Elena Estaun
Elena Estaun, la diseñadora de joyas que transforma objetos cotidianos en arte
Fundadora de su marca homónima en 2008, ha logrado expandir su presencia internacional a través de tiendas propias en Barcelona, Ibiza y Santiago de Chile, y de un sólido posicionamiento en puntos multimarca de Europa y Estados Unidos
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Elena Estaun (Barcelona, 1983) recuerda que de pequeña viajaba mucho con sus padres y, como era un poco hiperactiva, se entretenía convirtiendo en joyas y formas improvisadas cualquier objeto de su entorno que le llamara la atención.
“Una llave tirada en el suelo, una prenda en un escaparate… me di cuenta de que todos los objetos podían convertirse en algo”, explica esta reconocida diseñadora de joyas barcelonesa, cuya filosofía de trabajo sigue siendo hoy la misma: transformar los objetos cotidianos en arte.
"Para mi primera colección me inspiré en una vértebra de serpiente que me encontré en la playa de Famara, en Lanzarote”, recuerda. Su primera colección, lanzada en Madrid en 2008, fue un éxito inesperado, especialmente para ella, que tenía apenas 24 años y acababa de graduarse en Diseño y Marketing de Moda en la Parsons School of Design en Nueva York.
“La verdad es que nunca me imaginé como diseñadora de joyas. Primero estudié Publicidad y Relaciones Públicas, porque no tenía claro en qué enfocarme y me gustaba la comunicación, pero durante un semestre de intercambio en Milán tuve mi primer contacto con el mundo de la moda y me fascinó. No sabía aún si lo mío era diseñar, vender o comprar, pero supe que era allí donde quería estar”, recuerda.
Tras su estancia en Milán, Estaun decidió marcharse a Nueva York para estudiar Marketing y Diseño de moda en Parsons, una doble titulación que le abriría las puertas profesionales a una edad muy temprana. Su proyecto de final de carrera —la creación de una marca propia de joyas, en su mayoría de plata y materiales reciclados —era tan completo, que sus profesores le dijeron “¿a qué esperas para ponerte a vender?”
Sin dudarlo demasiado, en 2008 Estaun abandonó sus colaboraciones en pequeños talleres de joyería en Nueva York para abrir en Madrid su primer showroom, primero en su piso, más tarde en un loft de 200 metros cuadrados, donde sus colecciones inspiradas en objetos cotidianos, como arandelas, tuercas, tornillos, llaves y bisagras, mezclados con materiales como cordones, seda o caucho, empezaron a llamar la atención de estilistas reconocidos.
Uno de ellos fue la estilista de Shakira, que un día la llamó por sorpresa a las diez de la noche para pedirle una de sus prendas estrella, el chaleco de malla metálica, que la cantante luciría al día siguiente en el rodaje del videoclip del perfume Elixir, de Puig, en un desierto de Marruecos.
“Dije que sí, pero tampoco me lo creí mucho”, sonríe. Más tarde, se dio cuenta de la “suerte” que había tenido. Tras el anuncio de Shakira empezaron a lloverle encargos de estilistas de famosos españoles, como Marta Sánchez, Mónica Naranjo, Antonio Orozco, Lara Álvarez, Anne Igartiburu y Gianluca Vacchi, y la marca fue consolidando su presencia nacional e internacional.
“Tengo un público objetivo muy claro, y es siempre el mismo desde que empecé: mujeres potentes y atrevidas, entre 45 y 60 años”, dice Estaun, que en 2015 regresó a su Barcelona natal para abrir una tienda insignia cerca de Turó Park.
Dos años después fue reconocida con el premio Nacional de la Generalitat de Catalunya a la Mejor Colección de 080 Barcelona Fashion por su propuesta Ethnic Vibes, que resumía su novedoso concepto de vestimenta-joya elegante, pero a la vez industrial, urbano y étnico.
“En los últimos años nuestra facturación ha crecido a un 20% anual y confío en mantener el mismo nivel de crecimiento los próximos años”, asegura. Este crecimiento pasa por fortalecer la colección masculina. “Nos hemos dado cuenta de que tenemos un público masculino muy fiel, en el que no nos hemos enfocado lo suficiente”, comenta.
Sus colecciones siguen llevando el sello cosmopolita y abierto que desarrolló durante sus años de formación en Nueva York, una etapa decisiva que dio origen a ideas que aún hoy están presentes en sus creaciones, como la de hacer anillos a partir de llaves antiguas forjadas, o la cota de malla elástica hecha con juntas tóricas y metal, material insignia de las joyas de la marca, además del oro, favorito entre las clientas madrileñas, y la plata, más popular en Estados Unidos.
Además de su fuerte presencia internacional a través del canal multimarca y de sus tiendas en Ibiza y Barcelona, Estaun acaba de abrir un tercer local en Santiago de Chile en colaboración con dos “fans” de la marca que la contactaron por Instagram para proponerle abrir una tienda de la marca en su país, con lo que espera expandir su presencia en Latinoamérica y mantener el ritmo de crecimiento.
“No puedo parar de crear colecciones”, se ríe la empresaria, que actualmente está preparando una colección inspirada en los fósiles de trilobites, un artrópodo similar al escarabajo, extinto hace más de 500 millones de años.
“Mis clientes buscan en mis joyas autenticidad, exclusividad, que otra persona no la tenga igual”, explica. Uno de los mayores retos a los que Estaun se afronta en la actualidad es al riesgo de copia, en especial de sus populares creaciones en cota metálica elástica, que lleva haciendo desde 2003. “He patentado todos mis diseños, pero el riesgo de plagio sigue existiendo”, añade.
Por otro lado, uno de los aspectos que más valoran sus clientes internacionales es que sus joyas estén hechas a mano en talleres de Italia y España, y no en China, como gran parte de la competencia. “Llevo trabajando con los mismos fabricantes desde hace más de 13 años, son como familia, y eso, a día de hoy, es un verdadero lujo”, añade. Los precios de sus creaciones oscilan entre los 55 a los 12.000 euros, situándose en el segmento que Estaun clasifica como “lujo creativo”.
Como mujer emprendedora y hecha a sí misma, Estaun se ha topado con muchas barreras, especialmente por empezar demasiado joven en un sector de fabricantes dominado por hombres.
“Era difícil que tomaran en serio tan joven, pero creo que, a día de hoy, lo he logrado”, dice. Si pudiera mirar atrás, se daría solo un consejo: “Piensa que menos es más”, se ríe, “Me paso el día diseñando sin límites, mi cabeza va muchos más rápido que mis capacidades. Ser más concisa me ayudaría”.