Hotel La Pleta de Baqueira Beret (Lleida)

Hotel La Pleta de Baqueira Beret (Lleida) EUROPA PRESS

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Así despidió el año la 'high class' madrileña en Baqueira-Beret

Políticos, abogados y empresarios de la capital del más alto nivel eligieron una vez más la exclusiva estación de esquí del Vall d'Aran para celebrar la Nochevieja, unos más discretos que otros, entre plumíferos de marca, champán y chuletones

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"Lo paga mi padre", gritaba un joven mientras agitaba una botella de Moët Ice, valorada en más de 100 euros, y rociaba al resto de ricos –de todas las edades, y no todos con forfait– que despedían el año en el après-ski más exclusivo de Baqueira-Beret, patrocinado por la propia marca francesa de espumosos. Tuvo que pedir otra inmediatamente después; y por supuesto no fue la última. Que los caros chaquetones de esquí se empaparan de champán no fue un problema. Y el sol se escondía tras la nieve, al ritmo de Sweet Caroline versión techno, por última vez en 2025.

Mientras la burguesía barcelonesa siempre ha preferido la Cerdanya, en el Pirineo de Girona, el Vall d'Aran, junto a la frontera francesa y con personalidad e idioma propios, es el destino predilecto de la high class madrileña para celebrar la Nochevieja. Fue en estas montañas ilerdenses donde capitalinos como Luis Arias o Jorge Jordana impulsaron la estación de esquí más selecta de España en los años sesenta, que el rey Juan Carlos I se encargó de popularizar. Y aquí siguen alojándose tanto la realeza como los políticos, abogados y empresarios más influyentes del país.

Discreción y exhibicionismo

"Los más conocidos son cada vez más discretos", explica un alcalde de la comarca. Muchos compraron casas en los pueblos más cercanos a las pistas, zonas actualmente prohibitivas pese a la urbanización cada vez más notable de los terrenos colindantes, donde también conviven hoteles de lujo –uno de ellos, abierto desde 2021, propiedad del futbolista Lionel Messi–, restaurantes recomendados por la Guía Michelin y ofertas de ocio de primer nivel como el recientemente inaugurado Beso Baqueira –la sensación de la temporada, a pie de pistas– o Fandango, en el pueblo de Salardú.

"A los de segunda división, digamos, sí que les gusta dejarse ver en estos sitios", añade el edil. Para muchos, "el valle" se convierte en una extensión de los cenáculos de la capital en estas fechas. Y para sus hijos, un rincón animado más del barrio de Salamanca, El Viso o la Moraleja. "El Madrid pijo está todo aquí. Nos conocemos todos. Hemos ido a los mismos colegios internacionales y estudiado en las mismas universidades privadas", admite una joven. Suena la última canción en el Moët Winter Lounge y aún le da tiempo a "una copa más, antes de la cena". Baja esquiando con sus amigas al Bar 1500.

Largas colas

Unos organizan el menú de fin de año en casa junto a otras familias de apellidos compuestos mientras otros optan por ir de restaurante, explican, donde la gastronomía autóctona de sota, caballo y rey –olla aranesa, paté del valle y chuletón– hace las delicias de propios y extraños. No faltan las doce uvas, como marca la tradición. Y, una vez más, champán. Y puros. Alguien canta los cuartos; y ya en 2026, 12 segundos después, fuegos artificiales, besos, abrazos, mensajes y videollamadas. Arties, donde se concentra buena parte del ocio nocturno comarcal, es el siguiente destino para muchos.

Las calles empedradas de este pequeño pueblo, asiduo en los rankings de destinos de ensueño, se llenan de júbilo. No es ni la una y ya hay largas colas en los cuatro locales que abren, cruzando el río. Se escucha el popularizado cántico contra el presidente del Gobierno y los equipos de seguridad piden silencio. Los precios están "por las nubes" aunque "es normal", dice un chico. La fiesta se alarga hasta las seis de la mañana; pero hacia las tres ya empiezan a llegar taxis. "Antes no había tantos controles de alcoholemia", apunta un señor. La única pregunta que se hacen es si esquiarán al día siguiente.

Varias opciones

"El día 1 viene menos gente", dicen en una taquilla de la estación. Algunos se vuelven a Madrid. Otros descansan y alargan el puente hasta el martes. Que cada vez más marcas de lujo se instalen en Vielha, la capital del valle y lo único parecido a una ciudad entre tanta montaña, la convierte en un "buen plan" para la high class que pasa de madrugar después de una noche de excesos. Los spas, como las motos de nieve o las excursiones a Francia, son otras opciones. "El alcohol bueno no deja resaca; seguro que hacemos algo", dice un tipo. Su mujer replica que "encender la chimenea y nada más".

Los locales cierran y a muchos de los trabajadores les queda más de media hora para llegar a sus residencias. "Nos envían a pueblos que están lejos, porque con los salarios que tenemos es imposible vivir por aquí en temporada alta", explica uno. El cielo se aclara y ya no hay nadie en la calle. Todoterrenos de alta gama ya suben de nuevo a pistas, aunque sin el atasco habitual. Y en las cafeterías abiertas coinciden quienes empiezan el año y quienes lo terminan de acabar.