El agua y las décadas han moldeado en silencio uno de los parajes más impactantes de Cataluña.
Sant Miquel del Fai tiene ese no sé qué que te atrapa desde el primer segundo. Es ver ese monasterio incrustado en la pared de la roca, con las cascadas rugiendo al lado y las cuevas escondidas abajo, y entender que estás en un sitio especial.
Se encuentra en el municipio de Bigues i Riells, resguardado por el espacio protegido de los Cingles de Bertí, en pleno Vallès Oriental y a apenas 50 kilómetros de Barcelona.
Es esa mezcla entre arquitectura medieval y una naturaleza espectacular la que lo convierte en el planazo perfecto de fin de semana este septiembre.
Entrada monumental
El recorrido arranca cruzando un sobrio puente de piedra sobre el río Rossinyol, levantado a finales del siglo XVI. Este camino desemboca en el Pas de la Foradada, un túnel angosto horadado en la propia roca que hace las veces de puerta de entrada al recinto.
Pas de la Foradada
Atravesar este pasadizo de piedra transmite la sensación inmediata de viajar hacia el pasado.
Al salir, el sendero bordea el vertiginoso risco ofreciendo unas primeras vistas panorámicas del valle que quitan el aliento.
La Casa del Prior y su mirador
En el corazón del conjunto monumental nos topamos con la Casa del Prior, una elegante edificación del siglo XV y un claro referente del gótico civil catalán.
Asomarse a su terraza regala una vista despejada y majestuosa de toda la caída del río Tenes.
Sant Miquel del Fai
En la contigua plaza del Reposo descansa la figura en bronce del escritor Josep Pla, quien halló en esta orografía una inagotable fuente de inspiración. Hacer una pausa junto a la escultura es casi obligatorio para contemplar el entorno en absoluta calma.
Iglesia románica bajo la roca
La joya arquitectónica de la visita es, sin duda, la ermita de Sant Miquel, cuyos orígenes se remontan al siglo X. Construida íntegramente en el interior de una gruta bajo la pared de la montaña, ostenta el título de la iglesia troglodítica más valiosa del patrimonio catalán.
Su sobrio interior custodia la histórica Cruz de Sant Miquel del Fai, envuelta en un ambiente de recogimiento absoluto.
El eco del agua filtrándose tras las paredes de piedra acentúa el carácter místico del espacio.
Pasadizo bajo la gran cascada
El camino continúa serpenteando por la pared calcárea hasta aproximarse al salto del río Rossinyol.
Un paso perfectamente acondicionado permite a los visitantes caminar por un pasadizo escondido justo detrás de la cortina de agua.
Notar el frescor de la brisa acuática y la bruma fina sobre la cara es una de las experiencias más revitalizantes de la ruta. El estruendo del torrente al precipitarse al vacío resuena con fuerza en todo el desfiladero.
Espectacular salto del río Tenes
Avanzando por la garganta del valle alcanzamos el Salt del Tenes, donde el agua se desploma desde una gran altura creando una estampa espectacular. La proximidad de la caída se intuye mucho antes de llegar gracias al ensordecedor sonido del cauce.
Salt del Tenes
Una lluvia fina de microgotas empapa el firme de piedra, creando una atmósfera mágica e idónea para la fotografía.
Tras el imponente salto, el curso fluvial recupera la serenidad para perderse por la frondosidad del valle.
Grutas kársticas y ermita ancestral
El tramo final del itinerario nos conduce hasta la pequeña ermita románica de Sant Martí, erigida también en el siglo X.
A pocos pasos se abren las Cuevas de las Torcas, un intrincado sistema de cavidades repleto de caprichosas estalactitas y estalagmitas.
Adentrarse en estas grutas requiere el uso de casco de protección y se realiza mediante recorridos guiados.
Descubrir la riqueza geológica oculta bajo la montaña supone el cierre ideal para una excursión tan instructiva como fascinante.
Cómo llegar
Poner rumbo desde Barcelona en vehículo privado es facilísimo, toma la autovía C-33 o la C-17 en dirección a Parets del Vallès, continúa por la C-59 hacia Sant Feliu de Codines y coge el desvío hacia Bigues i Riells para plantar cara al destino en solo 1 hora.
Si buscas una propuesta diferente para este mes de septiembre, acércate a descubrir este oasis de agua y roca.
