Antonio Moreno habla de cómo Carlos Alcañiz mató a su padre en 2005

Antonio Moreno habla de cómo Carlos Alcañiz mató a su padre en 2005 GALA ESPÍN Barcelona

Vida

El crimen de Daniel Sancho destapa el drama de una familia en Terrassa

Carlos Alcañiz, un catalán que cumple condena en su misma prisión por asesinato, atropelló mortalmente a un hombre en un paso de cebra de la localidad catalana y se dio a la fuga

20 noviembre, 2023 00:00

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Solo hay que poner un pie en el adosado de Terrassa (Barcelona) donde vive Antonio Moreno Sahuquillo para darse cuenta de la tristeza que encierran sus paredes, entre las que impera una gran mesa, casi convertida en un altar de recuerdos familiares.

En ella, luce el retrato de su padre, José Moreno Hermoso, cuidadosamente colocado en el centro. José falleció en 2005 atropellado por un conductor que cargó con el cuerpo sobre el capó durante 60 metros antes de darse a la fuga. Carlos Alcañiz nunca entró en prisión porque fue condenado a dos años por la muerte de José, que dejó nietos, hijos y a una esposa que jamás superó su pérdida.  

Foto de Carlos Alcañiz en sus redes sociales

Foto de Carlos Alcañiz en sus redes sociales Facebook

Una familia destrozada 

Antonio, un hombre menudo y de mirada triste, recibe a Crónica Global y, sin poder contener la emoción en sus ojos ni dejar de frotarse las manos durante toda la entrevista, habla de un crimen que quedó "impune". Desde entonces, la familia vive atormentada y, especialmente, su viuda, que permaneció sumida en una depresión hasta su muerte, hace dos años.

"Siempre iban juntos a todas partes. Lo hacían todo juntos", explica el hijo del fallecido. "Desde entonces, el único motivo que tenía mi madre para levantarse cada día era el de ir al cementerio". El único consuelo que le queda, cuenta el hombre, es que "antes de morir pude contarle que el hombre que mató a su marido estaba encerrado en una cárcel tailandesa", por asesinar el 10 de mayo de 2020 al chileno René Patricio Guzmán.

Un crimen atroz

Alcañiz asaltó la casa en la que vivía Guzmán junto a su novia, una ciudadana china llamada Chang San Yu, en la localidad de Ban Tai.

Según informó el periódico local Bangkok Times el día del asesinato, cuando la policía llegó al lugar, cerca de la una de la mañana, encontraron a la mujer en estado de shock. El cadáver del hombre tenía un cuchillo enterrado en el pecho y heridas que mostraban que había sido apuñalado en múltiples ocasiones.

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"Nos enteramos de lo que había hecho y de que estaba en prisión por una persona allegada que tiene contactos y le llegó la información", relata Antonio a este medio. En ese momento, explica, "sentimos alivio" porque,  "pese al horror del suceso, al fin ese asesino estaba donde debía estar, y encima en Tailandia, no en una de aquí".

Eso, cuenta Moreno, de alguna forma reparó la impotencia de que el hombre que mató a su padre anduviese por el país asiático "viviendo como un marqués".

Carlos Alcañiz

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Reviviendo el drama   

"Tiempo después de la muerte de mi padre supimos que se había ido del país. Su padre, que tiene un negocio, se encargó de mandarlo allí para que no se metiese en más líos y fíjate que acabó encerrado por otro crimen". 

Lo que no imaginaba la familia de José es que su herida volvería a abrirse tres años después con el encarcelamiento de Daniel Sancho: "Nos enteramos por la tele de que estaban en la misma prisión porque los medios sacaron su nombre y el de Artur Segarra, los dos españoles que cumplen condena allí por hechos similares”.

Pegado al televisor

"Entonces empecé a seguir el caso de Sancho para ver si se hablaba algo de ese prenda" al que, según Antonio, todavía no han juzgado.

"Ahora solo quiero saber que vivirá hasta el último de sus días encerrado allí y deseo que su padre no consiga traerlo a España porque sé que lo está intentando y aquí sería como vivir en el Palace".

Imposible de perdonar

Para Antonio el perdón jamás sería posible porque "un accidente puede tenerlo cualquiera, pero hacer lo que hizo y ni siquiera auxiliarlo por si le quedaba un hilo de vida es imperdonable". Sobre todo, asegura, "porque sería faltarle el respeto a mi familia". Además, "jamás pidió perdón, ni él, ni su familia".

José perdió la vida en aquel paso de cebra a plena luz del día y por la noche aun no había vuelto a casa. "Mi madre lo buscó por todas partes y fue a la policía. Dio su descripción, pero los agentes dijeron no tener constancia de ningún suceso y la mandaron a casa pidiéndole el teléfono de algún familiar por si había noticias".

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Después, lamenta el hombre, "la policía me llamó: ¿estas son las cosas de su padre?", explica a este diario con la mirada perdida.

"Está muerto, un conductor lo ha atropellado en un paso de cebra y se ha dado a la fuga. Se me partió el alma".