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Hace unos días, Ronald Araujo, defensa del FC Barcelona, habló sobre su salud mental y reconoció que sufrió de ansiedad y depresión. El futbolista ha dado las "gracias" al club y a sus compañeros por el apoyo durante su ausencia del equipo para tratar sus problemas de salud mental, y ha asegurado que "cuidar la mente y el corazón no es rendirse", además de afirmar que fue "lindo" y un "privilegio" regresar levantando el título de la Supercopa de España al vencer en la final al Real Madrid.

A pesar de la presión mediática que puede generar ser un deportista de élite, Araujo disfruta junto a su familia y de la ciudad catalana. Así se ha reflejado en varias ocasiones en el perfil de Instagram de su mujer, Abigail, e incluso en el suyo propio.

La pareja disfruta fuera del mundo del deporte con sus hijas. Hacen planes familiares en la ciudad, disfrutando de la ciudad y momentos únicos. Uno de los lugares favoritos para ir con los pequeños es el Zoo de Barcelona.

Con 13 hectáreas, el Zoo de Barcelona es el equipamiento de mayor extensión de la Ciutadella del Coneixement. Este recinto cuenta con más de 2.000 animales de 400 especies diferentes, autóctonas y exóticas, muchas de ellas en peligro de extinción.

Se trata de un zoo centenario, pues se inauguró en 1892 en los recintos que habían alojado la Exposición Universal de 1888. La fauna de este primer zoo provenía de la colección particular de Lluís Martí Codolar, que los tenía en su finca del barrio de Horta.

A lo largo de estos cien años, el Zoo de Barcelona se ha ampliado y reformado, dando prioridad a la conservación y reintroducción de especies en peligro de extinción, así como a garantizar los más altos estándares de bienestar animal.

El Zoo cuenta con dos accesos en los cuales es posible comprar nuestra entrada: uno a través del propio Parque de la Ciudadela y otro por la calle Wellington, junto al Paseo de Circunvalación.

Con un precio adulto de 21,40 euros (y de 12,95 para niños), el Zoo de Barcelona también da la posibilidad de unirse al Zoo Club a través de la compra de una tarjeta que da acceso ilimitado a sus instalaciones durante todo el año.

Según señalan desde el propio zoo, parte de los fondos recaudados ayuda a proteger especies en peligro de extinción y a seguir promocionando actividades educativas relacionadas con el cuidado del medio ambiente.