Ricard Ustrell es uno de los presentadores estrella de la radio pública catalana. Antes lo fue de TV3. Allí se hizo famoso y empezó a fundar su imperio, La Manchester, una productora de televisión que ahora forma a futuros presentadores.
Con esta empresa ha producido numerosos formatos de éxito en la televisión pública catalana y hasta documentales gastronómicos y de actualidad. Y es que el periodista no para.
Lo hace solo en verano. Cuando aprieta el calor, el catalán tiene muy claro dónde ir: a Menorca y, más concretamente, a Ciutadella. Allí está su refugio.
Ustrell no se pierde una fiesta típica de esta ciudad menorquina que tanto le ha dado a lo largo de décadas. Aquí desconecta de la actualidad y del ritmo de la radio y la televisión.
Dónde va Ricard Ustrell
No es un mal lugar. Ciutadella es una de las ciudades con más historia de la isla, una historia que se ve en el casco antiguo.
En el centro de la ciudad se conservan palacios aristocráticos, edificios religiosos y calles que recuerdan su pasado señorial. Sin olvidar el mar, sus calas, el faro y un puerto tradicional.
Entre la ciudad y el pueblo
El nombre le viene como anillo al dedo. Ciutadella es eso: un pueblo grande o una ciudad pequeña.
Apenas supera los 32.000 habitantes y su núcleo urbano es de los pocos de la isla que todavía se pueden recorrer a pie.
La ciudad fue durante siglos uno de los centros políticos, religiosos y económicos de Menorca.
Esa importancia explica la presencia de casas señoriales, palacios y edificios eclesiásticos que todavía definen el paisaje urbano.
El casco histórico
El recorrido por Ciutadella tiene uno de sus puntos centrales en la plaza del Born. En este espacio se levanta un obelisco de 22 metros que conmemora el ataque de los turcos de 1558, uno de los episodios más dramáticos de la historia de la ciudad.
Alrededor de la plaza se encuentran algunos de los edificios más representativos de la antigua aristocracia menorquina.
Las casas señoriales
Entre ellos destacan los palacios de Torre-Saura y Salort, dos construcciones que reflejan el poder de las familias nobles que tuvieron un papel destacado en la vida local.
El Ayuntamiento ocupa otro lugar relevante en el centro histórico. El edificio se levanta sobre el antiguo alcázar musulmán y está dedicado a usos municipales desde 1925.
Su aspecto actual incorpora una reforma del arquitecto Enric Sagnier, mientras que en el interior destaca el Saló Gòtic.
La huella de la aristocracia se aprecia en diferentes puntos de Ciutadella. Entre los inmuebles más destacados figuran el Palau de Torre-Saura, también conocido como Cas Comte; Can Salort; Ca n’Olivar, y Can Saura, cuya primera rama alberga hoy el Museo Municipal.
Historias familiares
La relación patrimonial incluye también Can Saura de la segunda rama, Cas Baró de Lluriach, Can Squella, Cas Duc y Cal Bisbe, el Palacio Episcopal.
Estas nueve construcciones permiten acercarse a la historia de las familias nobles y de las instituciones que marcaron la evolución de la ciudad.
La catedral de Ciutadella
El patrimonio no se limita a las fachadas. Algunas de estas casas conservan elementos arquitectónicos y espacios interiores que ayudan a entender cómo vivían las familias acomodadas de Menorca y qué papel desempeñaban en la sociedad de su época.
Pero no todo se queda en las casas de los ricos. También hay muchas otras cosas que ver y conocer, como la Catedral de Santa María, uno de los imprescindibles del casco antiguo.
El templo empezó a construirse después de la conquista de Menorca por la Corona de Aragón, en 1287, y conserva los rasgos propios del gótico catalán del siglo XIV.
La catedral se levantó sobre una antigua mezquita, y ese pasado musulmán también está presente. Sin ir más lejos, el campanario aprovecha la estructura del antiguo minarete.
Las almas
Por último, cabe destacar que en el interior del edificio se halla la capilla de las Ánimas, uno de los espacios religiosos más conocidos del templo.
Este tampoco es el único edificio religioso de la zona. La iglesia del Roser sigue en pie, pero ahora acoge exposiciones.
El puerto
También sobresale Can Saura, en este caso, una casa señorial convertida en museo municipal, donde se puede conocer mejor la historia de la ciudad.
Pero si algo destaca de Ciutadella es su conexión con el mar. Estrecho y rodeado de edificios, el puerto conserva su actividad marinera, que conecta el pasado y el presente de la isla.
En la entrada del puerto se encuentra el castillo de Sant Nicolau, una construcción defensiva levantada en 1680 para proteger la ciudad.
Ya dentro están los yates y las barcas de algunos pescadores que todavía salen a faenar. Otros, directamente, parten de allí para navegar y buscar la cala perfecta.
Restaurantes
Mientras tanto, los turistas y los ciudadanos disfrutan del pescado en los restaurantes y establecimientos de la zona.
Sin embargo, el puerto también es conocido por las rissagues, oscilaciones extraordinarias del nivel del agua que provocan inundaciones y daños en las embarcaciones. Por ello, en 2011 se instaló un dique de protección.
Un faro de 1913
Y antes de pasar a la comida, es necesario mencionar el faro de Punta Nati, uno de los puntos más reconocibles del paisaje de Ciutadella.
Construido a comienzos del siglo XX, en un contexto marcado por los naufragios registrados en la costa norte de Menorca, se encuentra a las afueras de la ciudad.
El faro se alza en un entorno rocoso y abierto al mar, donde el paisaje cambia respecto al de las calles históricas.
Aquí se acercan vecinos y turistas para contemplar las puestas de sol y descubrir otra cara del municipio, más vinculada a la costa y a los espacios abiertos que rodean la ciudad.
Gastronomía menorquina
Por último, cabe destacar la gastronomía. Numerosos restaurantes ofrecen aquí platos típicos como el tumbet, la escalivada y el frito mallorquín.
Mientras tanto, en los mercados, la sobrasada y el queso de Mahón, la otra gran ciudad de la isla, son protagonistas. ¿Le gustará a Ustrell?
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