La sala de llegadas de la T1 del aeropuerto de Barcelona

La sala de llegadas de la T1 del aeropuerto de Barcelona Gala Espín

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Ayna, pasajera del vuelo de Turkish retenido en El Prat: "Cuatro horas sin saber nada"

El Estambul-Barcelona aterrizó con normalidad, pero un operativo por falsa amenaza de bomba mantuvo a los pasajeros retenidos y sin información oficial

"Nos enteramos por la prensa", relata esta viajera

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El vuelo TK1853 de Turkish Airlines despegó del aeropuerto de Estambul con media hora de retraso, algo casi rutinario en la aviación comercial. Eran las 9:22 horas cuando el Airbus A321 puso rumbo a Barcelona para cubrir un trayecto de 3 horas y 36 minutos sobre el Mediterráneo.

A bordo viajaban turistas, familias y pasajeros en tránsito. Entre ellos, Ayda, una ciudadana turca que volaba acompañada de su familia para pasar unos días en la capital catalana.

Nada indicaba que aquel vuelo iba a convertirse en el epicentro de una falsa alarma terrorista que activaría todos los protocolos de seguridad del aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Un aterrizaje normal

El avión aterrizó a las 10:57 (hora local), sin sobresaltos ni maniobras extraordinarias. "El vuelo y el aterrizaje se dieron con total normalidad. Nadie nos informó de nada en ningún momento", relata Ayda a Crónica Global. No hubo mensajes por megafonía, ni instrucciones especiales por parte de la tripulación. Para los pasajeros, el viaje había terminado.

Recorrido del vuelo TK1853 de Estambul a Barcelona el jueves 15 de enero de 2026 que ha aterrizado de emergencia en Barcelona por una amenaza de bomba

Sin embargo, mientras el pasaje esperaba dentro del avión, las autoridades ya habían activado un operativo de máxima seguridad. La aeronave fue derivada a una zona apartada del aeropuerto, lejos de la actividad habitual, tras recibirse un aviso de amenaza de bomba cuando todavía volaba sobre el Mediterráneo.

Los pasajeros no lo sabían.

Cuatro horas en tierra sin explicaciones

El desembarque no fue inmediato. Tampoco lo fue la salida del aeropuerto. Lo que siguió fue una larga espera sin información, que se prolongó durante horas.

"Hemos estado cuatro o cinco horas esperando sin saber nada", explica Ayda. Tras abandonar el avión, los pasajeros fueron sometidos a un registro exhaustivo. "Han controlado todas las maletas y el equipaje de mano", detalla. En el operativo participaron perros especializados, que olisquearon equipajes y pasajeros. "Nadie encontró nada".

Después llegó el tramo más desesperante: el paso por el control de pasaportes, realizado uno por uno, sin prisas y sin explicaciones para no alertar de más a los recién llegados. 

El chófer que esperaba… y esperaba

A las 13:30, mientras el dispositivo seguía activo dentro del aeropuerto, en la terminal T1 un chófer contratado para trasladar a Ayda a su hotel en Barcelona continuaba esperando en la zona de llegadas. Llevaba más de dos horas allí.

La pantalla del chófer que estaba esperando a Ayda, una pasajera del Turkish Airlines, en la T1 del aeropuerto de Barcelona

La pantalla del chófer que estaba esperando a Ayda, una pasajera del Turkish Airlines, en la T1 del aeropuerto de Barcelona Gala Espín

Estaba en contacto con su clienta por WhatsApp. Los mensajes eran breves, confusos. Ayda solo podía decirle que seguía atrapada en un "control de pasaporte eterno". No sabía el motivo. 

La noticia llega por el móvil

La información, cuando finalmente llegó, no lo hizo por los canales oficiales. Llegó por la prensa.

"Nos hemos enterado de todo por las noticias, después de haber aterrizado y poder mirar los móviles. La prensa turca también lo estaba reportando", explica Ayda. Así supieron que su vuelo había sido objeto de una falsa amenaza de bomba, que había movilizado a Mossos d’Esquadra, Guardia Civil, Policía Nacional, Bombers de la Generalitat y Protecció Civil.

La alerta se había activado poco después de las diez de la mañana. El origen, según confirmaron las autoridades y la propia aerolínea, fue un pasajero que creó una red wi-fi con su teléfono móvil y la bautizó como "amenaza de bomba".

El piloto dio aviso inmediato. Se habilitó una pista alternativa para el aterrizaje y se activó la sala de crisis del aeropuerto. Todo ocurrió sin que los pasajeros fueran informados en ningún momento para no alertarlos. 

Crisis desactivada

Sobre las 14:00, los Mossos d’Esquadra anunciaron oficialmente que la alarma quedaba desactivada tras comprobar que no existía ninguna situación de riesgo. Aena confirmó que el aeropuerto había operado con normalidad durante la incidencia.

Poco después, a las 14:35, Ayda y su familia salían por fin a la zona de llegadas. Fuera, su chófer seguía esperando.

Turkish Airlines ha anunciado que emprenderá acciones legales contra el autor de la falsa amenaza. La Guardia Civil mantiene abierta una investigación para determinar su responsabilidad penal.

Para los pasajeros, sin embargo, el episodio dejó una huella distinta: la de haber pasado horas en el centro de una operación antiterrorista sin saberlo. Un vuelo rutinario, un nombre mal puesto en una red wi-fi y cuatro horas de silencio en tierra firme.