El empresario alemán Hans Dieter Otto, expropietario del club de estriptís Dollhouse de Barcelona Barcelona
"Robaron mis empresas y me depositaron drogas en el coche": el fundador del Dollhouse rompe su silencio tras el 'golpe de estado' en la Rambla
El empresario alemán Hans Dieter Otto detalla cómo perdió el control del que fue el mayor club de estriptís de Cataluña tras una maniobra ejecutada a sus espaldas por su propio círculo de confianza
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La Rambla de Barcelona es, desde hace meses, el escenario de una silenciosa pero feroz guerra por el control del ocio para adultos.
Un negocio que a menudo opera en los márgenes de la ética ciudadana, frecuentemente envuelto en polémicas por la cosificación de la mujer y su constante impacto en la convivencia vecinal, que ahora ve cómo sus pugnas internas salen a la luz.
En una época en la que el sector acusa un claro declive en la capital catalana —marcado por el cierre del icónico Bacarrá en 2024 y el reciente desahucio del Blue Night —, el control del Dollhouse se ha convertido en el botín más codiciado.
Imagen de la mesa de póker del Dollhouse Barcelona
Catalogado en su momento como el club de estriptís más grande de Cataluña, el local del número 17 de la Rambla ha cambiado de manos en lo que el sector nocturno ya califica abiertamente de "golpe de estado".
El damnificado es su fundador, el empresario alemán Hans Dieter Otto. A través de un complejo entramado de sociedades y aprovechando su ausencia en el país, la gestión del negocio le ha sido arrebatada por antiguos empleados y directivos rivales.
Mientras la batalla legal se libra en los juzgados, Otto denuncia una red de extorsiones, montajes y robos orquestados para, según apunta, apartarle definitivamente del "imperio" que levantó.
La guerra por el control del Dollhouse, la mayor sala de streaptease de Barcelona
La trampa en Colombia
El inicio del fin para la etapa de Otto al frente del Dollhouse se gestó en su propio círculo de confianza.
Según relata, fue un antiguo empleado que empezó pidiéndole trabajo como conductor quien, poco a poco, fue asumiendo la administración de las empresas hasta tejer la red que lo dejaría fuera. El golpe definitivo ocurrió a finales de 2025.
- ¿Cómo se produce este cambio de control en la gestión del negocio?
- Yo le di trabajo cuando no tenía ni cuenta bancaria, incluso le prestaba dinero. Él hizo la administración de las empresas mientras yo era la cabeza. Constituimos la nueva empresa a su nombre porque yo no quería un vínculo tan claro en el registro mercantil por mi relación con otras discotecas, lo que a veces complica hasta que los bancos te den datáfonos. Al día siguiente hicimos un contrato de compra-venta para que las acciones pasaran a ser mías al 100%.
La jugada fue robarme mi caja fuerte y mi oficina, donde estaban todos los contratos físicos. Había un contrato de compra-venta de las acciones que demostraba que el dueño era yo, pero al robarlo, la prueba desapareció.
- Todo estalla cuando se va de viaje a finales del año pasado.
- En noviembre yo estaba en Colombia preparando un festival de música popular en homenaje a un cantante. Invité a este antiguo empleado y a su amigo a Colombia, pagando hasta los viajes. Mientras estábamos juntos en mi finca, haciendo fiestas y saliendo, él estaba planificando todo a mis espaldas. Regresé a Barcelona y el 1 de diciembre fui a la Rambla con mi mujer. Me encontré con unos diez hombres en la puerta, en dos filas y el encargado me dice: "Otto, aquí no entras".
El empresario alemán Hans Dieter Otto durante la entrevista con Crónica Global Barcelona
El fundador se encontró con que no tenía acceso a las cuentas bancarias ni a las sociedades.
De la noche a la mañana, había perdido el control de aproximadamente 38.000 euros en efectivo de las cajas y mercancía valorada en 92.000 euros.
Un Mercedes desaparecido
Lejos de limitarse a una disputa administrativa, Otto denuncia que la estrategia para expulsarle incluyó tácticas intimidatorias propias del crimen organizado.
El empresario relata episodios oscuros como la sustracción en su oficina de una caja fuerte de grandes dimensiones que albergaba 88.000 euros en efectivo, el corte sistemático de todos los suministros básicos como agua, luz e internet en su residencia privada, y el hallazgo de estupefacientes colocados deliberadamente en su vehículo para incriminarle.
- ¿Intentó hablar con la nueva gerencia durante ese mes de diciembre?
- Después de ese primer día, no tuve ningún contacto. He evitado todo, pero lo peor es que encuentro en mi coche drogas que me han puesto. Me depositaron drogas y billetes falsos en el cajón de la eléctrica. Yo soy antitroguista, no apoyo y no quiero ni ver ni escuchar sobre eso. Imagínate, con la agenda que yo tengo, si la policía me encuentra drogas en el coche, me llevan directamente, no me saca ni el mejor abogado del mundo.
El empresario alemán Hans Dieter Otto durante la entrevista con Crónica Global Barcelona
- A esto se suma el surrealista episodio de su coche desaparecido en Sabadell, donde interviene un empresario rival.
Así es. Este directivo rival, que tiene otros locales, me citó en un restaurante en Sabadell supuestamente para hablar de revenderme mis propias acciones. Mientras yo salí un momento afuera a fumar, apareció mi antiguo empleado con dos hombres. Entré rápidamente a por mi chaqueta (donde llevaba las llaves del coche) y cuando salí de nuevo, mi coche, que estaba a cinco metros, había desaparecido.
Para intentar recuperarlo, publiqué un anuncio en Facebook ofreciendo 2.000 euros de recompensa. A medianoche me llamó un chico afirmando tenerlo, pero como desconfiaba, acudí directamente a la policía.
Me acompañaron dos agentes de paisano camuflados en el coche de mi mujer. Al presentarnos en el lugar acordado, la policía comprobó las matrículas y descubrimos que el vehículo robado estaba aparcado justo frente al club de este directivo rival, en la calle París de Barcelona.
La sombra de la estafa
La preocupación de Otto no se limita a su patrimonio perdido, sino al futuro del Dollhouse.
Fuentes policiales confirman que el nuevo dueño de facto del club está estrechamente vinculado a otros locales de alterne —como el París La Nuit y el Loreto Private Experience— que fueron investigados en 2023 y 2024 por presuntamente drogar a clientes y vaciarles las tarjetas de crédito, llegando a estafar más de 300.000 euros a un solo cliente nórdico.
- ¿Teme por la continuidad del Dollhouse?
Completamente. Tengo empleados que todavía están allí y me cuentan cómo es. Me aseguran que las niñas de la sala reciben un 30% de comisión cuando hay un robo al cliente. Han quitado las cámaras de seguridad; claro, ¿quién quiere grabar cómo roban a la gente?. Al final, van a provocar que nos quiten la licencia definitivamente. No le darán otra licencia a este local en la Rambla, es muy peligroso. Cuando yo estaba al mando, teníamos una coexistencia pacífica con la policía y los vecinos.
De camarero a 'rey de las limusinas'
La caída de Otto marca un abrupto paréntesis en una biografía atípica en el ecosistema del ocio nocturno barcelonés.
Antes de verse envuelto en esta guerra societaria, el empresario había cimentado su posición desde lo más bajo.
- Para entender quién es Hans Dieter Otto, miremos hacia atrás. ¿Cómo llega un empresario alemán a amasar una fortuna en las sombras del ocio nocturno en Barcelona?
Todo empezó en el año 2005. Llegué a Barcelona con mis últimos 1.000 euros y dos maletas, sin conocer a nadie. Empecé trabajando doble turno como camarero: por la mañana en un hotel y por la noche en un restaurante de La Rambla, donde me pagaban 5,50 euros la hora como ayudante.
El empresario alemán Hans Dieter Otto durante la entrevista con Crónica Global Barcelona
Al poco tiempo, aprovechando su dominio de los idiomas, comenzó a trabajar como portero y promotor. Descubrió el lucrativo nicho de las comisiones que pagaban los clubes de alterne por derivarles grupos de turistas y despedidas de soltero.
Este modelo evolucionó hasta crear una flota de limusinas y vehículos privados que trasladaban a los clientes de forma gratuita a los locales, lo que le valió el apodo del 'rey de las limusinas' y le supuso enfrentamientos directos, manifestaciones y querellas con el sector del taxi.
Ese capital le permitió dar el salto definitivo en 2013, cuando alquiló el inmenso local de La Rambla que, al conservar una antigua licencia de exhibiciones sexuales tipo peep show, esquivó el restrictivo Pla de Usos de La Rambla impulsado bajo el mandato de la exalcaldesa Ada Colau y se convirtió años más tarde en el Dollhouse.
Hoy, alejado a la fuerza de su creación, Otto confía su futuro a los juzgados: "Vamos a luchar y vamos a recuperar el local, antes de que este tipo de polémicas terminen por hacer que perdamos la licencia completamente".