Los pueblos pequeños tienen mercadillos pequeños. Eso no hace el producto peor, sigue siendo de proximidad y con un añadido, el trato es mucho más humano.
Eso es lo que sucede en el pueblo medieval de Callús, en el Bages (Barcelona). Aquí los poco más de 2.000 vecinos están contentos con su mercado semanal.
Tiene algo menos de 20 paradas que se ponen cada miércoles en el Passeig Anselm Clavé. Aquí venden lo de siempre, fruta, verdura y algunos productos textiles, pero también otras cosas que lo hacen interesante.
Cada miércoles, con el mercado llega una churrería e incluso un espacio dedicado a los embutidos artesanos, productos muy apreciados por sus vecinos.
Cuándo es el mercado
La cita reúne puestos de alimentación y otros productos y permite completar la visita con un recorrido por un pueblo marcado por el río Cardener y por los restos de su antiguo núcleo.
El mercado funciona durante la mañana. Se instala alrededor del Passeig Anselm Clavé alrededor de las ocho de la mañana y está allí hasta las dos del mediodía.
Un pueblo marcado por el río
Si uno acude a Callús ese día, puede encontrarse con algunos vecinos en su encuentro semanal y disfrutar de la vida del lugar. También del lugar.
Callús es un núcleo medieval de una particular belleza y una vida e historia muy ligada al río Cardener.
El curso fluvial recorre algo menos de cuatro kilómetros dentro del término municipal y fue determinante para el desarrollo económico de la localidad.
A lo largo del río llegaron a funcionar varias fábricas de hilados de algodón, entre ellas la colonia de Antius, Filatures Ibèriques, Can Cavaller y la Fàbrica Nova.
El origen de Callús
La industrialización modificó el paisaje y también la estructura del municipio, que pasó de un núcleo rural alrededor de la antigua parroquia a concentrar población y actividad junto al río.
El origen del antiguo Callús se encuentra en torno a la parroquia de Sant Sadurní. El templo aparece documentado desde el año 977 y se encuentra junto a las ruinas del antiguo castillo, en una zona elevada respecto al núcleo actual.
La parte antigua del pueblo
La antigua iglesia y los restos del castillo permiten acercarse al pasado medieval del municipio.
El primer núcleo se formó alrededor de este conjunto, antes de que la llegada de las fábricas al Cardener desplazara el centro de actividad hacia las zonas próximas al río.
El contraste entre ambos espacios explica buena parte de la historia de Callús: arriba queda el recuerdo del antiguo pueblo rural, mientras que junto al Cardener se desarrolló posteriormente la localidad industrial.
El mercadillo de los miércoles ocupa hoy un espacio mucho más cotidiano y, sobre todo, más cercano.
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