol, protagonista

Aunque a priori no son un plato habitual en los menús de la mayoría de personas, la verdad es que los caracoles tienen gran presencia en la gastronomía catalana.

Durante los días en que se celebra esta fiesta, se realiza un gran consumo de estos animales. Esto provoca que deban comprarse en todos los rincones de la Península y en países del continente africano y Sudamérica. Por lo tanto, son de tipos muy diferentes. En la mayoría de los casos, se cocinan siguiendo las recetas de siempre.

Los caracoles del Aplec son protagonistas de platos de cocina de autor, pero también se sirven siguiendo diferentes tipos de cocción más tradicionales, como a la cazuela, a la gormanda o a la llauna. Esta técnica consiste en usar una plancha metálica para su preparación sobre las brasas de un fuego previamente encendido.

Por otro lado, es muy habitual el uso de salsas a la hora de comer estos moluscos gasterópodos. La vinagreta y el alioli son, en este sentido, las más populares. Ambas se aplican una vez se ha extraído el caracol de su caparazón.

Tres días de diversión

El Aplec va más allá de la cita gastronómica alrededor de los caracoles. El programa de actividades que se organiza en torno a esta fiesta incluye eventos de música, castellers, concursos, verbenas y espectáculos de danza. Todo está abierto al público en general y es gratis.

En consecuencia, las personas que se deciden a viajar hasta Lleida en estos días degustan los caracoles de maneras muy diferentes. Además, tienen la ocasión de divertirse con los numerosos eventos que se preparan.

Celebraciones diferentes durante la pandemia

Las celebraciones de las ediciones del Aplec del Caragol durante la pandemia provocada por el coronavirus no se llevaron a cabo de la manera tradicional por razones obvias. Sin embargo, los responsables no quisieron que el festival desapareciera por completo.

Pese a no tener eventos públicos programados, consiguieron que la fiesta se mantuviera viva gracias a la organización de iniciativas gastronómicas y fotográficas en el hogar. Al año siguiente, se involucraron diversos públicos, que compitieron entre sí. Los dibujos de los niños en la escuela y la preparación de los escaparates de varios establecimientos de la ciudad son algunos ejemplos de ello.

Si se analiza con la perspectiva del tiempo, no hay duda de que esta es una buena muestra de la capacidad de evolución de este acontecimiento de Lleida, que desde el año 80 sigue plenamente vigente y se ha convertido en un fenómeno de masas. La asistencia de miles de personas cada año a esta ciudad catalana para disfrutar de los caracoles es una clara confirmación de lo que significa.