La amistad es fundamental para el bienestar humano, un apoyo emocional que ayuda a combatir la soledad y el estrés. Tener lazos estrechos con personas que tú has elegido que formen parte de tu vida fortalece el crecimiento personal y social.
Al final, los amigos forman parte esencial en el día a día de las personas. Al final es un vínculo que generan las personas entre ellas basado en la confianza, el afecto, la lealtad, la simpatía y el respeto.
En esta línea, la filósofa catalana Marina Garcés reflexiona sobre quiénes son nuestros amigos y el vínculo que forjamos. Según defiende, para la filosofía la amistad no es una “foto fija”, sino un “devenir en el tiempo, es una experiencia de transformación y de encuentro”.
Se trata de un vínculo que desarrollamos que carece de institución propia. "En realidad, solo será cada historia de amistad aquello que se haga a través de ella, aquello que inventen los amigos para ser amigos".
La experta catalana, en una entrevista en FRANCE 24, advierte que la verdadera clave de la amistad está en la posibilidad de darse a los demás y comprometerse con otras personas “porque sí”, es decir, porque tú lo decides por amor propio y no por un tema profesional o un proyecto institucionalizado.
Por ello, tal y como comparte la filósofa, para que una relación de amistad funcione, es necesario que exista una relación de igualdad, ya que si no es así, se puede desgastar. Es lo principal, pero también lo más complejo en una sociedad donde hay desigualdades extremas.
La fuerza de la amistad no reside en ser un remedio, sino un problema. La amistad siempre ha sido el problema. Es decir, es el vínculo a partir del cual podemos problematizar aquello que somos y no hemos podido escoger: el parentesco heredado, la posición social, el género y la sexualidad asignados, así como la condición profesional o las ideologías que configuran nuestros contextos culturales. “Dime con quién andas y te diré quién eres”, reza el dicho que defiende la autora en su publicación.
Finalmente, la autora nos invita a practicar la confianza frente al miedo, refiriéndola como la capacidad de relacionarnos con lo que no sabemos sin temor. Aunque la amistad es más "frágil" y menos sólida que la familia porque puede perderse en cualquier momento sin causas predefinidas, es precisamente esa libertad lo que la hace valiosa.
Para la experta, lo políticamente relevante hoy es no dejar espacio al miedo, ya que este alimenta las formas de dominio y nos impide imaginar futuros donde el encuentro con el otro sea posible.
