Muchas veces, llegar al éxito y ser una persona famosa no quiere decir que la vida haya sido fácil. En ocasiones, resulta que es más complejo de lo que muchos llegan a imaginar.
Es habitual escuchar a deportistas de élite, cantantes, etc., contar cómo han tenido que enfrentarse, a una edad temprana, a dejar su zona de confort y a sus familias atrás para llegar a donde están hoy.
El cantante Joan Manuel Serrat ha hablado en varias ocasiones de su infancia, que no fue fácil, sino más bien dura. Así lo reflejó en la primera edición de los Premios Toresky de Ràdio Barcelona - Ser Catalunya: "Cuando los tiempos eran oscuros y hacía frío, la radio era un rincón donde mi familia se reunía para escuchar radionovelas, que ya no se hacen, o escuchábamos obras de teatro".
Aquel aparato no solo unía a la familia en el hogar, sino que actuaba como un nexo con un mundo exterior menos asfixiante que la realidad cotidiana de entonces. Serrat añadió que "la vida se hacía en la radio y los discos dedicados nos abrían ventanas que traían aires más frescos que los que corrían en una época de depresión y posguerra".
A pesar de las dificultades y, a diferencia de otros artistas, no fue un niño que destacara musicalmente, pero siempre tuvo el apoyo de los suyos. El catalán lo refleja en su canción "Mi niñez", donde recoge la infancia que le tocó vivir: “Mi infancia es el olor a pólvora de las verbenas de San Juan y el sabor de la merienda de pan con chocolate”.
No obstante, aunque no fue una infancia sencilla, sí fue feliz. Para él, una de las personas más importantes es su madre, a quien ha dedicado otros de sus temas: “Hay canciones que nacen como un cuaderno abierto. 'Canción para mi maestra'”.
Según recoge The Objective, Serrat asegura que su madre “era el territorio de los afectos. Ella traía consigo la memoria de los muertos, de los desaparecidos, pero también la alegría de la supervivencia y el canto. Además, era una mujer fuerte, el eje de la casa”.
Joan Manuel Serrat define a su madre, Ángeles Teresa, como una de las personas que más ha amado y amará, dedicándole el emotivo "Soneto a mamá". En él evoca su olor a "tomillo y cocina", destacando la sencillez, la sabiduría y el amor incondicional que ella le transmitió, sintetizando la visión de la madre como su verdadera "patria".
