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María Teresa nació en Ceuta, pero en 1991 decidió trasladarse a Barcelona para comenzar una nueva etapa.

En la capital catalana formó su familia y desarrolló su trayectoria profesional como enfermera.

Más de tres décadas después, mantiene un vínculo estrecho con su ciudad de origen, donde todavía viven su hermano, sus sobrinos, sus primos y amigos de toda la vida.

También su madre se encuentra estos días en Ceuta, aunque reside habitualmente en Málaga y está de visita.

Información de primera mano

Desde Barcelona, María Teresa sigue con preocupación lo que sucede en la ciudad autónoma a través de sus familiares y de sus contactos directos.

Una amiga cercana que trabaja en el Ayuntamiento le traslada diariamente cómo se vive la situación en las calles.

El colapso de Ceuta

Su perspectiva combina la experiencia profesional en un sistema sanitario urbano como el de Barcelona con el conocimiento directo de las limitaciones de una ciudad como Ceuta.

A su juicio, la presión asistencial que soporta la población local no puede analizarse únicamente desde las cifras oficiales ni desde los despachos de las administraciones.

No se puede negar el colapso desde un despacho”, sostiene. María Teresa considera que el sistema sanitario ceutí dispone de una capacidad limitada para responder a un incremento extraordinario de la demanda.

La ciudad cuenta con un hospital central y una red de centros de atención primaria, por lo que cualquier aumento brusco del número de pacientes repercute directamente en los servicios disponibles.

Asistenacia médica

Desde su punto de vista, cuando una población relativamente reducida debe atender en pocos días a un volumen de personas muy superior al habitual, las infraestructuras y las plantillas pueden quedar desbordadas.

La enfermera cuestiona así el discurso institucional que descarta la existencia de un colapso en la atención sanitaria.

La situación de los médicos en Ceuta

La información que recibe de personas vinculadas a los servicios asistenciales apunta, según explica, a jornadas prolongadas, turnos adicionales y un desgaste creciente entre los trabajadores.

La falta de personal y la escasez de determinados recursos materiales agravan, en su opinión, una situación que ya exige un esfuerzo extraordinario de las plantillas.

“Los profesionales están doblando turnos para poder cubrir las urgencias”, asevera, al describir un escenario en el que la carga física y emocional se acumula durante las jornadas de trabajo.

La enfermera alerta también de las consecuencias que esta presión puede tener sobre la salud de los trabajadores.

Violencia contra los profesionales

A esta situación se suman, explica, episodios de hostilidad hacia los profesionales, que se sienten desprotegidos ante determinadas actitudes.

María Teresa considera necesario reforzar el apoyo psicológico y establecer incentivos extraordinarios para quienes están asumiendo una carga de trabajo superior a la habitual.

Riesgos para la salud de los médicos

Su preocupación no se limita a las condiciones laborales. También advierte de que, si los sanitarios enferman o deben abandonar sus puestos por agotamiento, la capacidad de respuesta del sistema se reduce todavía más.

Si los profesionales enferman por falta de prevención y de medios, el sistema se queda sin las personas que tienen que atender a la población”, resume.

Ante esta situación, María Teresa reclama una respuesta política que vaya más allá de los mensajes institucionales.

En primer lugar, exige al Gobierno central que refuerce las infraestructuras sanitarias de Ceuta y garantice unas condiciones adecuadas para la atención a la población.

Reclamo a las autoridades

La enfermera reclama que las autoridades afronten la situación con recursos suficientes y que no se minimicen las dificultades que describen quienes trabajan en los centros sanitarios.

A su juicio, la prioridad debe ser proteger tanto a los pacientes como a los profesionales que prestan asistencia.

Quién sufre las consecuencias

También atribuye responsabilidad a Marruecos por la presión fronteriza que, según sostiene, termina repercutiendo sobre los servicios públicos de la ciudad autónoma.

María Teresa considera que las consecuencias de esa situación no pueden recaer exclusivamente sobre Ceuta ni sobre unas plantillas sanitarias que ya trabajan al límite de sus posibilidades.

Su crítica se dirige, por tanto, a dos niveles de responsabilidad: la del Ejecutivo español, por la dotación de medios e infraestructuras, y la de Marruecos, por las circunstancias fronterizas que contribuyen al aumento de la presión sobre la ciudad.

María Teresa está preocupada. Desde Barcelona, continúa pendiente de lo que sucede en su ciudad natal. Y reclama que la respuesta de las administraciones tenga en cuenta la realidad de quienes trabajan en los centros sanitarios y de los vecinos de Ceuta.

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