La verbena de San Juan no es igual de divertida para todos. Tiene una cara todavía desconocida a la que se enfrentan quienes tienen hipersensibilidad auditiva, como las personas con trastorno del espectro autista (TEA) o con alzhéimer, que sufren angustia, miedo y estrés durante la noche más corta del año.

El ruido inesperado e inevitable generado por la pirotecnia, tan característica de la fecha, genera molestias a esas personas, que pueden llegar a sentir, incluso, dolor físico. También hay quienes “entran en situación de crisis que les puede llevar a golpear a alguien” ante el estrés que padecen. Así lo asegura Marta Robles, psicóloga especialista en autismo.

Escapar de la ciudad

La incomodidad ante una situación desagradable --como puede ser la explosión de un petardo-- se ve multiplicada en el caso de las personas con diversidad funcional. A esto se le suma el hecho de que sea algo imprevisto cuando lo que da estabilidad a los que padecen estas enfermedades son las rutinas. “Las personas con autismo tienen dificultades para regular todos los aspectos relacionados con la incertidumbre”, explica Robles.

Una zona rural / PIXABAY

Si bien se ha normalizado que durante la verbena de San Juan se utilice pirotecnia, desde las entidades lamentan que cada vez el festejo se prolongue más. Eso implica que durante los días previos y posteriores, las personas con TEA se sienten “inseguras” a la hora de salir a la calle porque no saben en qué momento alguien tirará un petardo. Para reducir el miedo, cada vez son más los que optan por no salir de su casa o por alejarse de la contaminación acústica planificando un viaje a entornos rurales o protegidos.

Recomendaciones

La experiencia de las personas con alzhéimer puede ser incluso peor. “No entienden qué está pasando y los ruidos pueden desorientarlos y crearles confusión” al no comprender que se trata de una noche puntual. Por eso, desde Alzheimer Cataluña, Sonia Maymó alerta de que la pirotecnia puede tener “efectos sobre el estado emocional o la conducta de la persona” que puede manifestarse en agitación, ansiedad o miedo. 

Para evitar riesgos, recomienda que los familiares estén pendientes de posibles señales de alerta. “Si ven que la persona se pone nerviosa, es bueno poder alejarse del centro de ruido, aportar medidas de confort para que se sienta segura --como cerrar ventanas-- o buscar distracciones, como poner una música agradable que ahogue el ruido de los petardos". También recomienda el uso de cascos inhibidores, tal y como explica la directora de Asperger Cataluña, Natàlia Radó.

45.000 firmas para regular la pirotecnia

Sara Codina, diagnosticada de TEA a los 41 años, explica a este medio su experiencia en días como San Juan. "Cada año me encierro en casa con las ventanas cerradas y persianas bajadas, con auriculares durante toda la tarde y noche. En las horas de más ruido me encierro en un baño sin ventanas". Sus sentimientos son tristeza y miedo. "Miedo porque me da pánico saber que puedo encontrarme con personas tirando petardos por la calle a cualquier hora. Tristeza por la incomprensión de la mayoría", relata. Lamenta que muchos no se la tomen en serio cuando explica lo mal que lo pasa. "Hasta se burlan de ti. Te hacen sentir mal e incluso odiarte a ti misma por ser y sentir de esta forma", añade. 

Fuegos artificiales de unas fiestas / JORDI BOUXAREU - ZUMA Wire - EUROPA PRESS

Su ansiedad la ha llevado a impulsar una recogida de firmas en Change.org para regular el uso de la pirotecnia. "La pirotecnia me hace daño. Pido que se regule su uso ya", explica la iniciativa, que ya cuenta con cerca de 45.000 firmas. Algo que demuestra que cada vez son más los que están en contra de que las fiestas se hayan convertido en una noche de ruidos “traumáticos” para algunos. "Palpitaciones, dificultad para respirar, llantos desesperados...", son algunos de los efectos que esa noche tiene para ella. 

El ejemplo de Calafell

También desde los municipios se volcan para lograr que la verbena sea “inclusiva”, como Calafell. La primera teniente de alcalde, Helena Rubio, reclama que se priorice la pirotecnia luminosa y no ruidosa. “Hay colectivos que no disfrutan de esta fiesta y no tienen por qué salir del municipio porque no pueden convivir con este ruido”, afirma.

Cartel de San Juan inclusivo impulsado por el Ayuntamiento de Calafell / AJUNTAMENT CALAFELL

El consistorio tarraconense pide limitar el lanzamiento de cohetes y petardos para reducir riesgos en personas con autismo, alzhéimer o problemas de corazón --entre otros--. Pero también en animales, y es que ellos también se exponen al peligro durante esa noche.

La concejal hace un llamamiento a las Administraciones para mejorar la ordenanza, ya que existe una preocupación similar en muchos territorios. Afirma que, por suerte, la sociedad cada vez está más comprometida con la necesidad de que las tradiciones y las fiestas no excluyan a nadie. Y la noche de San Juan es, sin duda, una oportunidad para pensar en todos.