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Imagen del alga caulerpa cylindracea / Marta Terry L. (CC BY-NC-ND 2.0)

Un alga invasora desata la alarma en el parque natural del Cap de Creus

Esta especie australiana se ha detectado ya en otros puntos de la costa catalana y destaca por su nocividad: pone en peligro al resto del ecosistema y es muy difícil de erradicar

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Una alga invasora originaria de Australia ha puesto en alerta el parque natural del Cap de Creus, en Girona. Se trata de la denominada caulerpa cylindracea, considerada una de las especies más nocivas y peligrosas del mar Mediterráneo, pues tiene la capacidad de enfermar o de matar al resto de especies autóctonas, como por ejemplo corales, praderas de posidonia o esponjas de mar, entre otras.

El alga invasora se detectó por primera vez hace dos años en el cabo de Creus y este verano también en otras zonas cercanas, como el parque natural de Montgrí, las islas Medes, el área protegida de Cala Montgó y el Bajo Ter. Su riesgo para el ecosistema es preocupante, pues coloniza con rapidez cualquier espacio y, una vez establecida, es casi imposible de erradicar.

Dos técnicos del parque natural patrullan toda la semana la zona para vigilar su presencia en esta zona costera del Ampurdán gerundense, pues el alga se reproduce fácilmente y tiene una rápida capacidad de expansión, incluso después de ser arancada.

El parque natural ha editado ya folletos informativos para alertar de la presencia del alga y concienciar a la ciudadanía de la necesidad de avisar si se detecta algún foco en otra zona.

La caulerpa cylindracea ha tenido una rápida expansión por el Mediterráneo desde 1990.Se trata de un alga verde que crece a ras de tierra alcanza unas alturas de 10 a 20 centímetros. Hasta ahora, su presencia más cercana del alga se había detectado en Roses, cerca de la playa de la Almadrava, y en Cerbère, en la costa francesa.

En Cataluña, esta alga invasora se descubrió por primera vez en 2008 ante las costas del Garraf, en Barcelona, y posteriormente ha ido ampliando su hábitat a comarcas cercanas como el Baix Llobregat, el Baix Camp, el Tarragonès, y, en el caso de Girona la Selva y el Ampurdán. En julio de 2020 se la detectó por primera vez en el parque natural del Cap de Creus, donde ahora vuelve a reinar la alerta por su proliferación.