La Costa Brava ha recibido una visita poco común: la de cerca de un centenar de ejemplares de calderones negros --también conocidos como calderones comunes--. Esta especie animal de la familia de los delfines es usual del mar Mediterráneo, aunque suelen moverse por zonas con mayor profundidad, más alejadas de las zonas costeras, por lo que la aparición de este numeroso grupo cerca del litoral de Girona ha sorprendido a los expertos.

El avistamiento fue reportado por los biólogos de la Asociación Noa18nusos, que se dedican desde hace más de una década a la observación y divulgación de la vida marina. Lo que iba a ser una travesía de exploración en velero se convirtió en toda una experiencia de avistamiento de delfines a escasos ocho kilómetros de la costa. 

Posibles causas

Las causas por las que estos animales se han acercado tanto a tierra no está clara, aunque los expertos apuntan a que podría ser una combinación de los efectos del temporal Gloria y de las consecuencias del coronavirus. El primero habría aportado una cantidad de nutrientes al mar y, junto a la reclusión humana debido a la pandemia, habrían favorecido la presencia de estos calderones en la Costa Brava

El biólogo marino Jordi Corona ha señalado que "no se puede demostrar" que estas hayan sido las causas, aunque desde su punto de vista no cabe duda de que ha influido a ello. "Es muy significativo que, tras dos meses sin barcas recreativas, con una drástica reducción del hombre, el primer día que salimos al mar veamos algo así", ha comentado, "sin el impacto del hombre [...] los animales van cogiendo terreno".

 

 

Avistamiento de delfines en la Costa Brava / Noa18nusos

Delfines en el cañon de Begur

El estudioso del mar ha detallado que el primer avistamiento, el más cercano a la costa, se produjo sobre las 10.00 horas a entre seis y ocho kilómetros de la costa en el cañón de Begur. El grupo de delfines se encontraba "bastante disperso" y sería de unos cincuenta ejemplares. El resto de calderones no tardaron en hacer acto de presencia. "Entre las 5 y 11 millas [entre 8 y 18 kilómetros aproximadamente] fuimos encontrando otros y, en total, seguro que había más de un centenar", ha asegurado.

El calderón negro es menos frecuente que el gris, sobre todo en esta zona de Girona. "Quizá lo sea en el Mediterráneo Occidental y en otros puntos del litoral catalán, pero aquí no se le había visto nunca", ha sostenido Corona. Los calderones comunes se caracterizan por no tener hocico y por tener una especie de cabeza de caldero --de donde viene su nombre-- muy globuloso, con una estructura dentro que se denomina "melón" y que les sirve para detectar a sus presas en la oscuridad.