Séneca, filósofo / Wikipedia

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Vida

Séneca, filósofo: “El tiempo que tenemos no es corto, es que perdemos mucho y no dejamos de desperdiciarlo”

El filósofo estoico argumenta que no recibimos una vida corta, sino que somos nosotros quienes la acortamos al desperdiciarla en ocupaciones que no nos conducen a ningún objetivo honesto

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La vida es demasiado corta como para, encima, perder el tiempo. Muchas veces, cuando queremos darnos cuenta, ya es tarde. Lo verdaderamente importante en esta vida es disfrutar del momento y aprovecharlo al máximo con quienes más queremos; que no quede un «te quiero» atrapado en el silencio.

En esta línea, Lucio Anneo Séneca, en su célebre ensayo De Brevitate Vitae, sostiene que el tiempo es el bien más escaso y, a la vez, el más malgastado. El filósofo estoico argumenta que no recibimos una vida corta, sino que somos nosotros quienes la acortamos al desperdiciarla en ocupaciones que no nos conducen a ningún objetivo honesto.

Para Séneca, el problema fundamental reside en que actuamos como si fuéramos inmortales en nuestros deseos, ignorando nuestra propia fragilidad y viviendo como si tuviéramos reservas infinitas de tiempo cuando la realidad es que el paso de los años es una realidad incontestable.

El desperdicio de la existencia se manifiesta en tres trampas principales que nos roban la vida: el aplazamiento constante, la falsa ocupación y la ambición material. A menudo justificamos nuestra inacción posponiendo el disfrute para una jubilación o un futuro que nadie nos garantiza que llegará.

Además, caemos en el error de estar siempre ocupados, pero no activos, llenando listas de tareas que nos hacen olvidar lo más importante: vivir. Esta búsqueda de reconocimiento, títulos y riqueza, lejos de llenar el alma, termina por esclavizarnos y nos deja sin tiempo para disfrutar de los logros obtenidos.

Aunque estas reflexiones tienen casi dos milenios, su vigencia es sorprendente en la era actual de las notificaciones constantes y los algoritmos que roban nuestra atención. La sensación moderna de "no tener tiempo para nada" no es un problema nuevo derivado exclusivamente de la tecnología; es una lucha humana persistente que Séneca ya identificó en el año 49 d.C..

Sus enseñanzas nos obligan a plantearnos si estamos aprovechando nuestra vida o si simplemente la estamos dejando escapar entre ocupaciones vacías y promesas de un futuro incierto.

Para recuperar el control, perspectivas modernas alineadas con el pensamiento de Séneca sugieren que la falta de tiempo es, en realidad, una ausencia de prioridades. No se trata de cuántas actividades realizamos, sino de la calidad y el propósito de las mismas.

Aplicando el Principio de Pareto, se recomienda focalizarse en el 20% de las acciones que aportan el 80% del valor a nuestra vida, aprendiendo a renunciar a lo superfluo, tanto en tareas como en relaciones sociales que no aportan valor vital.

La solución final propuesta por el estoicismo es vivir con intención y conciencia, utilizando el tiempo como un recurso finito y extremadamente valioso. Esto implica adoptar prácticas como el time blocking para eliminar distracciones, planificar cada jornada con propósito y, fundamentalmente, aprender a decir "no".

Al ceder ante las prioridades de los demás en contra de nuestra voluntad, nos estamos negando tiempo a nosotros mismos. Solo al reclamar nuestra vida y alinear nuestras acciones con nuestros valores podemos transformar una existencia que parece corta en una vida verdaderamente plena.