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El nombre sorprende: papeleras antidelincuentes. Así es como se conoce a este nuevo mobiliario urbano que la ciudad de Figueres ha empezado a distribuir por sus calles.

En un momento en el que la inseguridad parece ser una de las mayores preocupaciones, la medida ha tenido un impacto mediático. ¿Puede una papelera luchar contra los delincuentes? Figueres lo tiene claro: sí.

Desde principios de febrero, el Ayuntamiento de Figueres ha iniciado la instalación de hasta 500 nuevos modelos que pretenden facilitar la vida de sus ciudadanos, desde diferentes frentes: por un lado, mantener limpia la localidad y, por otro, reducir la sensación de desgobierno.

El modelo, que ya fue presentado de manera extraoficial durante la cabalgata de Reyes, está concebido específicamente para reducir comportamientos vandálicos y usos indebidos del espacio público.

La estrategia

Así lo ha vendido el Ayuntamiento, que está muy satisfecho con el plan y prevé que el despliegue se prolongue durante todo el año, con el objetivo de alcanzar todos los barrios del municipio.

Ante las dudas sobre la efectividad y eficacia de estas papeleras antidelincuentes, el consistorio subraya que, detrás de la medida, hay una estrategia: se busca prevenir el incivismo y mejorar la percepción ciudadana sobre el orden y el cuidado de las calles.

Problemas

No se trata, entonces, de unas papeleras que puedan reducir o prevenir robos o hurtos, pero sí ciertos actos de incivismo que preocupan a la ciudadanía.

Desde el Ayuntamiento indican que uno de los problemas detectados en modelos anteriores era su utilización como sustituto de los contenedores de basura doméstica.

Como pasa en muchas otras ciudades, vecinos y transeúntes depositan bolsas completas de residuos en estas papeleras, lo que satura las papeleras y provoca incluso más suciedad alrededor.

El nuevo modelo introduce modificaciones estructurales que dificultan este uso indebido, favoreciendo que la papelera cumpla su función original: recoger pequeños residuos generados en la vía pública.

Resistencia a la tramontana

Otro de los factores clave en la elección del modelo ha sido el clima. Figueres es conocida por la fuerza de la tramontana, un viento que en jornadas intensas provocaba que las bolsas interiores de las antiguas papeleras se vaciaran parcial o totalmente, esparciendo residuos por la calle.

Las nuevas unidades han sido concebidas para minimizar el impacto del viento, tanto por su estructura como por su sistema de sujeción interna.

Símbolo local

Las nuevas papeleras son de color negro e incorporan el escudo histórico de Figueres. Más allá de la funcionalidad, el consistorio ha querido unificar la imagen del mobiliario urbano, eliminando la mezcla de modelos y estilos que se había ido acumulando con los años.

El plan no se limita a sustituir papeleras antiguas, sino que también contempla aumentar el número total y redistribuirlas de forma más equilibrada, evitando concentraciones excesivas en unas zonas y carencias en otras.

Los primeros puntos de instalación han sido la Pujada del Castell y la calle Lasauca, zonas céntricas con alta afluencia peatonal.

En las próximas semanas, la actuación continuará por el resto del centro y posteriormente se extenderá a los distintos barrios.

El nombre

Lo sorprendente para muchos es que desde el consistorio se las llame papeleras antidelincuentes, aunque aseguran que hay una explicación: la calidad del espacio público influye directamente en la conducta ciudadana.

Un entorno limpio, cuidado y bien diseñado tiende a generar mayor respeto y menor tolerancia social hacia el vandalismo o el abandono de residuos.

El objetivo

En ese sentido, las llamadas “papeleras antidelincuentes”, si bien no son una medida que mejore la seguridad como tal, sí pretenden evitar conductas incívicas.

Desde el Ayuntamiento se subraya que se trata de aportar soluciones preventivas, discretas y basadas en el diseño urbano.

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