Ricardo Ríos, condenado a 18 años de prisión por violar de su propia hija con la Audiencia de Barcelona de fondo

Ricardo Ríos, condenado a 18 años de prisión por violar de su propia hija con la Audiencia de Barcelona de fondo Crónica Global

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Condenan a un padre a 18 años por violar a su hija durante décadas en Cataluña

En la sentencia queda probado que este hombre agredió sexualmente a la víctima desde 1992 hasta 2023, cuando se armó de valor y le denunció

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Este es Ricardo Ríos Aparicio. Y durante años —tres décadas para ser exactos— agredió sexualmente a su propia hija, amparado en un entorno de control, violencia y miedo que convirtió el hogar familiar en un espacio de sometimiento absoluto.

La víctima puso fin a esta situación el 15 de octubre de 2023, cuando decidió denunciar a su progenitor tras una última agresión especialmente violenta.

Hoy, casi tres años después de aquella última violación, ella y su abogada, la letrada penalista Marina Folch, pueden celebrar que "por fin se ha hecho algo de justicia": y es que la Audiencia Provincial de Barcelona lo ha condenado a 18 años de prisión por un delito continuado de agresión sexual con penetración y otro de maltrato habitual.

Desde pequeña

La sentencia, dictada por la Sección 22ª el pasado 10 de febrero de 2026, considera probado un historial de abusos prolongados y sistemáticos que se remonta a la infancia de la víctima.

Según el fallo, el acusado comenzó a realizar tocamientos a su hija cuando ésta tenía solo 6 años. Lo hizo —dice el juez— aprovechando su posición de autoridad y la convivencia.

Entrada de la Audiencia de Barcelona, en una imagen de archivo

Entrada de la Audiencia de Barcelona, en una imagen de archivo David Oller / Europa Press

A partir de los 12 años, los abusos escalaron a prácticas sexuales forzadas, incluyendo felaciones, introducción de dedos y penetraciones vaginales y anales, estas últimas empleadas en ocasiones como forma de castigo.

Todo ello se produjo en un contexto de violencia física continuada —bofetadas, patadas y empujones— y bajo un clima de autoritarismo que anuló la capacidad de la menor para oponerse.

La última agresión

El episodio que desencadenó la denuncia tuvo lugar el 15 de octubre de 2023, en una caravana del camping Vilanova Park, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona). 

La víctima, ya adulta, discutió con su padre, que reaccionó agrediéndola físicamente y obligándola a someterse a prácticas sexuales bajo amenazas de muerte dirigidas tanto a ella como a su hijo de tres años, que dormía a escasos metros.

La agresión culminó con una penetración anal violenta que le provocó una fisura aguda.

Pruebas irrefutables

El tribunal sustenta la condena en un conjunto de pruebas que considera sólidas. Por un lado, la declaración de la víctima, que califica de persistente, coherente y exenta de motivaciones espurias. Por otro lado, las periciales psicológicas, que descartan cualquier tipo de fabulación.

A ello se suman las pruebas biológicas: el Instituto Nacional de Toxicología detectó restos de espermatozoides en el lavado anal de la víctima cuyo perfil genético coincidía con el del acusado, "con una probabilidad 42.000 cuatrillones de veces superior a la de cualquier otro individuo al azar".

Ricardo Rios, condenado a 18 años de prisión por violar a su propia hija

Ricardo Rios, condenado a 18 años de prisión por violar a su propia hija Cedida

Asimismo, diversos testigos —entre ellos amigos de la adolescencia, una expareja y hasta el vigilante del cámping— corroboraron que la víctima ya había relatado episodios de abuso y maltrato con anterioridad a la denuncia formal.

18 años de prisión

Por todo ello, el tribunal aprecia la existencia de un delito continuado, al considerar acreditado un “continuum” de violencia e intimidación ambiental que mantuvo a la víctima, bajo una situación de sometimiento permanente desde su infancia.

Por estos hechos, Ricardo Ríos Aparicio ha sido condenado a 16 años de prisión por el delito continuado de agresión sexual y a dos años adicionales por maltrato habitual.

La sentencia impone, además, la inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, libertad vigilada durante ocho años tras su salida de prisión y la prohibición de acercarse a menos de 1.000 metros o comunicarse con la víctima durante diez años adicionales.

En concepto de responsabilidad civil, el acusado deberá indemnizar a su hija con 60.000 euros por los daños morales y psicológicos sufridos, entre ellos: trastorno de estrés postraumático, depresión y ansiedad persistente.

Fin del abuso

Pese a haber crecido bajo un entorno de violencia continuada, marcado por la dependencia emocional y una profunda sumisión hacia su agresor, la víctima decidió romper ese vínculo y alzar la voz.

Lo hizo tras años de silencio y bajo el peso de una relación construida sobre el miedo. Su denuncia no solo activó el proceso judicial que ha acabado con la condena de su padre, sino que puso fin a una situación de abuso que se había prolongado durante toda su vida.

Ricardo Ríos, condenado a 18 años de prisión por violar a su propia hija

Ricardo Ríos, condenado a 18 años de prisión por violar a su propia hija Cedida

Mensaje de la víctima

La víctima, que prefiere mantenerse en el más estricto anonimato, vivió atrapada durante años en una relación marcada por la dependencia emocional y la sumisión.

Ahora, ha querido lanzar un mensaje a otras personas que puedan estar atravesando una situación similar: “Da igual el tiempo que haya pasado o lo incierto que sea el camino —que lo es—, hay que salir”. “Que nadie hipoteque su vida como he hecho yo. A mí me han robado la mitad de la vida”, añade. “Deseo que nadie tenga que pasar por algo así”, ha manifestado a preguntas de Crónica Global