Cena de Navidad en familia / EUROPA PRESS

Cena de Navidad en familia / EUROPA PRESS

Vida

Cómo salir airoso de las celebraciones navideñas con la familia política

Una psicóloga nos da las claves para afrontar con las mejores herramientas las discusiones con suegra y cuñados

22 diciembre, 2022 21:00

Mucho se ha hablado y escrito sobre la familia política, especialmente de suegras y cuñados, y no precisamente para bien. Y es que, salvo excepciones, lo cierto es que la relación con la familia de la pareja no suele ser tan fluida como la que se tiene con la propia y pueden surgir ciertas tiranteces difíciles de resolver. Aunque la Navidad se presenta como una época ideal para compartir en familia, con largas sobremesas para dialogar de forma sencilla y desenfadada, una discusión puede acabar convirtiendo la distancia en insalvable.

“La relación con la familia política es difícil porque, de entrada, no es tu familia y, sobre todo al principio, son desconocidos a los que no eliges y tienes que ir descubriendo hasta qué punto conectas o no con ellos”, explica Rebeca Gómez, psicóloga y tutora del Título Experto en Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP). Si en los primeros encuentros con la familia de la pareja no se conecta de forma natural, “sientes la obligación de buscar otras maneras de hacerlo por tu pareja, por lo que se acaba creando aún más tensión”, añade.

Temas espinosos que es mejor no tratar

La mejor forma de evitar terminar con un disgusto en la cena navideña es esquivar temas sensibles. Los temas críticos dependen de cada familia, por ello esta psicóloga recomienda preguntar previamente a la pareja cuáles son para intentar mantenerse al margen de ellos. No obstante, “por lo general los temas que suelen generar mayores desencuentros entre los miembros de la familia suelen ser política, fútbol y religión”, afirma Gómez.

Si, pese a nuestros intentos de esquivar temas espinosos, se pone sobre la mesa un tema delicado, lo ideal –cuenta la psicóloga del IEPP— sería desviar y cambiar de tema. Si siguen insistiendo, la mejor actitud que se puede adoptar es “intentar no discutir; al final cada uno puede tener una opinión y es respetable”.

Técnicas asertivas

Para ello, desde el IEPP creen que es fundamental conocer técnicas asertivas. Una de ellas, cuenta esta profesional de la salud mental, es la claudicación simulada, que consiste en simular que estamos cediendo, que estamos yendo al terreno de la otra persona, pero realmente no lo estamos haciendo. “Para esto tenemos que mostrar un cierto acuerdo con el argumento de la otra persona, pero sin cambiar de postura. Por ejemplo: “Es posible que tengas razón, pero mi postura es…”; “podría ser, podría ser, sin embargo, lo que yo veo es…”, señala Rebeca Gómez. “Lo que haya que pelear con la familia política, mejor que lo haga la pareja”, sostiene, rotunda.

Sobre el típico cuñado “sabelotodo”, Gómez cree que, en el fondo, la persona que adopta esa actitud muestra inseguridad, solo quiere atención y ser escuchado. “No tenemos por qué estar de acuerdo con lo que dice, simplemente escuchemos sin juzgar. Si no entramos al trapo, se cansará”, opina la misma profesional.

Buscar puntos de encuentro

Una buena fórmula de sobrevivir a las cenas con la familia política es buscar puntos en común. “Podemos mostrar interés en alguna actividad que realice la familia política y que genere un vínculo de confianza y de emociones positivas, como preguntar por las recetas de cocina”, aconseja la tutora del Título Experto en Psicología Positiva en el IEPP.

También es básico moderarse con el alcohol, un gran desinhibidor, para evitar entrar en polémicas de las que podamos arrepentirnos más adelante. Y, sobre todo, concluye Rebeca Gómez, “poner en acción la fortaleza de la gratitud: agradecer la hospitalidad, la comida, la compañía. Intentemos centrarnos en lo positivo, en el fondo son solo unos pocos días y podemos verlo como un ejercicio de tolerancia y de paciencia”.