Barcelona está a punto de recuperar para la ciudadanía uno de sus grandes tesoros modernistas. El Ayuntamiento de Barcelona ha dado luz verde inicial a un Plan Especial integral que permitirá la reapertura al público de la Casa Lleó i Morera, obra de Lluís Domènech i Montaner.
El edificio, situado en pleno paseo de Gràcia, forma parte del llamado Triángulo de la Discordia. Y es que, en menos de 500 metros, esa manzana conserva hasta cinco edificios modernistas, entre ellos la Casa Batlló y la Casa Amatller.
El problema es que, si bien estas dos últimas llevan años abiertas al público, un conflicto legal hacía inviable que la obra de Domènech i Montaner pudiera visitarse.
Tras la decisión del consistorio y, si el proceso administrativo culmina sin contratiempos, el edificio podrá volver a ser visitable de forma estable tras más de una década de obstáculos urbanísticos y técnicos.
Propiedad de Núñez i Navarro
El problema es que esta finca tiene más de 100 años y no está adaptada a la normativa actual. En 1902, Francesca Morera encargó a Domènech i Montaner la remodelación de un edificio que había heredado.
Tras su muerte, su hijo Albert Lleó i Morera continuó las obras, dando nombre al edificio, y desde entonces la casa pasó por varias manos. El problema llegó en 2003, cuando fue adquirida por la sociedad inmobiliaria Núñez i Navarro, que inició un plan de restauración.
Permisos denegados
Todo parecía ir bien, pero en 2016 el Ayuntamiento de Barcelona denegó su apertura al comprobar que el edificio no cumplía las normativas de accesibilidad.
La entrada y único acceso posible es un vestíbulo con una escalinata de ocho escalones que no puede modificarse o, al menos, eso parecía.
Casa Lleó i Morera
La escalera está protegida como Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Cualquier intervención permanente, como rampas o plataformas fijas, podía afectar elementos originales de gran valor, como la cerámica de paredes y suelos.
La inmobiliaria trató de salvar este obstáculo en numerosas ocasiones; la última, hace cerca de un año, pero el plan de reapertura presentado fue rechazado nuevamente por el consistorio.
Un proyecto (inicialmente) fallido
La empresa presentó sus alegaciones y, finalmente, ha tenido éxito. El consistorio ha desbloqueado el caso.
El nuevo plan, realizado por el despacho barcelonés Pulsen, plantea una solución técnica discreta y reversible: la instalación de una oruga salvaescaleras portátil.
La solución al conflicto
Este dispositivo se superpone de forma temporal a la escalera y permite el acceso de personas con movilidad reducida sin necesidad de instalaciones fijas.
El sistema ayuda a salvar los escalones sin realizar obras ni alterar el patrimonio, asegura la empresa. Y el Ayuntamiento también considera compatible la solución con la protección patrimonial del edificio.
Las escaleras de la discordia en la Casa Lleó i Morera en paseo de Gràcia
El proyecto autoriza el cambio de uso a cultural de una superficie útil de 1.670 metros cuadrados, repartidos en cuatro plantas. No se ampliará la edificabilidad actual ni se alterará la fachada.
Las actuaciones previstas son muy precisas: adaptación del ascensor para garantizar un paso libre de 80 centímetros, creación de un lavabo adaptado, modernización de la climatización y mejora de los sistemas de seguridad, con alarmas conectadas por wifi para evitar cableados invasivos.
Doble victoria
En cuanto a la histórica tienda Loewe, que ocupa los bajos desde hace décadas y cuenta con un contrato de alquiler de larga duración, se mantendrá sin cambios.
De esta manera, parece posible salvaguardar el comercio de los bajos y que catalanes y turistas puedan disfrutar, de nuevo, de esta joya modernista.
Una apertura de éxito
Desde hace diez años, la Casa Lleó i Morera ha permanecido completamente cerrada. Solo se pudo visitar de forma muy limitada entre 2014 y 2016. Fue únicamente la planta noble, con grupos guiados y gracias a una licencia provisional.
Durante esos años la visitaron 60.000 personas y, cuando el edificio se ofreció como espacio excepcional en el festival 48H Open House Barcelona de 2023, las más de mil plazas disponibles se agotaron en apenas diez minutos.
Y es que esta obra de Domènech i Montaner es casi un monumento en sí mismo. La fachada es una de las más elaboradas del modernismo catalán.
Cuenta con relieves esculpidos, balcones ornamentados y figuras femeninas de Eusebi Arnau en el primer piso, que representan alegorías de la modernidad, como la fotografía, la electricidad, el fonógrafo y el teléfono. Las cresterías de piedra decoran los remates del edificio.
Cómo es la Casa Lleó i Morera
En el interior, tanto el vestíbulo como el recibidor del piso principal fueron diseñados para impresionar. Los arcos y puertas presentan relieves esculpidos que narran historias, como el cuento de La nodriza del niño rey, un homenaje al hijo fallecido de los propietarios.
El refinamiento del artesonado, los mosaicos y las vidrieras está presente en todas las plantas del edificio, asegurando un equilibrio estético incluso en las viviendas de alquiler.
Salones principales
Los dos grandes salones de la casa concentran buena parte del trabajo artesanal del equipo de Domènech i Montaner. Destacan las vidrieras, con ocho paneles de mosaico y relieves de porcelana que describen escenas campestres con personajes de la familia.
El vestíbulo es un espacio de gran elegancia, con suelos de mosaico y marquetería de alta calidad. La escalera principal, decorada con barandillas de hierro forjado y elementos florales, conecta los diferentes pisos con armonía y sofisticación.
Casa Lleó i Morera, en el número 35 de paseo de Gràcia
En el piso noble, donde residía la familia propietaria, se pueden encontrar techos decorados con molduras doradas, chimeneas de mármol y paredes revestidas con frescos artísticos.
Cada una de las plantas del edificio cuenta con detalles meticulosos, desde las molduras de las puertas hasta los mosaicos de los pasillos. La luz natural juega un papel crucial en el diseño, filtrándose a través de las vidrieras y los amplios ventanales arqueados de la planta baja.
Mueblos perdidos
Todo estaba pensado al milímetro, hasta el mobiliario, aunque sin poder acceder todavía no se puede ver. Los muebles y barandillas que decoraban originalmente estas salas se conservan hoy en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).
Eso no le quita atractivo a la visita que, por fin, va a ser posible, aunque con algunas limitaciones impuestas por el Ayuntamiento.
Próxima reapertura
El plan contempla un aforo máximo de 400 personas, aunque prevé un escenario conservador con una media de 109 visitantes diarios, lo que supondría cerca de 40.000 visitas anuales. Parte de este público serían estudiantes y grupos escolares.
Las entradas, según informa El Periódico, podrían situarse entre 10 y 15 euros con audioguía y entre 16 y 24 euros en visitas guiadas, con suplementos en fines de semana y descuentos para jubilados y estudiantes.
A ello se sumarían ingresos por el alquiler de espacios para eventos privados. Según la documentación, la inversión, que asciende a unos 860.000 euros en obras, podría recuperarse en siete años.
Trámites a superar
A pesar de todo, la Casa Lleó i Morera todavía no puede visitarse. Tras la aprobación inicial, el plan ha entrado en fase de exposición pública y deberá superar aún el aval definitivo de la comisión de urbanismo y del pleno municipal. Solo entonces la propiedad podrá solicitar la licencia de actividad, un trámite que no tiene plazos cerrados.
Si todo avanza según lo previsto, Barcelona sumará un nuevo espacio cultural visitable en su eje más emblemático, devolviendo a la ciudadanía una de las casas modernistas más valiosas y menos conocidas del paseo de Gràcia.
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