Dos agentes de la ARRO de los Mossos d'Esquadra en un dispositivo de orden público

Dos agentes de la ARRO de los Mossos d'Esquadra en un dispositivo de orden público Gala Espín Barcelona

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Radiografía de las armas de fuego en Cataluña: más pistolas, más 'narcos' y penas insuficientes

Interior propone elevar las condenas por portar armas ilegales y por cultivar cannabis a gran escala para frenar al crimen organizado

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La proliferación de incidentes con armas de fuego en determinados entornos criminales preocupa a la cúpula de Interior y de los Mossos d'Esquadra.

Aunque Cataluña sigue siendo una región segura y los episodios de violencia armada continúan siendo excepcionales en comparación con otros países europeos, el aumento de los incidentes relacionados con el narcotráfico ha llevado a la policía catalana a reclamar cambios legislativos para combatir un fenómeno que consideran estrechamente ligado al crimen organizado internacional.

Un fenómeno transnacional

La consellera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, y el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, han defendido este miércoles la necesidad de adaptar el Código Penal a una realidad criminal que, aseguran, poco tiene que ver con la delincuencia común.

Agentes de la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra tras el crimen en la calle Balmes

Agentes de la Guardia Urbana y los Mossos d'Esquadra tras el crimen en la calle Balmes Crónica Global

"No es lo mismo la sustracción de una cadena de oro que las dinámicas propias del crimen organizado", resumen desde Interior.

La preocupación no se centra tanto en la delincuencia cotidiana como en estructuras criminales transnacionales que utilizan Cataluña como base logística, refugio temporal o punto estratégico para sus negocios ilícitos.

Armas y narcotráfico

Los Mossos sostienen que detrás de buena parte de los incidentes graves con armas de fuego aparecen organizaciones vinculadas al tráfico de drogas, especialmente de marihuana.

Según explica Trapero, Cataluña se ha convertido en uno de los principales centros productores de cannabis de Europa. La elevada demanda internacional, la facilidad para exportar la droga hacia países como Francia, Alemania, Italia o Portugal y unas penas que consideran insuficientes han favorecido la implantación de grupos criminales especializados.

La plantación de marihuana desmantelada en una granja de Lleida

La plantación de marihuana desmantelada en una granja de Lleida MOSSOS D'ESQUADRA

"La marihuana ya no puede analizarse únicamente desde la perspectiva del consumo", defienden desde la policía catalana. A su juicio, el verdadero problema es la producción industrial a gran escala y su vinculación con redes criminales internacionales.

Estas organizaciones no solo controlan cultivos, sino también infraestructuras logísticas, sistemas de financiación y redes de distribución que, en ocasiones, recurren a la violencia armada para proteger mercancías, saldar deudas o resolver conflictos entre grupos rivales.

626 incidentes en 2025

El análisis elaborado por los Mossos, y que ha detallado el intendente Toni Rodríguez ante los medios, contabilizó 626 incidentes relacionados con armas de fuego durante 2025.

Sin embargo, los investigadores precisan que un incidente no equivale necesariamente a un tiroteo. Se trata de cualquier aviso o información recibida por la policía en la que aparece una posible arma de fuego.

De todos esos episodios, un 25% acabaron correspondiendo a armas simuladas o falsas.

Armas intervenidas por los Mossos en una entrada y registo anterior

Armas intervenidas por los Mossos en una entrada y registo anterior Mossos d'Esquadra

En un 47% de los casos no fue posible determinar con certeza si el arma era real, generalmente porque no se localizó el arma ni restos balísticos y la investigación dependió únicamente de testimonios.

Solo en el 28% de los incidentes se confirmó el uso o la presencia de armas de fuego reales.

Durante el primer trimestre de 2026, los Mossos detectaron una reducción global de incidentes cercana al 23%. Sin embargo, los datos de abril y mayo han vuelto a situar la tendencia en niveles similares a los registrados durante el año anterior.

Más armas reales

Uno de los elementos que más preocupa a los investigadores es el incremento del uso de armas auténticas.

Mientras en años anteriores una parte importante de los avisos acababa correspondiendo a armas simuladas, durante los primeros meses de 2026 se ha detectado un aumento del peso de las armas reales en los incidentes investigados, que ya suponen el 35% de los casos.

También ha cambiado la tipología. Las pistolas y armas cortas representan actualmente cerca del 70% de las armas intervenidas, frente al 54% registrado en 2025.

Para la policía catalana, esta evolución apunta a una voluntad clara de ocultación y movilidad. Son armas más fáciles de transportar, esconder y utilizar de forma rápida.

El litoral concentra el 87% de los casos

Según el intendente, también han detectado una clara distribución geográfica del fenómeno.

Las regiones policiales del litoral catalán concentran el 87% de los incidentes relacionados con armas de fuego, una circunstancia que coincide con las principales zonas de implantación del narcotráfico y de las infraestructuras utilizadas por organizaciones criminales internacionales.

La policía distingue, además, dos realidades claramente diferenciadas: una Cataluña interior donde estos episodios son mucho más residuales y una franja costera donde confluyen actividades relacionadas con el tráfico de drogas, la logística criminal y la presencia de grupos transnacionales.

Ocho muertos en 2025, seis este año

Los incidentes en los que realmente se llega a disparar también han aumentado. Entre 2024 y 2025, los episodios con uso efectivo de armas de fuego crecieron un 35%, dejando un balance de ocho fallecidos y 28 heridos.

Durante los primeros cinco meses de 2026 ya se han contabilizado seis muertos y 18 heridos.

Agentes de la DIC de los Mossos d'Esquadra en la escena del crimen tras un tiroteo en Poblenou

Agentes de la DIC de los Mossos d'Esquadra en la escena del crimen tras un tiroteo en Poblenou EFE/Quique García

Según la jefatura de los Mossos, detrás de los seis homicidios registrados este año aparecen indicios de criminalidad organizada vinculada al narcotráfico.

Pese a ello, la policía subraya que no existe actualmente una dinámica de violencia indiscriminada ni una guerra abierta entre bandas comparable a la observada en otros países europeos.

"No se combate con más policías"

En paralelo, Interior admite que no existe una receta policial sencilla para evitar este tipo de episodios.

A diferencia de fenómenos como la multirreincidencia, que llevó al despliegue del Pla Kanpai, los tiroteos relacionados con organizaciones criminales no responden a patrones previsibles ni pueden prevenirse únicamente incrementando la presencia policial en la calle.

El presunto homicida de la calle Balmes

El presunto homicida de la calle Balmes Crónica Global

"No se puede diseñar un plan específico contra los sicarios", reconocen fuentes policiales. Los autores suelen actuar de forma puntual, con una planificación previa y en conflictos muy concretos entre organizaciones criminales.

Por ello, el Govern considera que una parte de la respuesta debe llegar por la vía legislativa.

Penas más altas

Las propuestas trasladadas por los Mossos al Ministerio del Interior pasan por endurecer tanto las penas relacionadas con la marihuana como las vinculadas a la posesión ilícita de armas de fuego.

En el caso del cannabis, la policía considera insuficiente el actual marco penal, que castiga la producción con penas de entre uno y tres años de prisión cuando se trata de sustancias que no causan grave daño a la salud.

La propuesta pasa por equiparar las grandes plantaciones industriales a conductas de mayor gravedad, con penas que podrían situarse entre seis y nueve años de cárcel cuando exista una producción masiva vinculada al crimen organizado.

También reclaman sanciones más severas para los delitos asociados, especialmente el fraude eléctrico que acompaña a muchas plantaciones.

A la caza de las armas de fuego

Respecto a las armas de fuego, los Mossos consideran que las actuales penas de uno a dos años por la tenencia ilícita de armas cortas tienen escasa capacidad disuasoria.

La propuesta policial plantea elevar la pena base hasta una horquilla de cuatro o cinco años de prisión para quien sea sorprendido portando un arma sin autorización.

Asimismo, defienden diferenciar penalmente entre llevar un arma oculta, exhibirla con fines intimidatorios o llegar a efectuar disparos, incluso cuando estos se realizan al aire.

"Quien porta un arma ilegal no la lleva para fines legítimos", sostiene el director general, que considera necesario aproximar la legislación española a la de otros países europeos para evitar que Cataluña se convierta en un territorio cómodo para determinadas organizaciones criminales.