Encontrar un piso amplio y a un precio razonable es casi imposible en cualquier parte de España. Cataluña, además, tiene uno de los índices por metro cuadrado más elevados.
Siempre se habla de Barcelona, pero todas las capitales de provincia e incluso sus periferias son carísimas. Aun así, vivir en la ciudad es, a veces, imprescindible. Y más si Rodalies no funciona.
En busca de los barrios más baratos de las distintas ciudades, Girona tiene uno que no está del todo mal. Al menos, en lo que al alquiler se refiere: menos de 9 euros el metro cuadrado.
Se encuentra en la zona de Santa Eugènia, un antiguo pueblo de la zona que, desde hace unos años, ya forma parte de la ciudad.
Un piso único
Allí, según varios portales inmobiliarios, es posible alquilar un piso de tres habitaciones por unos 980 euros al mes. Eso sí, solo para estudiantes.
Se trata de un piso de alquiler temporal, con 120 metros cuadrados construidos y 110 útiles, tres habitaciones, un baño y dos terrazas.
Un cuarto bien acondicionado
El inmueble se entrega completamente amueblado, con cocina equipada, calefacción individual de gas natural, armarios empotrados y ascensor.
Situado en una cuarta planta exterior y con orientación sur y oeste, destaca por su luminosidad y amplitud, dos factores cada vez más difíciles de encontrar sin que el precio se dispare.
Alquiler asequible
El piso admite hasta cuatro personas y se encuentra a solo diez minutos del colegio Maristes, una ubicación que lo hace especialmente atractivo también para familias jóvenes.
Por menos de 1.000 euros mensuales, el anuncio contrasta con los precios habituales en otros barrios de la ciudad, donde un piso de similares características puede superar fácilmente los 1.200 o 1.300 euros.
El inmueble no está en la zona más céntrica de Girona. Eso sí, se trata de una de las áreas con más personalidad de la ciudad.
Antes de su anexión definitiva en 1963, fue un municipio independiente del Gironès, con referencias documentales que se remontan al año 988, cuando era conocido como Tolosella. Algo de ese pasado todavía se respira.
Un barrio con historia
Su historia, además, está estrechamente ligada al río Ter y a la séquia Monar, que durante siglos regó los campos del entorno y alimentó la actividad industrial. De hecho, su nombre original era Santa Eugènia de Ter.
A principios del siglo XX era un pequeño núcleo de poco más de mil habitantes, con una economía basada en la agricultura y la industria textil.
La guerra
Durante la Segunda República se retomó el proyecto de anexión a Girona, que quedó interrumpido por la Guerra Civil y no se materializó hasta la década de los sesenta, pese a la oposición del consistorio local.
Hoy, ese pasado sigue muy presente en algunos de sus espacios más emblemáticos, como el antiguo cementerio, el mas Can Ninetes, actual centro cívico del barrio, o el Pont del Dimoni, desmontado en 1968 y reconstruido en 2019 como símbolo patrimonial.
El barrio está dividido en tres grandes sectores: las hortes de Santa Eugènia, Can Gibert del Pla y el núcleo de Santa Eugènia.
Esta extensión le permite disponer de dos bibliotecas, un centro cívico, varias escuelas, una guardería, un instituto, dos pabellones municipales y una piscina cubierta, lo que lo convierte en una zona especialmente cómoda para vivir.
Equipamientos
Todos estos equipamientos no solo hablan de su pasado independiente, sino también de un futuro que se presenta prometedor, en gran parte gracias a su gente.
En los últimos años, el tejido asociativo ha ganado peso. En 2014 nació el Ateneu Eugenienc, un espacio autogestionado por entidades y vecinos del barrio que se ha consolidado como punto de encuentro cultural y social.
Una situación excepcional
A ello se suma que Santa Eugènia de Ter cuenta con buenas conexiones y una vida cotidiana activa. Esa combinación (precio más bajo, servicios completos y cierta distancia del bullicio del centro) explica por qué sigue siendo uno de los barrios más asequibles para alquilar pisos grandes.
Eso sí, los expertos advierten de que esta situación podría no durar demasiado. El encarecimiento generalizado del alquiler y la creciente demanda de viviendas amplias están empujando los precios al alza incluso en zonas tradicionalmente más económicas.
Por ahora, Santa Eugènia resiste como una de las últimas oportunidades para encontrar pisos de tres habitaciones por debajo de los 1.000 euros en Girona, aunque en realidad es uno de muy pocos.
Noticias relacionadas
- No es la Candelera: esta es la feria de brujas más esperada de Barcelona, solo este fin de semana
- La provincia de Cataluña donde se pusieron a la venta más viviendas okupadas en el último trimestre de 2025
- Del vino y el aceite al spa: la sorprendente reconversión de una masía catalana en un singular hotel sostenible
