El desconocido y humilde barrio de Barcelona que forma parte de la historia del cine, Vallbona

El desconocido y humilde barrio de Barcelona que forma parte de la historia del cine, Vallbona

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Más allá de Torre Baró: el desconocido y humilde barrio de Barcelona que forma parte de la historia del cine

Se trata de un área residencial de dimensiones reducidas y una de las zonas con menor densidad de población de la ciudad

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Hace un año, Eduard Fernández, Marcel Barrena y todo el equipo de El 47 ayudaron a que Barcelona y buena parte de España pusieran en el mapa y conocieran el barrio de Torre Baró. Este 2026, puede que ocurra lo mismo con otra zona.

A pesar de que el tono de su película es mucho más documental, José Luis Guerín tiene pendiente de estreno una de las películas más bellas del cine español, Historias del buen valle.

El cineasta, que hacía diez años que no presentaba un largometraje para estrenar en salas, presentó la cinta en la última edición del Festival de San Sebastián, donde se alzó con el Premio Especial del Jurado por su retrato humanista de un barrio de Barcelona.

Lo curioso, y lo que la conecta de alguna manera con El 47, es que el filme tiene como protagonista otro barrio muy poco conocido de Barcelona: Vallbona, es decir, “buen valle”, de ahí el título del film.

Un barrio poco conocido

Bajo este nombre se oculta una zona periférica de Barcelona, donde el cineasta sitúa la acción de este documental. Para hacerlo, ha estado tres años rodando en sus calles, conociendo a su gente y las historias de sus vidas y del barrio.

Como ya hiciera con el Raval en la película En construcción, el cineasta pone su mirada hacia un territorio casi invisible en el mapa urbano de la capital catalana, un pequeño enclave que, como pasara tras el estreno de El 47 con Torre Baró, sitúa en el foco de la actualidad cinematográfica y cultural este espacio de la ciudad.

Entre la ficción y el documental

Historias del buen valle se presenta como una obra fronteriza, entre la ficción y el documental, igual que lo es el barrio, que se encuentra a las afueras de Barcelona, pero también como el propio director.

Guerín es conocido por su capacidad para explorar los márgenes de la ciudad, pero también por ahondar en historias en las que la ficción y la realidad se tocan y se mezclan, hasta no saber dónde termina una y empieza la otra.

De secundario a protagonista

Asimismo, en su nuevo film, como en muchos de sus trabajos, explora los vínculos entre historia, memoria y cine. De ahí que Vallbona, uno de los barrios menos conocidos de Barcelona, sea un lugar ideal para él.

Guerín filma los espacios, calles, huertos y habitantes de la zona, construyendo un retrato coral que combina testimonios, escenas cotidianas e imágenes que remiten a la memoria histórica.

Más que un escenario

El guion aborda temas relacionados con la identidad urbana, la periferia social y las tensiones entre naturaleza y ciudad. Vallbona aparece así como un escenario que concentra problemáticas de urbanismo, aislamiento y transformación ecológica, en contraste con la imagen cosmopolita que suele proyectar Barcelona.

Por eso, más allá de la historia que se cuente, el barrio no es un simple telón de fondo, sino el verdadero protagonista de la película. Con su cámara, el realizador revela un territorio que ha permanecido prácticamente desconocido, incluso para muchos barceloneses.

Historias del buen valle muestra cómo la vida en Vallbona se organiza alrededor de un espacio fragmentado por autopistas y vías de tren, donde la comunidad mantiene todavía dinámicas propias de un pueblo dentro de la gran ciudad. En definitiva, la cinta rescata la memoria de los vecinos del barrio.

El resultado es una película que, más allá de su lenguaje poético, pone en el centro un espacio urbano que rara vez aparece en los relatos oficiales de la capital catalana, un hecho que, junto a las historias de sus vecinos, ha enamorado en San Sebastián.

Cómo es Vallbona

Sus vecinos esperan que el éxito de la cinta a su paso por el certamen sirva para que los vecinos de Barcelona y, sobre todo, las instituciones giren también su mirada hacia este barrio que lleva olvidado desde hace décadas.

Parece que su tamaño, apenas 0,59 km², y sus 1.300 habitantes pasan desapercibidos dentro del gran distrito que conforma Nou Barris. Muchos lo achacan a sus orígenes.

El tiempo del cambio

Como Torre Baró, Canyelles, el Carmel u Horta, su origen se remonta a zonas rurales y agrícolas que, hasta mediados del siglo XX, apenas habían sufrido transformaciones urbanísticas.

Creció vinculado al canal del Rec Comtal, que abastecía de agua a los vecinos y a sus campos.

Calle del barrio de Vallbona (Barcelona)

Calle del barrio de Vallbona (Barcelona) WIKIPEDIA

Historia del barrio

Cuando llegaron las grandes obras, Vallbona quedó aislada entre la autopista C-33, la C-58 y las líneas de tren que circunvalan Barcelona, unas infraestructuras que hoy actúan como barreras físicas que separan Vallbona de los barrios vecinos.

Este aislamiento ha consolidado su identidad como un espacio diferenciado. Asimismo, sus habitantes y su funcionamiento se rigen por dinámicas propias, y existe una fuerte sensación de vivir en un entorno semirrural dentro de una gran metrópoli.

Mala conexión

El barrio solo se conecta con el resto de la ciudad mediante pasos elevados como el Puente del Congost y algunos ascensores urbanos que salvan los desniveles. Desde hace poco más de 20 años, también llega la L11 de metro, una infraestructura muy deseada por sus vecinos.

Hasta 2003, la principal conexión ferroviaria de Vallbona era la estación Torre Baró – Vallbona, por donde pasan las líneas R3, R4 y R7 de Rodalies.

Bloques de viviendas del barrio de Vallbona

Bloques de viviendas del barrio de Vallbona AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Realidad social

Pese a esta desconexión, Vallbona sigue siendo un área residencial de dimensiones reducidas y uno de los barrios con menor densidad de población de Barcelona. Esto ayuda a crear una comunidad de proximidad y resistencia.

Los vecinos participan en órganos como el Consejo de Barrio, que funciona como espacio de debate, participación ciudadana y reivindicación. Vallbona sufre así las consecuencias de ser un barrio pequeño y periférico.

Un futuro por delante

La escasez de servicios, las dificultades de comunicación y las limitaciones en el desarrollo urbanístico preocupan desde hace años a sus vecinos. Sus habitantes reclaman mejorar las infraestructuras y los servicios, y se intenta dar respuesta a los problemas derivados del aislamiento.

Por eso, con la película de José Luis Guerín y tras el fenómeno de El 47, los vecinos de Vallbona esperan que se vuelva a mirar al barrio. Por ahora, ya han conquistado el Festival de San Sebastián.