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Una hora y media le ha costado a Mireia García, usuaria habitual de la línea R1 de Rodalies, el periplo a la caza de una alternativa de transporte público que la llevara hasta su puesto de trabajo, tras la suspensión de los trenes en Cataluña este miércoles. El resultado: fracaso estrepitoso, pese a los numerosos intentos, y regreso a casa para intentar trabajar desde allí. Su experiencia es solo la de una persona, pero son alrededor de 400.000 los afectados por este cierre total de Rodalies.

"En momentos como este, toda precaución es necesaria, eso lo entiendo, y más con el miedo en el cuerpo por el accidente de Córdoba", avanza, "aunque se tendrían que poder ofrecer alternativas de transporte porque este caos, a menor escala, ocurre cada semana".

La joven explica a Crónica Global que, conociendo los dos accidentes ocurridos la noche del martes en la red ferroviaria catalana -uno de ellos, en la línea que usa para ir a Barcelona-, se ha levantado este miércoles antes de lo habitual, para darse más margen de tiempo para llegar a Barcelona, y que ni así lo ha logrado. De hecho, lamenta que finalmente ha podido empezar a trabajar pasada su hora de entrada, incluso habiendo tenido que incorporarse de manera telemática.

Trenes cancelados

"Sabía que habían ocurrido dos accidentes antes de irme a dormir, pero desconocía la gravedad del asunto y tampoco me enteré de la suspensión de Rodalies", explica. Con esta información, Mireia intuyó que, si bien el choque de la R4 no tenía por qué suponerle un perjuicio directamente, el descarrilamiento de la R1 en Tordera sí generaría retrasos en su línea: "Asumí que los trenes solo llegarían hasta Mataró, pero no me imaginaba encontrarme con esto".

Decenas de afectados por el cierre de Rodalies, en la estación de Sants SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

García asegura que a las ocho de la mañana ya había llegado a la estación de Ocata, en El Masnou, pues tanto la aplicación que usa para consultar los horarios del transporte público, como "el resumen de IA que sale arriba de todo de los resultados de Google" indicaba que los trenes estaban circulando, aunque con significativos retrasos.

A su llegada al andén, ya ha podido observar que en las pantallas se informaba de la suspensión indefinida de los trenes, de modo que ha regresado andando a casa, lo que le ha llevado casi media hora.

Sin alternativa

"Rodalies es la principal fuente de estrés de mucha gente que, como yo, dependemos totalmente de sus trenes para hacer nuestro día a día", subraya a este medio. Aunque consciente de la singularidad que esta vez ha motivado la suspensión del servicio, apunta que los usuarios se topan con decenas de incidencias cada semana.

El tren accidentado en Gelida GALA ESPÍN Barcelona

En este sentido, se muestra preocupada por la constatación de que "los servicios públicos nunca son capaces de dar una respuesta eficaz cuando ocurren cortes" de circulación. "Los que vivimos en el entorno de Barcelona no disponemos de una alternativa real", sostiene, pues la opción de entrar a la capital catalana en coche tampoco le parece factible debido a los habituales atascos y la imposibilidad de encontrar un aparcamiento.

Mireia advierte también de los "constantes retrasos" en el horario programado e indica que, si bien su trayecto debería durar unos 50 minutos, "no es raro el día que se alarga hasta la hora y media".

Buses colapsados

"Afortunadamente, mis padres estaban en casa y me han acercado en coche a la parada de autocares de Alella", continúa. Allí ha estado más de 40 minutos esperando a un bus que, cuando ha pasado, con demora, se anunciaba como 'fuera de servicio', pues ya rebosaba su capacidad máxima. "En principio, sale uno de Teià en dirección Barcelona cada media hora, pero, en estas circunstancias, ha recogido a mucha gente que, como yo, habitualmente iría a tren, así que se ha llenado en la primera parada y nadie más se ha podido subir", detalla la usuaria.

Al cierre de Rodalies, que ha impulsado a cientos de personas a la carretera en plena hora punta, se le ha sumado un accidente de tráfico en la C-32, que ha obstaculizado todavía más la fluidez de una autopista que ya registra habituales atascos.

Ha sido entonces cuando se ha rendido y ha avisado a sus superiores de que trabajaría desde su domicilio, cuando completara el camino de veinte minutos andando que tenía por delante de regreso. "Entre una cosa y otra, no me he podido poner hasta pasadas las 9.30 de la mañana, y suerte que, de casualidad, tenía el ordenador y el material del trabajo en casa, porque si no no sé cómo lo hubiera hecho hoy", señala García.

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