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El sistema educativo catalán vive este viernes, 5 de junio, otra jornada de tensión. A la huelga general convocada por sindicatos como Ustec, CGT e Intersindical —que ha dejado un seguimiento del 27,93% y múltiples vías cortadas en toda Cataluña—, se suma ahora el clamor del colectivo de los fisioterapeutas escolares.

A través de un manifiesto emitido hoy, el Col·lectiu de Fisioterapeutes Escolars de Catalunya ha alzado la voz para denunciar la desconexión existente entre su alta cualificación profesional, las responsabilidades que asumen a diario y la precaria clasificación laboral que les otorga la Administración pública.

Manifestación de profesores en la Via Laietana de Barcelona Òscar Gil Coy Barcelona

Sin el reconocimiento adecuado

Los profesionales, que operan tanto en la escuela pública como en la concertada, advierten de que su labor es imprescindible para garantizar el acceso y la participación del alumnado con necesidades motrices, neurológicas y funcionales.

Aunque la fisioterapia es una profesión sanitaria regulada que exige una titulación universitaria oficial de grado, el colectivo denuncia que el Departamento de Educación y Formación Profesional sigue sin reconocer su nivel de cualificación.

"Esta situación genera una desigualdad respecto a otros profesionales con titulaciones y responsabilidades equivalentes dentro de la Administración pública", reza el documento.

Los fisioterapeutas, además de asistir a los alumnos, valoran, planifican y se coordinan con familias y servicios externos para facilitar el acceso al currículo de los estudiantes con necesidades específicas.

Las reivindicaciones del colectivo

Para poner fin a lo que consideran un "agravio económico histórico", los fisioterapeutas exigen la apertura de una mesa de diálogo y negociación con el departamento liderado por Esther Niubó para abordar sus demandas urgentes.

En concreto, reclaman el reconocimiento de la categoría profesional acorde a su titulación universitaria y a las funciones que realmente ejercen en los centros, así como la equiparación laboral y salarial con el resto de trabajadores de nivel equivalente en el sector público.

Además, exigen su integración oficial en los equipos educativos —reconociendo sus funciones inclusivas propias y no solo como un servicio externo o complementario— y el reconocimiento institucional de la fisioterapia escolar como un recurso imprescindible para garantizar la educación inclusiva en Cataluña.

Un sistema en pie de guerra

El manifiesto de los fisioterapeutas llega en el momento más crítico del curso para la consellera Esther Niubó. Grupos de docentes en huelga han asaltado los servicios territoriales de Educación del Barcelonès, han cortado arterias clave como la Ronda Litoral, la AP-7 y la C-58, y han exigido la dimisión inmediata de la titular de Educación.

El caos se ha desatado tras el sorpresivo 'no' de las bases de primaria al preacuerdo educativo, un pacto que el Govern ha asegurado que desplegará de todos modos, escudándose en el aval de los profesores de secundaria (Aspepc·sps), CCOO y UGT.

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