Las personas con VIH positivo pero que siguen un tratamiento con antirretrovirales, el recomendado para evitar el SIDA, tienen “riesgo cero de transmitir el virus” a sus parejas en las relaciones no protegidas que mantengan. Esta es la conclusión a la que han llegado un grupo de investigadores de Partner-2 que han monitorizado los hábitos sexuales y sus consecuencias sobre la salud durante cuatro años en 738 parejas de hombres homosexuales serodiscordantes. Es decir, que uno era portador del virus y el otro no.

La investigación se ha realizado a nivel europeo. Ha sido coordinado por Partner-2 y Barcelona ha sido una de las ciudades en las que se ha realizado el seguimiento de las parejas que se han unido a este programa. El responsable médico de BCN Checkpoint e investigador del Institut de Recerca de la SIDA IrsiCaixa, Pep Coll, ha explicado que durante todo el trabajo sólo se han producido 15 infecciones.

Infecciones fuera de la pareja

De todas ellas, 11 habían reconocido que mantenían relaciones sin protección con otras personas. La infección se contrajo fuera de la pareja. A las cuatro restantes se les realizó un estudio filogenético del virus que arrojó la misma conclusión: “No hubo ninguna transmisión del VIH dentro de la pareja. Los resultados mostraron como el virus que habían contraído no coincidía con el de su compañero.

A lo largo de los cuatro años de trabajo este grupo de hombres, de una quincena de países, realizaron 7.700 actos sexuales con penetración anal sin condón. El 23% desarrolló otras infecciones de transmisión sexual (ITS) pero nunca el VIH. Este dato lleva a los investigadores a otra conclusión que implica un avance importante entre los infectados. Padecer otras enfermedades de este perfil no supone un “factor de riesgo” tal y como se pensaba hasta la fecha, según Coll.

Antirretrovirales

La clave en la mejora de la calidad de vida de estas parejas son los antirretrovirales. “El estudio deja clara la evidencia de que el tratamiento es un método de prevención”, señala el presidente de Projecte dels NOMS-Hispanosida, Michael Meulbroek. También destaca que ayuda a aumentar la detección precoz y reduce las infecciones.

“No sólo impide transmitir el virus a otras personas, sino que también protege la persona con VIH de una reinfección”, añade. Es decir, infectarse con un subtipo de virus diferente al que se tiene, hecho que complica su cuadro médico.

Avances sociales

En clave más social, el equipo que ha participado en este estudio europeo aplaude las implicaciones que tienen estos avances para la salud pública. “Acaba con el medio de sentirse un peligro para los demás y disfrutar de las relaciones sexuales”, ha afirmado Meulbroek, que considera el preservativo como una “barrera importante” en las parejas consolidadas. 

Aunque el principal avance es que también acabaría con una discriminación que se considera que se hereda de los años 80, cuando la infección era sinónimo de mortalidad. “En muchos países todavía está criminalizado el VIH, y no hay que pensar solo en los países del Oriente Medio”, ha explicado Meulbroek, “sino en Canadá y Suecia, donde una persona con VIH puede estar perseguida si no revela a su pareja sexual que está infectado".

Conclusiones cuestionadas

Pujol ha lamentado que las conclusiones de este estudio sean cuestionadas desde la comunidad médica. Critica que aún se encuentran con “actitudes paternalistas” por parte de algunos profesionales que son incapaces de transmitir la tranquilidad que podría tener un paciente tratado. “La profilaxis es más efectiva que los condones”, ha sentenciado.