Mossos d'Esquadra durante un robo en L'Hospitalet de Llobregat

Mossos d'Esquadra durante un robo en L'Hospitalet de Llobregat Luis Miguel Añón

Vida

Roberto García, mosso d’esquadra, crítico con la falta de inversión en seguridad: “Hemos estado 6 años sin reponer y estamos muy limitados”

Los delitos “están subiendo desde años atrás hasta aquí” y ello provoca que “las calles cada vez pertenezcan más a aquellas personas que son amigos de lo ajeno”

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En Cataluña, y por ende en Barcelona, hay varias preocupaciones, una de las que más frustración está generando es la inseguridad que hay en sus calles. Los datos están ahí y siguen demostrando que hay un crecimiento sostenido de los delitos.

No son los ciudadanos catalanes los únicos que tienen esta percepción sobre la ciudad condal, sino que los propios cuerpos policiales se enfrentan diariamente a varias denuncias por casos de robos, violencia y okupación, entre otros. 

Roberto García, portavoz de los Mossos d’Esquadra en Comisiones Obreras (CC.OO.), ha sido especialmente crítico al describir el contexto que afrontan los agentes. “La sensación de inseguridad que hay en Cataluña y sobre todo en Barcelona es una sensación bien cierta”, afirma en una entrevista a TRECE, subrayando que no se trata de alarmismo, sino de una constatación diaria.

Según García, los delitos “están subiendo desde años atrás hasta aquí” y ello provoca que “las calles cada vez pertenezcan más a aquellas personas que son amigos de lo ajeno”.

El sindicalista policial apunta directamente a la falta de inversión como una de las causas principales del problema. “Han invertido muy poco dinero en seguridad”, lamenta. Un déficit que no solo afecta a la plantilla de agentes, sino también a los medios materiales.

“Llevamos actualmente las armillas caducadas”, denuncia, añadiendo que “tenemos vehículos que se nos caen a trozos”. Para García, la situación evidencia un “déficit de inversión muy grande desde hace muchísimos años”.

Seis años sin renovación de efectivos

Uno de los aspectos más graves, señala, ha sido la falta de reposición de efectivos durante un largo periodo. “Hemos estado 6 años sin reposición de mozos de escuadra”, explica. Durante ese tiempo, no solo no se incorporaron nuevos agentes, sino que además se fueron perdiendo efectivos por jubilaciones, bajas o traslados.

“Son seis años en los cuales hemos estado perdiendo efectivos”, asegura. La consecuencia directa es que en muchos barrios los agentes son insuficientes para garantizar una presencia preventiva eficaz.

En este sentido, García critica que “no se ha abierto la escuela para poner nuevos efectivos en la calle”, lo que ha limitado todavía más la capacidad de respuesta del cuerpo policial. El resultado, asegura, es visible para cualquiera que recorra las calles de la capital catalana: “En barrios de Barcelona hay zonas en las que depende qué horas ya no se puede ni salir ni pisar ese barrio porque estás jugando, que te quiten todo lo que llevas encima”.

El portavoz sindical también hace hincapié en que los Mossos trabajan con un marco legal que ellos no pueden modificar. “Nosotros como policías trabajamos con las herramientas que se nos da por parte del legislador. Nosotros las leyes que hay no las podemos modificar”, recuerda. En esta misma línea, apunta que “incluso los jueces trabajan con estas leyes” y que si el legislador no las revisa “no nos ayuda tanto a nosotros como a los jueces. Estamos muy limitados”.

La falta de efectivos y la precariedad del material disponible, unida a una legislación que en muchos casos se percibe como insuficiente, generan el caldo de cultivo para el incremento de escenas de inseguridad que, según García, se repiten “cada vez más a menudo en las calles tanto de Barcelona como el resto de Cataluña, así como en España”.

El testimonio del portavoz de CC. OO. en los Mossos d’Esquadra pone de relieve una preocupación que no solo afecta a los agentes, sino también a los ciudadanos que reclaman poder vivir en entornos seguros. La cuestión de la inversión en seguridad, tanto en recursos humanos como en medios técnicos, se coloca así en el centro del debate público sobre cómo afrontar un problema que, lejos de mejorar, continúa agravándose año tras año.