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El instituto público catalán que arrasó en la PAU de 2025: "Potenciamos al máximo las habilidades de los alumnos"

El próximo 9 de junio arranca la selectividad. Este año, las pruebas de acceso a la universidad batirán récords con la participación de 44.238 estudiantes en toda Cataluña que se juegan su futuro académico

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El próximo 9 de junio comienzan las pruebas de acceso a la universidad (PAU) en Cataluña. 44.238 estudiantes se juegan su futuro académico a una carta. Pero, en medio de esta marea de nervios y superación, algunos centros ya han demostrado que se puede llegar a lo más alto.

El año pasado, una alumna del Institut de Vilanova del Vallès, a pocos kilómetros de Barcelona, hizo historia al obtener una de las calificaciones más altas de la selectividad en esta comunidad con un brillante 9,90.

A las puertas de una nueva convocatoria, Crónica Global ha tenido la oportunidad de conversar con el director del centro, Oliver Giralt, para descubrir qué hay detrás de estos resultados y cómo se prepara a los estudiantes para el examen que marcará su futuro.

-El año pasado, algunos alumnos de este centro destacaron con altas notas en las PAU. Más allá de la estadística, ¿Qué supuso este logro para el instituto a nivel humano?

-Es una satisfacción enorme. Sobre todo como centro educativo, ver que nuestros alumnos obtienen un resultado excelente cuando finalizan el Bachillerato y se enfrentan a las pruebas de acceso a la universidad. Es un motivo de gran orgullo institucional. Cuando supimos que se habían alcanzado notas tan elevadas, nos emocionó muchísimo a todos: tanto al instituto como institución, como a todos los profesores que habíamos acompañado a esta alumna en su trayectoria.

-Tras dejar el listón tan alto, ¿se plantean como objetivo institucional repetir o superar esas mismas notas este año?

-No, en absoluto. Nuestro objetivo como centro es que los alumnos se gradúen en Bachillerato con el mejor resultado posible, atendiendo a cada uno de ellos e intentando potenciar al máximo sus capacidades y habilidades individuales para afrontar la prueba. No nos planteamos metas del tipo "vamos a perseguir que los alumnos saquen estas notas de récord". Para nosotros eso no es un objetivo. Nuestro fin es asumir que todos se gradúen y, a ser posible, con la máxima nota que puedan conseguir. Al final, en las PAU, los alumnos de segundo de Bachillerato compiten con otros estudiantes para conseguir plaza en grados universitarios donde la nota de corte es muy elevada, y esa nota depende de la oferta y la demanda. Nuestro deber es darles las mejores herramientas para esa realidad.

-Cuando se ven resultados así, la comunidad suele pensar en fórmulas. ¿Consideras que existe algún factor diferenciador en el Institut de Vilanova del Vallès?

-No hacemos nada más allá de aplicar estrictamente el currículum y los criterios de evaluación de la normativa que ordena el Bachillerato. Al principio de curso, el consejo que organiza las PAU realiza reuniones específicas para cada materia. Nuestro profesorado asiste a ellas, toma nota de los criterios exactos de corrección y evaluación que se van a exigir, y con esa información trabajamos y preparamos al alumnado. Más allá de eso, lo que intentamos fomentar con fuerza es la cultura del esfuerzo, que para nosotros es fundamental. La clave en Bachillerato siempre es el esfuerzo y el trabajo diario, porque el salto de exigencia respecto a la ESO es muy grande.

-Para que ese salto no se convierta en un muro, ¿Cómo consiguen los profesores que las clases diarias motiven al alumno y le ayuden a ganar confianza de cara al examen final?

-No es la decisión de un solo profesor, sino un trabajo en equipo. Cada departamento didáctico (el de matemáticas, el de lenguas, el de física y química) determina de mutuo acuerdo con sus profesores qué actividades y metodologías se llevarán al aula. El hilo conductor es poner siempre al alumno en una situación real; es decir, que experimenten lo que se van a encontrar en las PAU.

Para lograrlo, realizamos un entrenamiento a largo plazo. Ya desde primero de Bachillerato, y por supuesto en segundo, reservamos tres días de cada trimestre para realizar una "semana de exámenes trimestrales". Son pruebas diseñadas, orientadas y enfocadas con el formato exacto de la selectividad. De este modo, cuando llega el momento de la verdad, los alumnos ya están completamente habituados a la dinámica y la presión del examen.

-Además de este "entrenamiento" enfocado a la selectividad, ¿Cuál dirías que es el pilar principal de su proyecto pedagógico?

-Nuestro propósito es acompañar el éxito académico de todos los alumnos, desarrollando sus competencias y habilidades tanto en la ESO como en el Bachillerato para que afronten las siguientes etapas con garantías. Pero hay otro factor que consideramos igual de crucial: la orientación. Durante la ESO trabajamos muy a fondo la acción tutorial y la orientación para que, al llegar a cuarto curso, cada alumno sea capaz de decidir con seguridad y criterio qué camino quiere seguir en su futuro.