Una de cada cuatro personas (un 24,1%) que viven en Barcelona y sus alrededores sufren exclusión social. En total, 646.000 personas. De estas, 246.000 padecen una exclusión severa, un 9,2% de la población de la zona. En Cataluña, esta cifra llega al 9,6%, 727.000 personas; 26.000 más que en 2013.

"Es la primera vez que al finalizar una crisis económica y social, el colectivo afectado por la exclusión severa ha aumentado", lamenta la responsable de Análisis Social de Cáritas Barcelona, Míriam Feu. Un estudio de la fundación revela que en los 25 municipios que conforman la diócesis de Barcelona --entre los que están la capital, L’Hospitalet, Cornellà o Badalona, entre otros-- los índices de exclusión social superan con creces los indicadores de Cataluña (19,4%, 1.469 millones de catalanes) y España (18,4%).

Enquistamiento

Míriam Feu destaca que las cifras a nivel catalán han mejorado, pero los datos de exclusión severa no: “La parte más vulnerable sigue creciendo”, especialmente en las grandes ciudades. La sensación es que hay un enquistamiento.

La exclusión severa va más allá del factor económico. Puede ser uno de ellos, pero tiene que ver con las consecuencias, no poder encontrar un trabajo, caer en la depresión o rechazo familiar son otros de los factores que llevan a dicha situación. “No participar en la sociedad con normalidad”, señala la responsable de Cáritas.

Vivienda

Uno de los factores claves es el acceso a la vivienda, la exclusión residencial. “El problema de la vivienda se acentúa en las grandes ciudades”, indica Feu, en referencia al área de estudio.  

Una de cada tres personas de la diócesis de Barcelona tiene problemas para mantenerse o acceder a la vivienda. La organización recuerda que disponer de un techo no es sinónimo de no estar excluido. Un 17% de los barceloneses y sus alrededores viven en pobreza severa después de pagar los gastos de vivienda, 455.000 personas.

Cáritas Diocesana Barcelona presentan los datos de la exclusión social en Barcelona / EP

Restos

Las cifras son más elevadas cuando se habla de las condiciones de vivienda: 670.000 personas viven en viviendas inadecuadas --condiciones de insalubridad, hacinamiento ...--.  Y 190.000 personas viven en viviendas inseguras --de realquiler, en proceso de desahucio, con situaciones de violencia familiar…--.

Estiman que a las personas en exclusión social que viven solas les quedan sólo 286 euros al mes tras pagar los gastos de su hogar. A una familia de dos adultos con niños, 599 euros.

Trabajo precario

Tener un trabajo tampoco mejora la situación. La precariedad laboral es cada vez mayor. “Desde la crisis cada vez los sueldos son más bajos”, a lo que se suman los contratos de corta duración o parcialidad involuntaria. El sistema echa a las personas “como un ventilador”, lamentan.

Uno de cada tres contratos laborales duran 7 días o menos: “Un 17% de los trabajadores son pobres”, subraya Feu. De hecho, no tener empleo multiplica por 2,6 el riesgo de caer en la exclusión social.

RGC

Cáritas aplaude las medidas tomadas, como la aprobación de la Renta Garantizada de Ciudadanía. El problema es que “no llega a todos”.

Los datos hablan: Un 13% de la población no puede comprar medicinas o seguir tratamientos por falta de recursos económicos. Cerca de 100.000 personas (un 4% de la población) de la diócesis de Barcelona viven en hogares sin una alimentación básica. Las personas en situación de pobreza severa no disponen de los ingresos mínimos para cubrir sus necesidades básicas.

Imagen de un niño en riesgo de exclusión con un familiar / CG

Por grupos

Además, hay grupos que tienen más probabilidades de caer en la exclusión social. Un 27% de las mujeres corren ese riesgo, frente a un 19% de los hombres. Pese a que 7 de cada 10 hogares españoles se encuentran en esta situación, los migrantes tienen el triple de posibilidades de caer en esta situación.

Feu critica que los servicios de atención a las personas inmigradas están colapsados. El director de Cáritas Barcelona, Salvador Busquets, califica la migración actual de “desordenada”, y destaca que muchas rechazan a la protección internacional para que en su país de origen no sepan dónde están.

Reclamaciones

Desde la organización exigen mejores políticas de vivienda. Feu reclama “un consenso básico y de larga duración” con todos los actores sociales. También de las fuerzas políticas, destaca.

Por otro lado, solicitan políticas de prestaciones contra la precariedad ante unos salarios precarios y una “mayor oferta de prestaciones y servicios”

Datos

“La exclusión social no es inevitable” sentencia Feu, pero requiere de la implicación de las administraciones públicas.

Los datos recopilados por Cáritas muestran que, en 2018, sólo el 41% de la población de la diócesis de Barcelona estaba en una situación de integración plena y ya el 34,9% vivían en una situación de integración precaria, sólo un 10% más que la población en exclusión social.