Brian Giner (Barcelona, 1999) fue víctima de acoso escolar durante 12 años. En su relato, asegura que le robaron su niñez, convirtiendo cada uno de sus días en un verdadero infierno. Ahora ha escrito un libro, Golpeado, pero no derrotado, en el que asegura que sus acosadores nunca pudieron quitarle su presente.

En la actualidad, trabaja como auxiliar de enfermería e integración social y colaborador de una emisora local de radio. Afirma que tampoco le quitarán su futuro, ese que piensa dedicar a que ningún otro niño o niña viva la misma pesadilla.

¿A qué edad empezó el acoso escolar?
Mis primeros recuerdos de aislamiento social se remontan a P4 y P5.
¿Cuándo decidiste contárselo a tus padres y a tus profesores?
La verdad es que tardé bastante en contárselo a mis padres porque pensaba que era algo normal, hasta que fue evidente el aislamiento. Cuando hacían grupos nunca me elegían o era el último. Me dedicaban miraditas o risas solo a mí o a alguna persona más.

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¿Qué es lo más grave que llegaron a hacerte?
Algo que nunca podré quitarme de la cabeza es la vez que me encerraron en un lavabo y me dieron una paliza entre unos cuantos. De hecho, hoy no me puedo cambiar en un sitio público, porque me da pánico. Pero lo más grave fue cuando un chaval me clavó un boli en la mano y después me lo intentó clavar en el cuello. Esa vez me defendí y me pusieron a mí la falta de expulsión en el colegio. 
¿Alguna vez te enfrentaste a tus acosadores?
Salvo esa vez del boli, no, porque eran bastantes y yo estaba solo.

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¿La escuela actuó en tu defensa?
No. Hoy hay algún profesor que me dice que no vio nada, y que por eso no actuó. Yo creo que si alguien hubiese venido a preguntarme si estaba bien, se hubieran frenado muchas cosas. 
¿Y tus compañeros? ¿Te apoyaron o defendieron?
Sí. Con el tiempo fui haciendo amigos y ellos veían que lo que pasaba no era cosa de niños, así que cuando venían a por mí, se ponían en medio. Pero los acosadores lo hacían en rincones y en lugares que no pudiera verlos nadie.
¿Cómo sobrellevó tu familia el problema?
Lo llevaron muy mal. Mis padres son los pilares de mi vida y los que me sacaron del pozo, así que sin ellos no sé qué me hubiera pasado. Tenerlos a mi lado, que me protegiesen y que me quisieran tanto ha hecho que hoy sea la persona que soy. 
¿En qué momento y con qué objetivo decidiste escribir el libro?
Mi madre me dijo una vez aquello de que en esta vida hay que hacer tres cosas: plantar un árbol, tener hijos y escribir un libro, y eso fue algo que me ayudó muchísimo a expresar todo lo que sentía. El objetivo era llegar al mayor número de personas para concienciar y que vean que el acoso escolar no acaba ahí. Si yo he podido pasar página, ellos pueden.
Cambiaste de escuela hasta en tres ocasiones. ¿Sufriste acoso escolar en todas?
Sí, sufrí acoso en todas.
¿Por qué crees que lo hacían?
No te sabría decir el porqué. Sé que tuvo que ver mi estrabismo, porque tenía una desviación del ojo derecho y el físico, porque estaba gordito. Aparte de eso, nunca he sabido por qué fueron a por mí.

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¿En algún momento se arrepintieron o te pidieron disculpas?
Muy pocos. Sólo recuerdo a uno que se llama Joel, que me pidió perdón y se me abrazó llorando diciendo que había sido un auténtico idiota y que sentía mucho todo lo que me hizo. Es la única vez que he aceptado el perdón de alguien, porque creo en las segundas oportunidades. Además, hoy me sigue y me apoya.
¿Alguna vez has vuelto a ver a tus acosadores?
Sí, además yo vivo en Palau-solità i Plegamans (Barcelona), que es un pueblo de 15.000 habitantes, y si no te los encuentras en el supermercado, te los encuentras en el banco o en la panadería.

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Como sabes, muchos niños se quitan la vida por culpa del acoso escolar. ¿Alguna vez tuviste pensamientos de ese tipo?
Sí. Caí en una depresión y hasta suspendí todas las asignaturas en 4º de ESO. Me lo planteé en un par de ocasiones, porque no encontraba la salida, pero por suerte no lo hice.
¿Te sentías culpable de la situación?
Sí. Cuando la gente se pasa el día diciéndote cosas malas y lo mala persona que eres, que eres gordo, que eres bizco y que nadie te va a querer, te lo acabas creyendo. 
¿Quién o quiénes te fallaron? ¿Qué les dirías si los tuvieses delante?
Me fallaron bastantes, pero no les diría nada. Creo que el karma existe y que la vida al final pone a cada uno en su sitio.

He visto que el acoso se intensificó a través de las redes sociales. ¿Qué tipo de cosas te hacían?

Intentaron continuar con el acoso fuera del horario lectivo, a través de redes, pero cerré todas las cuentas y se acabó.

Ahora tú has decidido usar ese canal para luchar contra el 'bullying'. ¿Te ha contactado algún niño o familia para contarte su problema o pedirte ayuda?
Por suerte tengo bastantes redes sociales. Sobre todo, Instagram, como un foco de atención a adolescentes y sí, cuando he hecho conferencias, tanto con Mossos d'Esquadra como de manera individual, me han contactado muchos niños y niñas. También familias del extranjero para contar su historia y para que les ayude. Tenemos una asociación que se llama Trencats, de ayuda al acoso escolar, y eso me ha ayudado mucho a que se sepa de mi existencia y así poder darle una difusión masiva junto a José Manuel López, padre de Kira López, y otras familias.
Faltan pocos días para que empiece el nuevo curso y seguramente muchos niños y niñas estén aterrados por volver a ese lugar aterrador. ¿Qué les dirías?

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