Los Mossos d'Esquadra y los Servicios de Emergencia en el barrio de Cappont de Lleida

Los Mossos d'Esquadra y los Servicios de Emergencia en el barrio de Cappont de Lleida Cedida

Vida

Antonio, el hombre de 78 años que mató a su yerno en plena calle en Lleida, se suicida en prisión

El reo se ha quitado la vida de madrugada en su celda

Noticia relacionada: Matan a tiros a un agente de los Mossos d’Esquadra por una disputa familiar en Lleida

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Antonio, el hombre de 78 años que mató a su yerno, un mosso fuera de servicio, en plena calle en Lleida en octubre, se ha suicidado en la cárcel, donde se encontraba en situación de prisión preventiva.

La autólisis de Antonio ha ocurrido de madrugada en la cárcel de Ponent, según ha informado este jueves el Departamento de Justicia y Calidad Democrática.

Prisión preventiva

El interno se hallaba en situación de prisión preventiva desde el pasado mes de octubre y no tenía activado el protocolo de prevención de suicidios en el momento de los hechos dado que no se habían detectado indicadores que justificaran su activación.

Siguiendo el protocolo establecido, Justicia ha puesto los hechos en conocimiento de la autoridad judicial y se ha abierto la investigación correspondiente para esclarecer las circunstancias de la muerte.

Condolencias

En un comunicado, Justicia ha lamentado la muerte del preso y ha afirmado: “El departamento lamenta profundamente la muerte del interno y traslada sus condolencias a los familiares. Cualquier suicidio en un centro penitenciario es un fracaso del sistema”.

Éste es el cuarto suicidio registrado en centros penitenciarios catalanes en lo que va de año. Como en todos los casos, el departamento analizará las circunstancias de la muerte para reforzar la prevención del suicidio en los centros penitenciarios y valorar la adopción de medidas adicionales.

Crimen

Antonio había sido detenido por la policía tras asesinar a su yerno —un agente de los Mossos d’Esquadra de 47 años, destinado en la comisaría de Mollerussa—. El preso habría disparado a la víctima varias veces por la espalda con una pistola del calibre 22, para luego rematarlo a bocajarro.

El crimen había sido premeditado, según pudieron comprobar posteriormente los investigadores. Después del tiroteo, el anciano cubrió el cuerpo con una sábana blanca que había llevado consigo, una acción que evidencia la frialdad y preparación del acto.

No intentó huir, esperó a los Mossos d'Esquadra junto al cuerpo del abatido y se entregó a los policías sin ofrecer resistencia. Esa misma semana, el juez decretó su ingreso en prisión preventiva en la que permaneció hasta que se suicidó.