La "amenaza de bomba" en el vuelo TK1853 Estambul-Barcelona de Turkish Airlines y que ha provocado el aterrizaje de emergencia de la aeronave en El Prat ha sido una falsa alarma. "Crisis desactivada" después de tres largas horas de tensión.
La alerta ha saltado después de las diez de la mañana cuando, mientras volaba sobre el Mediterráneo, un pasajero se ha conectado de forma "sospechosa" a la red wi-fi del avión. En concreto, a su acceso a la red lo ha llamado "amenaza de bomba".
"No hay irregularidades"
Ha sido uno de los vicepresidentes de Turkish y máximo responsable de su comunicación, Yahya Ustun, quien ha narrado en X lo ocurrido. Además, ha añadido que se han iniciado los trámites para "identificar al pasajero en cuestión y emprender acciones legales".
Ha sido el piloto quien ha dado la voz de alarma tras detectar este acceso sospechoso al wi-fi, y gracias a quien se han activado los protocolos "para garantizar la seguridad del vuelo", incluidos dos cazas: "No se han hallado irregularidades".
Amplio dispositivo
Sobre el terreno se han desplegado la Guardia Civil --quien asume la investigación, al haberse producido en el espacio aéreo, de su competencia--, Policía Nacional --que ha identificado a todos los pasajeros--, Mossos d'Esquadra, Bombers y Protecció Civil.
Desde Aena, el gestor aeroportuario, han confirmado la "amenaza en un vuelo", así como que el incidente ha motivado la activación de los "protocolos de seguridad" y de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
Sin afectaciones
Al final, la amenaza ha quedado en un susto.
