Carme Portaceli BARCELONA
Carme Portaceli dice adiós al TNC: “A veces es moralmente agotador”
La directora del Teatre Nacional de Catalunya advierte a quien la suceda que se apriete el cinturón "y tozudez"
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Carme Portaceli está de salida, pero antes ha presentado una última temporada del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) con platos fuertes como un concierto de Silvia Pérez Cruz o la última obra de Angélica Liddell.
Lo tenía todo pensado. “Quería que fuera una gran fiesta”, confesaba minutos antes de la presentación de la temporada 2026-27 a la prensa.
Qué final de temporada, ¿no?
Bonito, ¿no? Además, dedicado a Barcelona.
¡Y con Angélica Liddell! ¿Lo tenía pensado?
Sí, lo tenía muy claro. Sobre todo desde que vino a hacer Vudú y besó el suelo del teatro. Pensé: esto significa algo, que hemos de continuar trabajando juntas. Además, me hace una ilusión enorme porque a ella se la rifan por toda Europa. Es una autora… bueno, es una poeta como Lorca, como Genet… y una poeta de hoy en día.
A ella le hace mucha ilusión porque es de aquí y es volver a su casa para trabajar dos meses y crear aquí.
Después de que dijera que en su tierra nunca la quisieron, además. Aunque ya no suceda tanto.
Ella tiene un éxito tremendo allí donde va. Yo estuve con ella ahora que hacía Vudú en el Odeón y ha pasado tres semanas viviendo en una especie de burbuja por el éxito que ha tenido en París.
Pero lo que le pasó aquella noche aquí, en Barcelona, fue… Me dijo: “Carme, nunca me había pasado algo así”. Por eso le propuse continuar.
Carme Portaceli BARCELONA
¿Siente usted también que el TNC tiene algo especial o diferente?
No lo sé. Yo nunca he luchado para que fuera diferente; he luchado para que tuviera una personalidad muy propia. Y creo que la tiene, en tanto que hemos programado las cosas de una manera concreta y siempre he tenido la certeza de que un servicio público como el nuestro tiene su razón de ser en los artistas que acoge y en el prestigio que tienen. Por lo tanto, nosotros tenemos que facilitar el trabajo de los artistas: estar a su lado, acompañarlos.
Cada vez hay una manera diferente de trabajar. Antes siempre se partía de un texto, se hacían dos meses de ensayo y se estrenaba. Ahora hay muchas compañías que comienzan, están 15 días, se marchan, luego vuelven dos meses, se van otra vez, piensan, reflexionan y regresan.
Nosotros también hemos empezado a acompañarlas, aunque tenemos una logística difícil para hacer estas cosas. Pero nos tenemos que adaptar a la manera de crear y de programar de hoy en día, y creo que lo hemos hecho, con todas las dificultades y todas las cosas normales que pasan cuando cambias un poco la visión de las cosas. Es muy bonito haberlo conseguido y ver todo lo que hemos logrado.
¿Qué es lo que le gustaría que la gente recordara de su etapa en la dirección?
La hospitalidad, es lo que más me gustaría. Y la locura, tal vez: poder compartir momentos de locura y hacer esto y lo otro pensando que es importante que este teatro se coloque en la liga de Europa.
De hecho, también me gustaría que recordaran el esfuerzo que hemos hecho a nivel internacional, que ha tenido muy buenos resultados. Eso quiere decir que, en vez de pasar un fin de semana tumbada en el sofá de mi casa, yo viajaba de aquí para allá: a Budapest, a París… sin parar. Parece algo pequeño, pero es mucho trabajo.
Entrevista a Carme Portaceli BARCELONA
¿Tiene ganas de parar o le hubiera gustado continuar en la dirección?
Como siempre he sabido que esto se acababa… ya está. Lo tengo muy claro. En ese sentido soy bastante sana: no me aferro a este tipo de cosas.
Ahora bien, si me preguntas si creo que seis años son suficientes para un proyecto artístico, no. Por eso, en Europa, que se construyó en el siglo XX mientras a nosotros nos robaban el siglo, se sabe que los directores artísticos están diez años. Con reválidas de por medio para ver si funciona o no. Pero para un proyecto artístico serio y profundo, como debía ser el mío y como lo fue el de Albertí y otros, creo que seis años son muy pocos.
Ocho años, como tuvieron otros, es un poco más; pero diez años, para mí, es lo ideal.
¿Ha hablado de eso con la consellera alguna vez?
Sí, sí, ya lo he hablado.
¿Y?
Bueno, el próximo concurso será de siete años. O sea, he conseguido un año más, muy poca cosa.
Nos tendrían que escuchar más a los artistas, que somos quienes entendemos estas cosas. Pero también hay que decir que venimos de un país en el que la cultura y los artistas no han estado muy respetados. Ahora sí que lo son, pero falta mucha tradición de entender qué es un proyecto artístico e igual creen que seis o siete años son suficientes. Y no lo son.
Carme Portaceli BARCELONA
¿Y qué le gustaría que la nueva dirección mantuviera de su legado?
A mí me gustaría que mantuviera la internacionalización y la paridad, sin duda. Porque esto debería ser por ley y en este país todavía no lo es. Una de las razones por las que es necesaria, y se ha de entender, es que las mujeres nunca han tenido las oportunidades que han tenido los hombres. Por lo tanto, nuestra seguridad en nosotras mismas sigue siendo muy exigua.
Así que hay que dar oportunidades a las mujeres y eso se ha de hacer desde la política: se han de abrir puertas, se han de dar medios para que podamos montar nuestras obras en salas pequeñas y grandes. Igual que los han tenido ellos, porque si no, nunca tendremos seguridad en nosotras mismas. Es decir, esta es una tarea política. Y no la podemos hacer solas desde el teatro.
Y no se trata solo de paridad en dramaturgia y dirección escénica, también de papeles protagonistas. Esta temporada vemos muchas mujeres protagonistas.
Sí, desde que yo estoy aquí.
Es verdad que todas o la mayoría son mujeres sufridoras.
Es que sufrimos mucho. Las mujeres tenemos una carga muy grande, como dice Lola Herrera. Son muchos siglos encima. Hace falta un cambio muy profundo.
Carme Portaceli BARCELONA
Pero si hay estas obras con mujeres protagonistas es porque, al menos, el arte lo ha podido ver, ¿no?
Sí, pero es una cosa que yo he tenido muy en cuenta desde el primer día y que ahora más gente empieza a tener en cuenta.
¿Y Barcelona también es sufridora? Las obras de este año que transcurren en la ciudad hablan de exilio, guerra y desastres…
¡Es que esta es nuestra historia! Y, a ver, también tenemos una Barcelona positiva, como la de Silvia Pérez Cruz. La de Silvia es una Barcelona que abre puertas. Hay Barcelonas de todo tipo. En cualquier caso, nuestra historia no es precisamente un camino de rosas. Quien piense eso se engaña a sí mismo.
¿Teme que le critiquen que un teatro nacional dedique su programación a una sola ciudad, Barcelona?
Que yo hable de Barcelona no significa que el TNC no sea de toda Cataluña. Barcelona es la capital de Cataluña y aquí han pasado muchas cosas enormes, importantes, que han hecho que el teatro camine paralelamente a la política, a una manera de vivir… Barcelona es el espejo del resto, de todos nosotros. Además, cuando el teatro habla de una ciudad, habla de todas.
Otra cosa curiosa es que un teatro inaugure temporada con un concierto. ¿Y eso?
Porque quería una fiesta, porque es el inicio de mi última temporada. Quería una fiesta y quería a una mujer como Silvia Pérez Cruz, que tiene una capacidad de comunicación con el público extraordinaria. Yo no he visto nunca nada igual.
Además, quería un concierto hecho expresamente para nosotros, como este, y atraer a un público de todo tipo, porque cuando haces una programación hay mucho estudio detrás.
Carme Portaceli BARCELONA
También hay un regreso, pero no solo de una autora, sino de una autora y una obra: regresa 'La tercera fuga', de Victoria Szpunberg. ¿Es poco habitual?
Bueno, lo que suele pasar es que el público le dé una oportunidad y, si funciona, que pase al circuito privado. Como pasó con Ànima, por ejemplo.
Pero no creo que La tercera fuga pase al circuito privado.
¿Por qué no?
Porque no. Un musical es diferente, no tiene estas características. Además, La tercera fuga fue la primera obra que se encargó a una mujer para estrenarse en la Sala Gran. Ella hizo una obra extraordinaria, se agotaron los libros y su exhibición fue todo un acontecimiento. Creo que merece volver.
Además, en este caso hemos decidido que sea la obra que este año salga de gira.
¿Por qué?
Habitualmente la obra que llevamos de gira es de repertorio, por lo que debería ser L’hostal de les tres camèlies, de Rodoreda; pero en este caso he decidido que sea La tercera fuga porque lo vale y porque nuestro patrimonio también son nuestros artistas vivos. La obra irá a París y a Madrid, además de girar por Cataluña y Mallorca.
¿La suya no?
No, irá a Mallorca porque es una coproducción con ellos. Solo irá allí.
Carme Portaceli BARCELONA
¿El tejido del teatro en lengua catalana también es importante?
Mucho, y yo lo he trabajado muchísimo. Aunque se nos ha escapado Valencia.
¿Y eso?
¿A ti qué te parece?
Bueno, hay que preguntarlo.
¿A ti qué te parece? Teníamos a un torero como responsable de Cultura y ahora no sé qué tenemos.
Hacen una encuesta preguntando si la gente debe ser educada en valenciano pensando que van a ganar, pierden e igualmente la sacan adelante. ¡Es tremendo!
¿Y tras el TNC piensa parar?
¿Yo? ¡No!
Me refiero a darse un descanso antes de seguir creando.
No creo.
Carme Portaceli BARCELONA
Bueno, lo preguntaba porque debe de ser agotador dirigir un organismo como el TNC.
Es agotador moralmente, a veces, porque tienes que luchar contra tantos impedimentos, tantas cosas absurdas y las administraciones… que piensas: “¿En serio?”. Porque hay unas chorradas tremendas.
De todos modos, usted ha insistido, porque venía de dirigir el Teatro Español. ¿Es por las ganas de cambiar ciertas cosas?
Es porque me lo paso bomba.
Pero tiene complicaciones.
Las tiene.
¿Alguna recomendación para quien la sustituya?
Que se apriete el cinturón. Y mucha tozudez.