Andrea Zambrano / Foto de su web

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Vida

Andrea Zambrano, coach con 13 años de experiencia: "Para mí el patriarcado es la ley del más fuerte"

Este modelo no se limita únicamente a una cuestión de género, sino que responde a un sistema de creencias sustentado en la dinámica de ganar o perder, donde la jerarquía y el poder favorecen el abuso

Confirmado por la Ley de Propiedad Horizontal: “La comunidad puede castigar al vecino moroso privándole del uso de servicios comunes”

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Andrea Zambrano es coach y formadora. Durante años desarrolló su carrera como abogada, hasta que decidió dar un giro profundo a su vida profesional al darse cuenta de que el camino “correcto” marcado por la sociedad no le estaba aportando sentido ni plenitud.

Ese vacío fue el detonante para replantearse su propósito y dedicarse al acompañamiento personal y organizacional.

Cuenta con más de trece años de experiencia impulsando procesos de crecimiento, siempre desde la construcción de vínculos basados en la confianza, el respeto y la consciencia emocional.

En una reciente conversación en el pódcast Mask Off, Zambrano explicó que su trabajo actual pone el foco en la educación emocional y en la identificación de lo que ella denomina “violencia invisible”.

Una de sus reflexiones más firmes apunta directamente al sistema socio-político y cultural del patriarcado, que define como una lógica de “la ley del más fuerte”. Para Andrea, este modelo no se limita únicamente a una cuestión de género, sino que responde a un sistema de creencias sustentado en la dinámica de ganar o perder, donde la jerarquía y el poder favorecen el abuso.

Según su análisis, este sistema también pasa una factura muy elevada a los hombres, a quienes se les exige ocupar constantemente el rol del fuerte. La vulnerabilidad masculina queda castigada y asociada a la debilidad, lo que genera un desgaste emocional profundo y dificulta un desarrollo humano equilibrado y saludable.

El miedo a mostrarse vulnerables —y a ser ridiculizados o desvalorizados— empuja a muchos hombres a relacionarse desde la supervivencia, perpetuando dinámicas tóxicas y escenarios de violencia emocional.

Zambrano insiste especialmente en la importancia de visibilizar la violencia que no siempre se percibe a simple vista. Esta violencia silenciosa suele manifestarse antes de cualquier agresión física y adopta formas como la invalidación emocional, el control, las bromas humillantes, el uso de la culpa o el silencio como castigo.

En este sentido, la experta subraya que cualquier conducta que dañe la dignidad o la autoestima de otra persona constituye una forma de violencia, generalmente impulsada por el ego y el miedo, aunque no siempre sea reconocida como tal.