Por fin es viernes y eso significa dos cosas. Por un lado, que ya empieza el fin de semana, por el otro, que es día de mercadillo. Al menos, en Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona).
Cómo cada viernes alrededor de 20 puestos se instalan en el parque del Primer d’Octubre, en el paseo de la Mare de Déu de Montserrat para vender su producto.
Aquí hay de todo: fruta y verdura fresca, frutos secos, aceitunas y quesos artesanales, que conquistan los paladares de este lácteo.
Como en todo mercadillo, en Llavaneres tampoco faltan las paradas que venden ropa, calzado y artículos para el hogar.
Cuándo es el mercadillo
El mercadillo abre pronto. Se instala sobre las 8.30 horas de la mañana y se mantiene operativo hasta las 13.30 horas.
Con estas cincos horas, los compradores tienen tiempo de sobras para hacer la compra semanal o de fin de semana, y recorrer los puestos con tranquilidad.
Fruta, verdura y quesos artesanales
Aquí hay donde elegir. Fruta y verdura, ocupan un lugar destacado, siempre productos de proximidad, lo que ayuda a los agricultores de la zona a dar salida a su producción y a reivindicar su producto.
A esta oferta se suman frutos secos, aceitunas y encurtidos. Aunque desde hace un tiempo, el mercado ha incorporado también una parada de quesos artesanales, que ha conquistado a la población.
Como suele pasar, no todo se concentra en los alimentos. Entre los puestos también hay ropa, calzado y artículos para el hogar.
Eso sí, son alrededor de 20 paradas, no hay muchas. Pero tratan de innovar y sorprender cada semana a unos clientes que ya son fieles y que los comerciantes conocen hasta por su nombre.
Lugar de burgueses
La proximidad es la clave. Y eso que Sant Andreu de Llavaneres no siempre fue tan popular, más bien, para la burguesía.
A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el municipio se convirtió en destino de veraneo para familias bienestantes de Barcelona.
Edificios modernistas
Estos ricos levantaron casas señoriales y torres modernistas en la localidad. Algunas de aquellas construcciones siguen formando parte del paisaje del centro urbano.
Entre los edificios destacados están Can Farnés, de 1911; la Torre del Sot, construida en 1910; y la Torre Gran, de 1909.
También sobresalen las torres gemelas de Can Matas, levantadas en la década de 1920. Son ejemplos de la arquitectura residencial que acompañó la transformación de Llavaneres en lugar de veraneo.
El municipio tuvo además un papel en la historia diplomática de la Guerra Civil. En 1938, después de los bombardeos sobre Barcelona, la embajada de Bolivia se instaló en la Casa Romanyà, una casa señorial modernista construida en 1910.
Zona de embajadas
La embajada de Estados Unidos también se trasladó a Llavaneres durante la contienda, al igual que la delegación belga, que ocupó Can Rivière.
Ese pasado convive hoy con una tradición agrícola que todavía identifica al municipio. Entre sus productos más conocidos están los guisantes de Llavaneres, apreciados durante su temporada.
Qué comer
Pero no solo son los guisantes. También es famosa la coca de Llavaneres, un dulce típico que se puede encontrar en las pastelerías locales.
Estas dos especialidades que ponen el broche gastronómico a una visita al pueblo, más allá de las compras del viernes.
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